lunes, 8 de agosto de 2016

Maldición eterna a quien lea estas páginas de Manuel Puig

1.
Me gustaria ser un experto en Puig pero en realidad no lo soy porque leí pocas cosas del sujeto: Boquitas pintadas en el secundario, Cae la noche tropical en el ingreso al IUNA, algunas obras de teatro y El beso de la mujer araña. Igual me la puedo dar de experto en Puig porque me cita Wikipedia (véase la referencia 23 acá).

2.
Esta novela, de grandioso título, está en el orden de El beso y Cae la noche, novelas en las que como lector estás atrapado en el punto de vista de dos personajes que hablan, sin narrador omnisciente, sin descripciones, sin didascalias ni nada, todo el contexto puesto en el diálogo en presente de dos personajes a los que les tenés que ir sacando la ficha por los diálogos. En este caso tenemos, en un comienzo, al señor Ramírez, un anciano argentino con amnesia, exiliado político en Nueva York, y a Larry, el hombre contratado por el asilo para sacarlo a pasear en silla de ruedas, un joven estadounidense con problemas de dinero, ex académico, ahora deprimido. El viejo es insoportable, hace un poco densa la lectura que sea tan hijo de puta. Dificulta la cosita esta llamada empatía. Después de unas cuantas decenas de páginas ya te enganchás y empezás a leer con gusto y con intriga, pero hay que pasar el invierno. Es un 9 igual, pero en cuanto al rubro diversión/entretenimiento/pasarla bien es un 7 como máximo. Además es cero queer, lamentablemente.

3.
Nada que ver pero ya que estamos: en estos tiempos vi finalmente la película del argentino autoexiliado en Brasil (igual que Puig) Héctor Babenco, la adaptación de la novela (y obra de teatro) El beso de la mujer araña. Está buenísima.