miércoles, 20 de mayo de 2015

Cementerio de animales, de Stephen King

1.
Otro déficit saldado. Empecé un taller de guión en el que todos o casi todos habían leído alguno de Stephen King, a todos les gusta, y en el cual se recomienda fuertemente leer el libro Mientras escribo, del susodicho, sobre el arte u oficio de escribir. Yo pensé que no podía leer un libro sobre cómo escribe Esteban Rey sin haber leído primero cómo escribe Esteban Rey, así que empecé a mirar los kioskos de diario con deseo y finalmente me compré Cementerio de animales, nuevo, Ed. Sudamericana, por 60 pesos (una ganga).

2.
Me sentí como cuando leía a R. L. Stine (el autor de todas las historias de la colección Escalofríos). Guglié "R. L. Stine y Stephen King" y veo en la entrada de Wikipedia de Stine que es considerado "el Stephen King de los chicos". Oquei.

3.
El nombre original de esta novela es Pet Sematary, es decir, algo así como Zementerio de Mascotas o Sementerio de Mazcotas, pero en la traducción se ve que se decidió no mantener el error ortográfico, capaz porque sementerio queda feo.

4.
Sinopsis: El doctor Louis Creed se muda con su señora, su hija niña, su hijo bebé y su gato Winston Churchill a una casa junto a la ruta. En la casa de enfrente, cruzando la carretera, vive un anciano, Jud Crandall, con su señora anciana. A Jud se lo ve demasiado entero para su edad. Su mujer, por su parte, sufre de artrosis severa. Jud le muestra a la familia Creed que a pocas cuadras de la casa, siguiendo por un caminito en el bosque, se llega a un rústico y centenario cementerio de mascotas construido por niños de la comunidad a lo largo de las décadas. Más luego, en su primer día en el campus de la universidad de la que Louis Creed es el nuevo médico en jefe, hay un accidente horrible, y un pibe llega sangrando en shorcito con una cosa clavada en el pecho, tras ser atropellado mientras cruzaba la carretera (tópico). Por un momento, Louis se queda a solas en el consultorio con el pibe agonizante. Y entonces el pibe lo llama por el nombre, y le dice que no se acerque al cementerio de mascotas. Acto seguido, se muere. De ahí en más, personajes mueren, o no, Louis se vuelve loco, o no, uno tiene miedo, o no, pero no puede dejar de leer. Por eso esta reseña tiene la etiqueta "droga", que en este blog significa eso, y por eso quiero leer otros libros de King (pero en los kioskos están sacando los títulos menos conocidos, no están ni It, ni El resplandor, ni Carry... ¿recomendaciones de otros títulos menos conocidos?)

5.
Me llevé/robé de una instalación artística en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MAMBA) otro libro de Esteban Rey, Christine, edición de Emecé, hecho mierda. Para mi sorpresa, la traducción es de César Aira. Veo en internet que éste libro Pet Sematary también está traducido por Aira en una edición ochentosa de Emecé. Lástima que no leí ese. Esta traducción de una señora española no está mal igual. Después les cuento de Christine.

BTW: La instalación en el MAMBA se cayó sobre una embarazada, la gestión macrista del museo lo silenció, Verbitsky sacó una nota en el Página/12 de un domingo, ¿será todo culpa mía?

Aclaración para imbéciles acerca del BTW: El libro no sostenía nada.