jueves, 30 de julio de 2015

Vapor, de Max

1.
Max es el seudónimo de un catalán que estuvo rápido para ponerse el seudónimo, ¿no? Llegar y que esté "Max" disponible... Además se llama Fransesc, nada que ver.

2.
Vapor es una novela gráfica, editada en Argentina (muy bien editada) por Musaraña. Me la regalaron, no conocía al autor ni nada, y me parece que está muy bien. Un nueve le podemos poner. Nueve aleschonfelds.


3.
Nicodemo, el muchacho de la nariz que aquí arribita, se retira al desierto para encontrar el sentido último de las cosas. En el desierto hay un gato que se llama Moisés, una pájara que se llama Juanita, y está Vapor. "Vapor es el puto amo aquí", le dice Mosh (Moisés) a Nick (Nicodemo), "como Dios o algo así". Pero bueno, "ya lo entenderás cuando lo veas".

4.
Mosh es un gato de historietas (lo tienen en la viñeta de aquí arriba), no sé si referencia de algún gato de historietas en particular o de todos en general. Y se llama Moisés, como el tipo ese de las Tablas de la Ley (ah re), que cruzó el desierto. Hay también un ser peludo que asoma de un barril y te analiza los sueños. Se parece al Muppet que sale de un tacho de basura. No sabemos el nombre pero podría apostar por Diógenes. El nombre Nicodemo sale mismo del Nuevo Testamento, es un fariseo que habla con Jesús y se convierte. Es decir, Vapor está tanto atravesado por citas y referencias a la historia de la filosofía y la teología como a citas pop, con mucho énfasis en la historia del cómic. Un ejemplo más: en un capítulo (la novela gráfica está dividida en secuencias que comienzan con una nueva semana, y funcionan como capítulos), Nicodemo es atacado por un ladrillo cada vez que se distrae pensando pavadas (o canturreando "La isla bonita"). No se sabe quién lo arroja. Pero el ladrillo, al volar, hace "zip" y al chocar hace "pow". La referencia es explícita para el que conozca Krazy Kat

5.
El 9 es por no regalar un 10, y porque me resultó breve (podría durar el doble), pero es un hermoso libro, de esos que le podés regalar o prestar a cualquiera con satisfacción garantizada.


sábado, 25 de julio de 2015

La muerte de Iván Ilich, de León Tolstoi

1.
Este libro, el número 79 de la colección ochentera CLUB Bruguera, contiene tres cuentos: el del título, "El padre Sergio" y "Después del baile". El primero es el más conocido, y el resumen es así:

2.
Un juez, funcionario estatal de la Rusia zarista y engranaje de la burocracia, se muere. Sus conocidos sólo piensan en los movimientos jerárquicos que esta muerte pueda provocar. Su mujer sólo piensa en cómo engrosar la pensión por viudez. Acto seguido, nos trasladamos al comienzo de la vida del juez Iván Ilich: en lo que sigue de la novela corta, el relato remonta los hechos de la biografía de Iván Ilich, aparentemente felices, hasta el momento en el que empieza a ser consciente de que va a morir y de que quizás no era tan feliz. "La muerte de Ivan Ilich" es como un cuento new age decimonónico ruso.

3.
"El padre Sergio" está mucho mejor que "La muerte de Ivan Ilich". Stepán Kasatski es un joven oficial cercano al Zar que se entera de que su prometida es aún más cercana al monarca, y por el honor, deja la carrera militar y se hace monje. Ese es sólo el comienzo: capítulo a capítulo van pasando los años y de pronto el ahora padre Sergio es un tipo grande, vive en una eremita, y no saben lo que le pasa. Lo que le sucede al padre Sergio los dejará boquiabiertos (ah re video viral). Es como un cuento cristiano hippie gore decimonónico. Como con Bashevis Singer, me gusta que de pronto la lógica correcta pueda ser el pensamiento mágico.

4.
Por último: "Después del baile", un cuento mucho más breve, sobre un joven noble que en el baile de enamora perdidamente de una muchacha y más luego el recuerdo de ella se le mezcla para siempre con algo insoportable de recordar. Es como un cuento... no sé qué adjetivos ponerle, pero gore calza de nuevo en este. Capaz Tolstoi es re gore siempre. Es la primera vez que lo leo.

5.
Creo que era Casas, en La Supremacía Tolstoi, que decía algo así como que, como pasa con Bolaño, con Tolstoi hay que leer las novelas mastodónticas tipo La guerra y la paz o Anna Karenina antes que las novelas breves o los cuentos. Que frente a las mencionadas (como con Los detectives salvajes y 2666) todo lo breve cuenta como ejercicio. Yo creo que debe ser cierto, y me propongo leer alguno de los ladrillos estos, pero simplemente no los tenía y por algún lado hay que empezar. Me dice mi amigo librero que La guerra y la paz en castellano sólo se puede (o debe) leer en la edición de Mario Muchnik que sale como 70 euros (titulada Guerra y paz), porque las demás traducciones son del francés y no del ruso directo, y porque además Mario Muchnik descubrió que en ese traspaso del francés al castellano se habían perdido (lost in translation) tres capítulos enteros de la novela rusa y por lo tanto, no hay más discusión. Así que seguramente lea Anna Karenina que tiene una edición de Clarín re tobara. No la tengo, regálenmela.

miércoles, 22 de julio de 2015

La incertidumbre, de Ricardo Piglia y Eduardo Stupía

1.
Es un libro-disco (el disco es de jazz y corre a cargo de un tal Luis Nacht) en el que se cruzan música, pintura y literatura. Parece que hubo una muestra en el Bellas Artes en la que se exponía lo que está en el libro-disco, supongo que un poco más de collages de Stupía seguramente. A mí lo que me gustó mucho son los textos de Piglia. Son cuentos breves. Muy lindos. Muy bien escritos. Por algún motivo que no se deja traslucir en la obra, todo el asunto fue financiado por el Ministerio de Cultura, puntualmente la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional: la desconexión entre lo estratégico del pensamiento nacional y los cuentos de Piglia de este volumen (que transcurren en Estados Unidos y son como haikus carverianos) resalta una vez más lo bizarro del nombre de la secretaría de Forster o de su objetivo, una de dos.

2.
El disco todavía no lo escuché.

Una doble página del libro-disco con la obra de Stupía y Piglia.

lunes, 13 de julio de 2015

Pyongyang: a journey in North Korea, de Guy Delisle


1.
Resulta que Guy Delisle, en algún momento de su pasado, pasó unos meses en Pyongyang trabajando en una empresa de animación francesa que terceriza parte de su producción en esa ciudad de Corea del Norte, y entonces tuvo el privilegio o la desgracia de conocer de cerca uno de los países menos visitados por extranjeros, la última monarquía comunista del mundo. En base a su experiencia escribió y dibujó este libro, Pyongyang, que yo leí en una edición en inglés.

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2.
Como sus historietas (o novelas gráficas, si se prefiere el término a estos libros les calza justo) son autobiográficas, sabemos más o menos como viene su vida. Tiene una hija, con una mujer que pertenece a Médicos Sin Fronteras, con las que pasó un año en Israel y Palestina en base al cual escridibujó Jerusalén, alto libro. En Pyongyang Guy todavía no tenía hijos, ni esposa, novia o concubina, por lo que parece: fue antes. El protagonista es un dibujante joven, que se puede permitir pasar una temporada cuasi asilado del universo. La soledad es uno de los temas de Pyongyang. Y el aburrimiento. Algo que Guy resalta de su impresión de Corea es que no hay medios de esparcimiento. Una única disco, en un hotel, se llena de miembros extranjeros de organizaciones de ayuda internacional o empleados de multinacionales como él mismo, una vez a la semana, y no está permitido el acceso a los coreanos. Los restaurantes son pocos y también están en los hoteles. El único espectáculo coreano al que se puede acceder es una demostración de destrezas gimnásticas y musicales en honor al Líder, con chicos tocando sincronizados el acordeón, en el que Guy encuentra más despeseración que belleza. Parece todo bastante terrible en Corea del Norte, si le creemos a Guy. Y le creemos, porque leímos Jerusalén y vimos (vos y cuántos más, me pueden preguntar si quieren) como una de sus mejores características la búsqueda de "las dos (o más) campanas". Pero también puede ser que hace unos años Guy viera todo en colores más oscuros, que estuviera deprimido, no sabemos. 

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3.
Pyongyang es un libro interesantísimo para conocer algo acerca de una sociedad a la que no accedemos. A pesar de su tono de rechazo total al régimen de los Kim (y no digo que haya que estar a favor, pero ese tono le quita algo de la sensación de empatía), es mucho mejor este libro que cualquier noticiero para entender un poco más qué onda con Corea del Norte. Y narrativamente está buenísimo. Aguante Guy.
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miércoles, 8 de julio de 2015

Salomé de chacra, de Mauricio Kartun

1.
Dicho todo lo dicho en los posts de Ala de criados y de El Niño Argentino, agrego sólo un par de cosas sobre esta obra en particular, y seré breve. Salomé de chacra (juego de palabras entre Salomé, el personaje histórico y de la narración cristiana que dio lugar a varias obras de teatro, pinturas, óperas, etc.; y el salame de chacra) completa la que Kartun ha dado en llamar su "Trilogía Patronal". Situada un poco antes en el tiempo que las otras dos piezas de la trilogía, más bien fines del siglo XIX, transcurre en una estancia, en la que el patrón Hérodes, padre de la excitada Salomé, tiene encerrado en el fondo de un aljibe seco al ácrata Bautista, por intentar soliviantarle a la peonada. Salomé desea al Bautista, que la rechaza, y entonces pide su cabeza.

2.
De esta obra sí vi la puesta, con la gran Lorena Vega en el rol de Salomé, y la verdad es que el texto está mejor que lo que recordaba en base a mi experiencia como espectador. Vale la pena leerla, Kartun es muy capo como dramaturgo (mucho más que como director).

3.
La edición, también de Losada, es mucho más interesante que la de El Niño Argentino (de la cual me quejo en el post anterior). Aquí sí el prólogo, de Ernesto Schoo, refuerza la obra que se está por leer con un recorrido por las adaptaciones de la leyenda de Salomé a lo largo de la historia -de la cual, además, lo que es yo, no tenía idea-. Además se incluyen una entrevista con Osqui Guzmán, que actúa en esta obra también, y con el escenografo Norberto Laino, que si no viste la obra no tiene mucho goyete pero que está bien. Listo, chau, basta de Kartun por un tiempo.

jueves, 2 de julio de 2015

El Niño Argentino, de Mauricio Kartun

1.
Dicho todo lo dicho en el post de Ala de criados, agrego sólo un par de cosas sobre esta obra en particular. No la vi: cuando me enteré quién era Kartun (por haber leído accidentalmente Chau Misterix), ésta era la última obra suya que había estado en cartel, en el San Martín, y que todos habían visto y yo me había re perdido. Actuaba Mike Amigorena, antes de la fama televisiva y el descrédito chimentero, el siempre increíble Osqui Guzmán, y la vaca era María Inés Sancerni, que parece que estaba bárbara en el papel. Pero bueno, eso es lo que me dijeron, porque eso que tiene el teatro y que no tienen los libros ni las películas es que si ya pasó, ya pasó, viste, y no hay tu tía. En la edición que de esta obra publicó Losada junto con el Complejo Teatral de Buenos Aires hay fotos de la puesta. Se ve todo mucho más choto que lo que me imaginaba, pero eso también es lo que tiene el teatro: está buenísimo ahí, en el lugar y en el momento: todo registro es medio choto. Además las fotos están en blanco y negro. 

2.
Dicen que Mike Amigorena estaba fuerte en ese entonces. No sé qué pensar.

3.
El Niño Argentino tiene un argumento espectacular. Comienzos del XX: en un barco que atraviesa el Atlántico rumbo a las Europas, viaja una familia patricia, y como cuentan las leyendas, lleva en la bodega del barco una vaca atada, de modo de tener leche fresca durante todo el viaje. Junto a la vaca, la familia patricia se trajo un peón, pa' que la ordeñe. El peón no ve la luz del sol, viaja en la bodega como Ioná o Pinocho en el estómago de la ballena. Entonces, un día, ni bien el barco zarpa y sale del Río de la Plata, Tatita agarra al niño Argentino, su hijo mayor, el único varón, con las manos en la masa de la hija del ministro, y lo castiga con reclusión diaria en la bodega, "trabajando" junto al peón. El niño Argentino es un hijo de puta, así que no va a salir muy bien lo de la convivencia interclases en la bodega del barco. Ahora bien, eso no es todo: la obra está en verso. A lo poema gauchesco. He ahí la genialidad de la obra. Muy pero que muy bien.

4.
Ala de criados tiene una edición de Atuel, más pobre en cuanto a diseño, papel y esas cosas, pero muy rica en paratextos, con un "apéndice documental y analítico" coordinado por Jorge Dubatti, una entrevista de Dubatti a Kartun, otro texto de desmontaje de Kartun y tres "Lecturas críticas" de diferentes autores (Carlos Fos, Natacha Koss, y Dubatti de nuevo). En general, toda el tomo tiene un tono de izquierdas, acorde con el contenido de la obra. Hay una edición de Atuel de El Niño Argentino, pero ya no se consigue, y en cambio en el local de Losada se puede comprar esta edición sobrevalorada que conseguí yo. La diferencia de calidad es notable: la edición de Losada es re linda en diseño, papel, etc., pero tiene unos paratextos chorros de Roy Hora -historiador liberal que no dice nada sobre la obra-, un tal Guillermo Saavedra que tampoco suma mucho, y la consabida "cartografía de la obra" del propio Kartun, que está bien. La diferencia de calidad es ideológica: una edición de derecha de una obra de izquierda, que no se hace cargo además de dicha contradicción, resulta en este tomo insulso que sale mucho más de lo que debería.

Relato soñado, de Arthur Schnitzler y Jakob Hinrichs

1.
Arthur Schnitzler (Austria, 1862-1931) fue un médico, dramaturgo y escritor de la época en que Viena era la papa: Freud, Schiele, drogas, sexo, vals y torta de manzana. Se murió justo antes de que se pudriera todo mal. Relato soñado (Traumnovelle, 1926) es una novela corta de su última época -había empezado a publicar a fines del siglo XIX- y probablemente sea hoy en día su obra más conocida, aunque no muchos sepan que es suya, porque fue adaptada al cine hace no tanto tiempo por Estanislao Kubrick en su última película, Ojos bien cerrados (1999).


2.
Probablemente no la hubiera leído, de no ser porque la novela, en su versión original y en hermosa letra verde (la última novela que leí impresa en letra verde fue La historia sin fin), viene adjunta al fondo de la edición de la novela gráfica de Jakob Hinrichs que adapta a la susodicha. El cómic está buenísimo, por su forma de contar parece una obra más de diseño gráfico que de ilustración, y en este video publicitario sorprendentemente bien hecho pueden ver una suerte de trailer de lo que es la versión de Hinrichs. Pero me gustó mucho más la novela de Schnitzler.

3.
Después de acostar a su hija, el doctor Fridolin y su mujer Albertine se sientan a conversar al atardecer, y Albertine menciona a un hombre que conocieron el verano pasado en sus vacaciones en Dinamarca. Fridolin sale a atender una llamada urgente y desde entonces deambula por la calle, alucinando por los celos. En algún momento llegará al baile de máscaras que todos vimos en la película. En algún momento se verá envuelto en un asesinato, o no. La forma en que se mezclan lo onírico y lo real es lo mejor de la novela, así como la crudeza con la que trata asuntos sexuales que sorprenden en un libro de los años '20. Me hizo acordar un poco a El golem, de Meyrink. En el parque Centenario vi unos libros de Arthur por dos mangos: me los compraré.



Arturo en su juventud, toda la onda.