miércoles, 30 de diciembre de 2015

Aguafuertes cariocas, de Roberto Arlt

1.
En pocos días me embarco (me enaviono) por primera vez con rumbo hacia nuestor principal socio comercial, y más específicamente para la ciudad de Río de Janeiro, ex capital federal de los Estados Unidos del Brasil. Como en otras ocasiones con otros países, me entreno leyendo literatura y viendo cinematografía oriunda o relacionada. (Cuando fui a México, leí a Carlos Fuentes; cuando fui a Berlín leí a Sebald, etc.). Por ejemplo leí el Manual Práctico del Odio, del que ya hablamos en la reseña correspondiente, y ahora también este libro de hermosa tapa, editado por Adriana Hidalgo y prestado a mí por el principal lector vivo de Roberto Arlt, el señor Manuel Embalse.

2.
Al Roberto lo mandaron de su diario El Mundo, en el año '30, a viajar y escribir sus aguafuertes desde el exterior. Como sabrán, el tipo tenía una columna, cuyos exponentes porteños están compilados en diversos cosos de Losada, Página 12, la Biblioteca Nacional, entre otros. Cuestión que este libro reúne todas las aguafuertes que mandó desde Río, en orden cronológico y casi diariamente entre el 8 de marzo y el jueves 29 de mayo de 1930. Son notas de cuatro carillas, casi siempre cómicas, algunas más serias, escritas en primera persona y dirigidas a un público al que se trata con cercanía, el lector cotidiano de Arlt en la época.

3.
La verdad, el libro es simpático, pero no pasa de una curiosidad y un entretenimiento. A mi criterio, hay una frase excepcional, que es esta:
Son felices, no leen libros, ignoran la filosofía y empacan viento.
Y después hay un par de notas para alquilar balcones, que son en especial aquellas en las que habla de los obreros argentinos en comparación con los obreros de Brasil (que él generaliza hacia todos los de América). Paso a transcribir mucho:
El obrero argentino se ha asegurado, dentro del país en que vive, un puesto no social, sino con las comodidades que aquí están reservadas para una clase social. Obrero o empleado, en nuestra ciudad suena lo mismo. Aquí no. El obrero es una cosa que viste mal, trabaja mucho y vive peor. El empleado trabaja mucho, va una o dos veces al mes al cine, en cuanto sale de su oficina se cambia de traje y hasta el día siguiente no se mueve de su casa.
Nuestro obrero es discutidor porque entiende de cuestiones proletarias. Hace huelgas, defiende rabiosamente sus derechos, estudia, bien o mal; manda a sus hijos a la escuela y quiere que su hijo sea "dotor" o que ocupe una posición social superior a la suya. Viste a la par del empleado, sobre todo el obrero joven, que es más evolucionado que el viejo. Ya lo dije... obrero... empleado... en nuestra ciudad suena lo mismo. Claro está, con la diferencia de que le obrero gana más y no lo dejan en la vía como se hace con el empleado.
En Buenos Aires estamos acostumbrados a dicho espectáculo y nos parece el más natural del mundo. Pero venga aquí, converse con personas cultas al respecto de este problema y todos, sin excepción, aún el brasilero más patriota, le dirá:
- Tiene razón. El obrero argentino está en un nivel intelectual enormemente superior al obrero brasileño.
Y de pronto usted se da cuenta de esto. Que los malos escritores, los malos periódicos, las malas obras de teatro, toda la resaca intelectual que devora el público grueso, en vez de hacerle daño al país, le hace bien. Los hijos de los que leen macanas, mañana leerán cosas mejores. Ese desecho es abono y no hay que desperdiciarlo. Sin abono, no dan las plantas hermosos frutos.
Parece que Roberto se volvió "argentinófilo" (en sus palabras) durante el viaje, al descubrir cosas como esta. Habla mucho de lo sorprendente que le resulta no encontrar bibliotecas obreras, y de lo mucho que se sorprenden los brasileños cuando les cuenta que en Argentina existía tal cosa. Y cuando digo habla mucho me refiero a que se repite, porque al ser notas de diario repite mucho los conceptos entre éstas. Otro tópico regular es el de que en Río no hay crimen, que no hay joda, que la gente se duerme a las diez de la noche y que las mujeres no corren riesgo de que se les falte el respeto. Y que las cosas son muy baratas. Fuera de eso, también hay unas cuantas notas racistas (de un racismo rancio y despampanante, con todos los tópicos del chiste racista menos los de índole sexual: los negros le parecen babuinos a Roberto, o bueyes, en la oscuridad sólo se ven los dientes, se ríen solos como imbéciles, etc.) y una nota contra las antigüedades y los museos, muy en la sintonía del futurismo fascista italiano. Ah, también está en contra de los paisajes, las montañas y esas cosas. Y también tira buenos chistes.

4.
Pasó mucha agua bajo el puente (86 años) desde ese Río de Janeiro en el que se aburrió Arlt hasta este que voy a conocer la semana que viene. Me intriga un poco ver qué de lo que me contó Roberto desde 1930 sigue fungiendo para 2016. La situación política, en principio seguro que no. Tampoco corre mucho para Argentina que digamos.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Herejes, de Leonardo Padura

1.
Una de las novelas más divertidas que leí en 2015, quizás. La primera cosa que leo del cubano Leonardo Padura, además, este escritor que hace poco ganó el premio Princesa de Asturias de las Letras y que se hizo conocido mundialmente gracias a su ladrillo-novela biográfica sobre Leon Trotsky, El  hombre que amaba a los perros. En este caso, Herejes forma parte de la serie de novelas policiales protagonizadas por el detective cubano Mario Conde, de la que Padura lleva no sé cuántos episodios escritos hace no sé cuántas décadas, parece que muchas. 

2.
Es la primera vez que leo a un cubano en general, creo. Este cubano en particular, Padura, es muy explícitamente crítico con lo que fue y es la Revolución Cubana, pero en un sentido progresista, no en un sentido común gusano cubano-maiamiense. El hecho de que Padura haya recibido el Premio Nacional de Literatura de Cuba es seguramente parte del fenómeno del deshielo que empezó con Raúl Castro en la isla.

3.
Herejes es una obra monumental porque tiene detrás una investigación muy bien documentada sobre una serie de hechos, personajes y lugares históricos de los más dispares, unidos por una trama muy bien urdida por el autor pero que en principio no hubieran tenido ninguna conexión natural. En principio, y sin spoilear nada, porque es una novela que mejor no te la spoileen, vincula la historia real del transatlántico S.S. Saint Louis, que en 1939 paseó un cargamento de judíos por los puertos del mundo (empezando por La Habana) sin que lo dejaran descargar en ninguno y terminó volviendo a la Alemania nazi, condenando a sus pasajeros a una muerte horrible en Auschwitz, vincula esa historia digo, con la emigración masiva de judíos cubanos de la isla a los Estados Unidos durante los primeros dos años de la Revolución, también con el pintor del siglo XVII Rembrandt van Rijn, con la expulsión de los judíos de la península ibérica, con los pogroms de los cosacos en Polonia, con la vida de judíos y gentiles en la Amsterdam moderna y con un par de hechos históricos más (como la vida del rabino portugués Menasseh Ben Israel, que en la vida real se dedicó a hacer lobby frente a Cromwell para que los judíos fueran readmitidos en Inglaterra tras siglos de prohibición, de quién no había sentido hablar antes). Y además, está bien escrita. Padura no es un Pérez Reverte, erudito y dinámico pero burdo; y tampoco es un Juan Villoro, semi erudito y muy literario pero no apto para mamás como la mía, que se aburrirían al segundo (estoy hablando en particular de la novela sobre las guerras cristeras, cuyo nombre no recuerdo en este momento): es erudito, dinámico como un best seller, y literato, con un estilo impecable, todo a la vez. Usa unas palabras buenísimas. Y no deja nunca de ser un policial, lo que lo vuelve sumamente atrapante. De hecho, el momento más denso es en la parte de Amsterdam, cuando se queda un pelín más de lo necesario en las cavilaciones del joven Elías Ambrosius de Ávila. Me han dicho que El hombre que amaba a los perros aburre a algunos: capaz sea porque le falta un Mario Conde. Igual la voy a leer, y les cuento.

4.
Un consejo: no miren para adelante cuando la estén leyendo, o sea no se fijen cuántas páginas faltan para terminar el capítulo o esas cosas, o háganlo lo menos posible, porque se pueden spoilear cosas escondidas en los títulos de los capítulos. Después de todo lo que ya les conté, viene otra parte más, en la que algunos elementos a mencionar son las tribus urbanas, el manga Death Note y la película Blade Runner. Es un flash. Mejor no cuento más nada.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Papá, ¿por qué no viene Cruyff? (Orlando el holandés), de Gabriel Casas

1.
Esta la hago corta, como el libro, que tiene 10 carillas más o menos. Es un cuento de un desconocido escritor, sobre un nene que en el Mundial 78 hincha por Holanda. El cuento es malo, la moraleja es obvia y el contenido sociopolítico y el futbolístico están atados entre sí con alambres. 

2.
Hay un prologo de Pablo Llonto que le da una manija inmerecida.

3.
Igual está todo bien porque sale 5 pesos. Con Eloísa Cartonera a veces la pegás y a veces te clavás.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Paniagua, de Martín Rodríguez

1.
Y hoy, en libros de poesía inrreseñables: Paniagua, de Martín Rodríguez, ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2005. Algún tiempo atrás, harán más o menos tantos años como tiene este libro, a mi amigo cuya identidad en este blog se resguarda tras el seudónimo "Paco" le gustaba leer este tipo de poesía. Martín Rodríguez, Daniel Durand, etc. Yo los leía de prestado, y también me gustaban. Lo que me pasó siempre con este tipo de poesía (me refiero a, cita random del libro, este tipo de poesía: "Talco en las venas / (carbón en las venas). Es lo mismo. Lo que no ardió y ya ardió es lo mismo. / Se unen en el cuerpo.") es que no sé qué decir sobre ella: no produzco texto. No produzco interpretación tampoco. El día que entendí que me pasaba eso también entendí que la poesía se lee (o la debo leer yo para mayor provecho de la experiencia) con una atención flotante, buscando el trance, más que la asimilación de cada frase, porque así por momentos pasa que algunas partes me entran más que otras y sucede el momento del aoh.

2.
Hay un Martín Rodríguez que escribe sobre política en el Le Monde argentino y en Panamá Revista. No logré nunca confirmar si es el mismo que el poeta. Después de todo, se llama Martín Rodríguez, que es como llamarse Juan Pérez. En google te sale el prócer y después un jugador de fútbol chileno. Yo creo que sí, que es el mismo. Me gusta mucho cómo escribe cuando escribe de política. Tiene un libro que se llama Orden y progresismo. Los años kirchneristas, que pienso leer durante este verano macrista.

3.
Volviendo a Paniagua: Me salió 30 pesos en Gambito de Alfil, porque la persona que lo leyó antes lo subrrayó todo, como si lo estuviera corrigiendo. Sospecho que se trata de una mujer, con mucho tiempo libre, y no le entiendo mucho la letra pero creo que estaba tratando de aplicar un poco de análisis freudiano amateur a su lectura. Hizo círculos alrededor de palabras como "mea", "una madre de sal", "los pedos", "tetas negras". Los dejo con una página que se ve que le resultó escandalosa a la lectora anterior:


jueves, 3 de diciembre de 2015

Kryptonita, de Leonardo Oyola

1.
Justo cuando estaba por salir la película (se estrena hoy), mi papá me dice por wasap que si paso por su casa me lleve un libro que me deja en la mesa que se llama Kryptonita. Hace tiempo traía ganas de leerlo, pero el precio en librerías es un despropósito (250 pesos, un libro de 220 páginas con letra gigante y ese papel malísimo que trasparenta y hace que se ven las letras de la página de atrás, no da. Mondadori en general tiene esa relación de mierda precio/calidad). Así que joya.

2.
A veces pongo la etiqueta "droga" (que identifica a los libros de lectura adictiva) haciendo un poco de trampa, o más bien ampliando el criterio. O sea, hace poco le puse droga a Historia del siglo XX, cualquiera. MOMENTO DE LA AUTOCRÍTICA DEL BLOG: Al principio del blog, droga eran esos libros que no podés dejar de leer pero en serio, que querés leer en vez de ver una serie cuando te vas a acostar, por ejemplo. Stieg Larsen, George Martin, los de Mallo, etc. Después lo amplié a libros que se leen fácil, más que con ansias, como el de Hobsbowm que podríamos decir que es droga si en el mundo sólo existieran libros de historia (Dios no lo permita). Todo esto para decir que Kryptonita SÍ ES DROGA y que prometo volver al criterio restringido original.

3.
Kryptonita es la octava novela de un argentino que se llama Leonardo Oyola y, como ya es de público conocimiento, presenta en exclusiva a Nafta Súper, superhéroe delincuente de Isidro Casanova, y a sus amigos Lady Di, Ráfaga, Faisán, Juan Raro, Federico y la Cuñataí Güirá, todos ellos versiones acriolladas de Supermán, la Mujer Maravilla, Flash, Linterna Verde, el Detective Marciano, Batman y la Chica Halcón (a esta última debo reconocer que no la tenía, y que recién después de terminar de leer la novela y googlear reseñas descubro quién es). O sea: los protagonistas de Krytonita vendrían a ser una versión villera de La Liga de la Justicia, AKA Los Superamigos, es decir los astros del universo DC. Creo que a esta altura de las circunstancias no hacía falta aclararlo, pero por las dudas. También leyendo reseñas y notas de periódico me entero de que hay una línea de cómics de DC que se llama Elsewhere, cuya propuesta consiste en plantar a los superhéroes (creo que a Supermán en particular) en espacios otros que los biensabidos Estados Unidos (qué hubiera pasado si la nave moisés de Kal El hubiera caído en Ucrania, por ejemplo), y que por ende Kryptonita es un Elsewhere en Isidro Casanova. Parece ser además que Kryptonita está plagado de citas menos conspicuas y más nerds que las que uno, lector bastante nerd en mi caso pero bastante ajeno al mundo de los superhéroes yanquis, puede llegar a decodificar. Lo bueno es que no importa nada de esto para disfrutar la novela, porque la historia no es una excusa para hacer chistes nerds, sino más bien lo contrario, los chistes o citas nerds son un plus a una historia muy bien contada y muy atrapante que paso a resumir:

4.
Un nochero, médico de guardia que trabaja de cubrir a otros médicos que debieran estar de guardia en el hospital público Paroissien, recibe, casi al final de un turno de 72 hora, dos problemas consecutivos: un "pibe chorro" casi muerto al que la policía no quiere que atienda, seguido de la banda de Nafta Súper, que trae a su líder en crítico estado de salud. Los superheroes, perseguidos por la justicia, toman el hospital y se parapetan a la espera de la salida del Sol, que, están seguros, revivirá al Hombre del Mañana. En esa situación de asedio, jalonada por intervenciones de los villanos que van rodeando el edificio, los miembros de la banda van contándole al médico nochero y a la enfermera Nilda distintos episodios de la vida de Nafta Súper. Todos sabemos que antes de que salga el Sol, se dará el enfrentamiento, y lo esperamos con ansias. Gran acierto de narración colocar como protagonista (o narrador testigo, como decían en clase de Lengua) a un hombre común. También gran acierto la estructura de Western del fuerte asediado. Y muy gran acierto que la mayor parte de la narración la lleve adelante Lady Di, la Mujer Maravilla trans, que acerca una novela que en principio se parecería más a otras del género bonaerense fantástico como El campito de Juan Diego Incardona -y ahora no se me ocurren más, pero hay-, a La Virgen Cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara, creando una combinación muy interesante que hace dialogar el libro con otras literaturas además de la intertextualidad con el Universo DC.

5.
Dicen que la película peca de buscar respetar el libro al pie de la letra. Me encanta. Ojalá que sea igual. Después les cuento.



6.
Postscriptum: Vi la película. No está buena. El trailer vende humo. La parte del Paroissien está calcada del libro -excepto lo del diablo amarillo, que no está-, pero los flashbacks que son la carne del asunto están resumidos a su mínima expresión, con lo que la película son planos de los personajes charlando, con mucho paneo boludo y graves problemas de ritmo. Una pena. La música está buena. Lautaro Delgado también.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Sandman X: El velatorio, de Neil Gaiman

1.
El último tomo de Sandman está dibujado como con lápices de colores, por un tal Michael Zulli. Como su nombre lo indica, se trata de un velatorio al que no solo asisten todos los personajes de todas las historias de los diez tomos, sino también vos y yo. No nos acordamos, porque ocurrió durante un sueño, y como casi todos los sueños, lo olvidamos al despertar. Pero fuimos. Es buenísimo porque no hay forma de rebatirlo.

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2.
Después hay dos capítulos de yapa, ilustrados por dos dibujantes distintos. Uno vuelve a estar protagonizado por William Shakespeare, y el otro tiene unos dibujos muy polémicos y sucede en un desierto de China.

3.
Parece que ahí quedó Sandman. Gaiman no lo escribió más, y DC discontinuó la serie, en el año 1996. Después salieron algunos especiales, escritos por otros, pero nada regular. Con su superpoder de superescritor insuperable, el personaje que había sido creado en los '30 y salía al final de las aventuras de Superman en un recuadrito de no te pierdas (con otra historia pero el mismo nombre y la misma máscara) llegó a su honroso fin. Buena decisión de las autoridades competentes. En 2016 dicen que sale una película, con el abal de Gaiman, dirigida y protagonizada por el gran Joseph Gordon-Levitt, que a pesar de todos los esfuerzos bienintencionados que hagan es muy probable que sea mala.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Manual Práctico del Odio, de Ferréz

1.
Este me lo compré en la Feria del Libro que había en la Casa de las Culturas de Resistencia, por 50 pesos. Aguante Chaco. Lo elegí basado exclusivamente en que forma parte de la colección "Vereda Brasil", de la editorial Corregidor. Hasta ahora nunca me falló. Aprovecho para volver a recomendar el magnífico Poema sucio/En el vertigo del día, del poeta brasileño Ferreira Gullar. En la misma colección está profusamente editada Clarice Lispector, a quién ni hace falta recomendar. Garantía de confianza. Les hago publicidad gratis porque hacen libros muy baratos, extremadamente bien traducidos, y con muchos paratextos interesantes. Este libro por ejemplo, además de contar con prólogo de la traductora, incluye textos críticos del músico Arnaldo Antunes, de la editora brasilera de “literatura marginal” Heloísa Buarque de Hollanda, de otro académico brasileño, un tal Joao Camillo Penna, y de otro escritor de la literatura periférica, Allan da Rosa; un glosario muy necesario; un apartado con significados de nombres de los personajes; y un listado de siglas utilizadas en la novela.

2.
Cuestión que compré este libro por el título y por el precio, basado en mi aprecio por la colección, y no me equivoqué. Otro librazo brasileño. Manual Práctico del Odio (2003) es la segunda novela de Ferréz, o Reginaldo Ferreira da Silva, artista paulistano multipropósito que antes de escribir novelas ya cantaba (o rapeaba) hip-hop, que también fundó una marca de ropa de la economía social y un sello discográfico (1DASUL) y que en general es un activista en contra de la marginalización de la enorme mayoría del Brasil y en particular de la población periférica de San Pablo. Tiene un blog.

3.
Dice Ferréz sobre su novela: 
Aunque todos los personajes de este libro existen o existieron, el Manual Práctico del Odio es una ficción. El autor nunca mató a nadie por dinero, pero entiende lo que eso significa y lo entiende desde el punto de vista del asesino. Esta novela cuenta la historia de un grupo que planea un asalto, pero también habla de otros miedos y misterios universales, de la gente que ama y odia y todo eso en explosivas proporciones.
Según leo en una de las numerosas notas que acompañan la edición del libro, Ferréz se comió un juicio por apología del delito por esto que acabo de transcribir.

4.
La novela tiene tres epígrafes. En una primera página, se lee: 
A los que conspiraron y alentaron mi caída, nada más justo que presentarles la tercera lámina, el Manual Práctico del Odio está aquí, fortificando la derrota de los que atentaron contra mí y los míos.
En la página siguiente, una lista de nombres empieza con el siguiente encabezado:
Los familiares y amigos lloraron por:
Y en la siguiente, dos citas de la Biblia.
Perseguí a mis enemigos, y los alcancé: no volví sino después de haberlos consumido.
El justo se alegrará cuando llegue la venganza: lavará sus pies en la sangre del impío.
Y así nomás, te larga. Es un principio fuerte, convengamos. Lo que sigue es una novela coral, con MUCHOS personajes, que por momentos –algunos más, otros menos- se vuelven protagonistas, toda vez que el punto de vista se convierte en el de ellos, siempre en tercera persona pero siempre sumamente focalizado, haciendo que los lectores nunca sepamos más que le personaje en foco. La historia gira en torno de una banda, la de Régis, Lúcio Fe, Neguinho da Mancha na Mao, Aninha, Celso Capeta y Mágico, que está planeando un asalto. A lo largo de los capítulos, muy cinematográficamente, estos seis personajes van tomando el centro de la escena y el narrador se ocupa de desarrollar sus pasados y presentes, deseos, miedos, fantasías, pero siempre como si los estuviéramos viendo en el presente, caminando por la calle, cambiándose de ropa, comiendo. Lo de cinematográfico no es un cliché: en este caso la palabra le queda justa. Ahora bien, como si esto no fuera poco para hacer una gran novela, el procedimiento de protagonización y desnudamiento psicológico y moral no se queda sólo con los integrantes de la banda: se expande por todo el barrio de la periferia paulista en la que viven los bandidos y alcanza a novias, amantes, vecinos, esposas de los vecinos, niños, policías... todos personajes relacionados a veces directa y a veces tangencialmente con el asalto en ciernes. El resultado es un fresco espectacular de un barrio, una favela, desde la óptica de un tipo como Ferréz, que escribió sobre su libro lo que les decía más arriba.

5.
El estilo es buenísimo: muy urbano, desprolijo pero brillante por momentos, con una cadencia que tiene algo del hip-hop brasileño del que proviene el autor y que también tiene algo de novela río a lo En el camino de Kerouac y de poesía. La cantidad de personajes con nombres en portugués hace que uno tenga que ir constantemente hacia atrás para rechequear quién es quién, como si fuera un libro de George Martin, pero en un momento ya no hace falta, se internaliza. Las historias paralelas se disparan para todos lados: hacia el pasado de los personajes, hacia sus relaciones amorosas, sus venganzas, y todos son cuentos hermosos y terribles (como el del chico enamorado que termina colándose en la escuela de noche para tomar cocaína solo, en un pupitre). Y el final es épico, en forma y en contenido. 
Altísima novela.

viernes, 16 de octubre de 2015

Bajar es lo peor, de Mariana Enriquez

1.
El año pasado, Nadia Lihuel me dijo que cómo no había leído Bajar es lo peor. También me contó que era un libro editado en los '90, que se había hecho de culto y que un poco por eso, no se conseguía más. Parece que ese mismo año, en 2013, fue finalmente reeditado por Galerna. Un año después de mi charla con Nadia vi el lomo de Bajar es lo peor en la biblioteca de un amigo y de inmediato lo tomé prestado. Luego sucedió que cuando ya lo estaba leyendo, escrutando los estantes de una librería de usados sobre Scalabrini Ortiz encontré la edición original, esa que lleva el nombre del despreciable Jorge Larrata en una esquina de la tapa. Finalmente el Destino hizo que el ejemplar de Galerna que estaba leyendo estuviera fallado: de la página 128 saltaba a la 193, de la 224 a la 161... Si se lo van a comprar chequeen eso. Volví a la librería de Scalabritny y compré el ejemplar de la primera edición.

http://blog.elalmacendelibros.com.ar/wp-content/uploads/2014/06/MAriana-Enriquez-Bajar-es-lo-peor-1.jpg             http://mla-s2-p.mlstatic.com/bajar-es-lo-peor-mariana-enriquez-2216-MLA4787428869_082013-O.jpg

2.
La única diferencia entre las dos ediciones es el prólogo a la nueva, escrito por la autora, en el que por ejemplo explica que el libro no se había reeditado antes porque nadie se lo había pedido, y también que no revisó ni releyó para esta reedición el libro que escribió a sus 21 años (la llamaban "la escritora más joven de la Argentina"):
No releí Bajar es lo peor para esta reedición. No quise corregirle nada; tampoco quiero recordar lo que no recuerdo de la trama o de los personajes ni reencontrarme con errores que, ya sé, son obvios; como las escenas de sexo, que tienen muy poco realismo y mucha fantasía, pero son fieles a lo que me erotizaba en ese momento, antes de ver pornografía, antes de que mis amigos gays tuvieran la experiencia suficiente para describirme ciertas dinámicas, antes de que yo misma experimentara lo suficiente. No quiero retocar ninguno de esos problemas cándidos. Me gusta esta novela. Me gustó escribirla.
Si usted, lector de mi blog, es un fan de Bajar es lo peor, le sugiero que vaya a una librería y lea de parado el prólogo porque vale la pena. Muchos de los conceptos vertidos en ese prólogo están también en esta entrevista copada que encontré en la Internet.

3.
Otra cosa que encontré en Internet es esta reseña, con la que concuerdo en esto:
Me hubiera gustado leer Bajar es lo peor en la adolescencia. Creo que en aquella edad hubiera sido –como me ocurrió con En la ruta, de Jack Kerouac- una lectura atrapante, que permite una relectura casi nostálgica cuando uno ya pasó esos años.
Yo me hubiera obsesionado con Bajar es lo peor, si la hubiera leído a su debido tiempo. Drogas, amor entre tipos, sexo y vagancia callejera. Y todo ese clima gótico/depresivo. Nunca fui un adolescente muy gótico que digamos, pero esta novela me hubiera pegado y además para ese lado. Como sea, me perdí algo, como con tantos libros que hay que leer a los 15. A los 15 uno debería pasársela leyendo.

4.
De qué se trata Bajar es lo peor. En primer lugar, es importante aclarar el contexto: es Buenos Aires (La Boca, Plaza Flores, Retiro, Recoleta: nunca se entiende cómo llegan los personajes de un lugar al otro, la ciudad es como un laberinto en un sueño, pero los espacios son reconocibles, es Buenos Aires, todo el tiempo) y son los años '90 (la primera edición es de 1995). Narval, un joven rubio yonqui muy potro de edad indeterminada, se inyecta cocaína y alucina -o no- con un trío de monstruos que se le aparecen en cualquier lugar: un hombre de cuencas vacías, otro cubierto de arañas, y una mujer con algo de banshee y algo de zombi. Narval está por volverse loco, y el trío del horror se le va volviendo casi una necesidad. Cada dos por tres termina haciendo alguna asquerosidad, como eyacular desesperadamente dentro de las cuencas del hombre sin ojos, y el grado de asco y atractivo de imágenes como la que acabo de describir es en mi opinión uno de los puntos álgidos de Bajar es lo peor. Por otro lado, Narval está enamorado de Facundo, un taxiboy de pelo largo extraído casi sin paliativos de la imaginería de la película Entrevista con el vampiro. Todos aman a Facundo, que calentaría hasta a una piedra, según dice uno en un momento. También hay una mujer que ama a los dos, Carolina (quien nunca dejó de tener en mi imaginación la cara de Mariana Enriquez en la solapa del libro), que tiene un amigo merquero y un hermano con problemas psiquiátricos, y también están los otros taxiboys, el dueño loca del boliche-prostíbulo simil Espartacus en el que en cualquier momento cae el juez Oyarbide, un tranza, un viejo que mantiene a Facundo mientras sufre por su amor, una clienta de Facundo a la que llaman "la Palera"...

5.
La trama no es lo más importante de esta novela. Tampoco los diálogos. Creo que todo el atractivo está en los personajes, que son casi personas; en la tensión entre ellos, que es casi estática pero vibrante, en esas escenas de sexo y de abuso de drogas que sólo pueden salir de la pluma de alguien que imagina más que lo que conoce, y en el retrato que pinta del Buenos Aires casi beatnik desde la óptica de una piba de 21 años. Sí, tiene partes mal escritas; y en algunos momentos se torna demasiado reiterativa en sus tópicos. Pero se disfruta. Y se lee muy adictivamente. Con la prevenciones del caso, recomiéndola.

6.
En el año 2002, me pregunto en qué circuito, salió una película basada en Bajar es lo peor, adaptada, dirigida y aparentemente también financiada por una tal Leyla Grunberg, que también es quien la subió a youtube. La vi. No está tan mal. O sea: no es una película destinada al éxito, ni se la recomendaría a mi madre, pero tiene varios méritos. En primer lugar, una película hecha en 2002, año de la post-crisis, con evidentemente bajísimo presupuesto y sin ningún subsidio, pareciera que nacida de la necesidad de la directora de hacerla, tiene el mérito de la épica de producción y yo se lo reconozco. Hasta tiene sponsors de marcas como Gancia, que muy probablemente hayan costado conseguir sangre sudor y lágrimas. Las escenas filmadas en exteriores reales, de Narval deambulando drogado por la calle, con extras que son los transeuntes reales de Buenos Aires en 2002, me encantaron. Ojalá hubieran habido más. En segundo lugar: el casting está bien hecho, y eso que era difícil. Encontraron un Facundo potable, que era lo más difícil. Entre los personajes secundarios hay algunas estrellitas, como el capo de Lautaro Delgado en el rol muy pequeño del amigo merquero, o Cristina Banegas como la mujer de la alucinación. Y después está Belen Blanco, que debía ser la más famosa del elenco, en el rol de Carolina: no me convenció. También es un acierto el juego con el montaje. Ahora bien, entre los desaciertos está el final, especialmente, que no sólo se aleja del del libro sino que no tiene ningún sentido y es una berretada. También faltaron chotas, y escenas de sexo en general. Están todas concentradas al principio. El principio está bueno.


viernes, 9 de octubre de 2015

La vuelta descremada, de Ibn Al Rabin

1.
Ibn Al Rabin es el seudónimo de un suizo, que para más datos vivió varios años en Argentina, y La vuelta descremada es la edición argentina de Retour écrémé (con tres tildes) que fue concebida en francés en el año 2002, durante un viaje en auto desde Ginebra hasta la India, según cuenta el propio autor en el prólogo, esta vez en castellano en el original. Por fuera del contenido, del que pasaremos a ocuparnos en el punto dos, el hecho de la edición argentina en la que el autor metió mano tiene su encanto. El prólogo es un punto a favor, y el texto de la contratapa pertenece al género de las contratapas inspiradas, que uno encuentra sólo muy de vez en cuando en el mar de contratapas pedorras y/o espoileras que son las más en el Universo.

http://www.avoir-alire.com/IMG/jpg/retourecreme_grand.jpg
"de todos modos no va a ser la primera vez que los muertos votan en este gobierno..."

2.
Decía, la edición es argentina, ergo la traducción también, por lo que los monigotes de Ibn Al Rabin dicen cosas como "pero ¡calmate! me vas a aterrorizar, ¡che!" (por ejemplo). Eso también me gusta. Viva la patria.

3.
No leí otras cosas del autor, pero tiene un sitio web (en castellano) en el que podemos observar que lo suyo son los monigotes. Hace magia con los monigotes: les da una expresión asombrosa con modificaciones mínimas. Esto que sigue no es de La vuelta descremada pero sirve para demostrar mi punto anterior irrefutablemente.

http://www.nocolor.be/wp-content/uploads/2012/11/verbes.png

4.
La vuelta descremada vendría a ser una novela gráfica con/sobre zombis. Cada capítulo es consecutivo en la diégesis al anterior, pero presenta situaciones nuevas, no necesariamente ancladas en los personajes o hechos del capítulo pretérito, aunque sí en el contexto que avanza con la trama y que nosotros lectores conocemos a través de los atisbos que nos ofrece cada capítulo. Es decir, la trama de la novela funciona igual que el recurso gráfico principal de todo el asunto: a través del peso del fuera de campo. Ibn Al Rabin usa los cuadritos como encuadres fijos que los personajes a veces abandonan, dándole al fuera de campo un lugar central, poco visto en otros cómics. No digo más.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Sandman IX: Las Benévolas, de Neil Gaiman

1.
Juicio y castigo a un tal Frank McConnel que escribió un prólogo malísimo en el que TE CUENTA EL FINAL. Por cadena de mandos, juicio y castigo también a los editores del libro que dejaron pasar un prólogo que te cuenta el final, en su versión original y en su versión castellana. Hay que ser hijo de puta. O, hay que ser tan tan tan snob como para creer que el factor sorpresa no tiene ninguna importancia para la lectura de un libro, cualquiera éste sea. Ya hice una reflexión más sesuda sobre esto mismo en la reseña que hice de El traductor de Benesdra.

2.
Es el anteúltimo de los tomos y el más largo. Reaparecen todos los personajes de la saga de Gaiman, se retoman brevemente todos los hilos. Los hilos están muy presentes en la historieta, por cierto, que comienza con las tres Parcas, Cloto, Laquesis y Átropos (tales sus nombres en la mitología griega), comenzando un tejido nuevo. No me di cuenta en la lectura, lo dice el hijo de puta de Frank McConnel en el prólogo spoilero y es una buena observación que habla de lo zarpado guionista que es Neil Gaiman, que muchos de los capítulos tienen en el primer o segundo cuadrito un hilo, cable, soga o similar, y una frase que se refiere a algo de la diégesis de la historia pero podría estar refiriendose a la narración también: "¿Y cuánto van a tardar?", "Creo que va a ser más grande de lo que había planeado", "Siempre tarda más de lo que pensabas, ¿no?".

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Los dibujos de este Marc Hempel no son de mis preferidos.
3.
Como siempre cambia de dibujantes, en este tomo el principal es un tal Marc Hempel, que no me gustó mucho. La cosa es empieza demasiado naif y minimal para mi gusto, pero después se va oscureciendo, complejizando (y/o acomplejando) y mejorando.

4.
A Gaiman le re cabe lo meta. El tomo está lleno de mini historietas contenidas dentro de la principal, pero que cuentan cuentos separados que empiezan y terminan. Incluso antes de que empiece la trama propiamente dicha, hay una especie de mini capítulo en subjetiva o P.O.V. en el que los personajes hablan "a cámara", por decirlo de alguna manera, parecieran hablarle al lector, que guiado por Lucien el bibliotecario de Sueño se va encontrando con todos los subditos del señor Morfeo.

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Los dibujos, en cambio de este tal Kevin Nowlan, más DC, son de mi agrado y preferencia.
5.
Sobre lo que se narra en este tomo, para qué contarles, mejor leerlo. Léanlo. LÉANLO. Los conmino. Finis.

martes, 6 de octubre de 2015

Opendoor, de Iosi Havilio

1.
Yo quería leer algo de Iosi Havilio. Y a todos les veía Paraísos en las bibliotecas, pero cuando se los pedía, me decían "Tenés que leer primero Opendoor", y no lo tenían, así que no me llevaba nada. Cuando encontré Opendoor, Malena me dijo "Tenés que leer 76", el de Félix Bruzzone, y como no tenía lugar para los dos me llevé sólo ese. Y así, el universo conspiraba para que yo no leyera a Iosi Havilio, hasta que finalmente lo vencí. Vencí al universo. Ustedes qué hicieron, ¿eh?

2.
Una veterinaria visita la localidad bonaerense de Open Door para ver a un caballo que está en las últimas. De regreso en Buenos Aires, sale de paseo con su novia, una mujer muy conflictuada, y la pierde. Una cosa lleva a la otra, y la veterinaria termina cortando los pocos hilos que tiene con la urbe y recalando en Open Door, en la casa del dueño del caballo. Desde ahí, viaje horizontal ciudad-campo y viaje vertical de la razón a la locura de nuestra protagonista, que conocerá otros hombres, otras mujeres, otras drogas. Gran manejo de climas, gran manejo del ritmo (en un momento la novela se vuelve realmente vertiginosa: la imagen de una persona que se come el revoque de la pared es espeluznante y muy interesante al mismo tiempo), y gran manejo de la calentura. Hay una escena de sexo entre dos mujeres (hay varias, pero una en particular) que me calentó fuerte en un colectivo, y no es algo que me hubiera pasado antes: que me calentara una escena de sexo entre mujeres, encima leída. Que me haya producido tal efecto me hace pensar que Iosi es un gran escritor.

3.
Casualmente, terminé de leer esta novela y empecé a leer Bajar es lo peor, de Mariana Enriquez, un libro de los años noventa que reseñaré dentro de poco. Además de otras cosas en común más tangenciales, muy loco que las dos empiecen en La Boca, Caminito, el Riachuelo y el puente transbordador. Loco además porque últimamente estuve trabajando mucho por ahí, justo mientras leía estos dos libros. También me hizo acordar a Electrónica, de Enzo Maqueira: las dos protagonistas se me hacen mujeres parecidas.

4.
Muy buena novela. Recomiendo ampliamente.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Plan de ahorro, de Fabiola Feyt

1.
Esto sucedió así, o al menos así lo recuerdo yo:

Hace muchos años Maia organizó una reunión en una casa de Once que yo no conocía, un departamento en un edificio enorme con vistas a la plaza Miserere, y nos propuso hacer un fanzine. Era la casa de Fabiola, que brillaba por su ausencia. Me acuerdo que estabamos todos menos ella, que debía haber viajado a Maciá, pero igual se sentía como si Fabiola estuviera, representada por su casa. Yo no la había visto muchas veces en mi vida hasta ese momento.

Insisto vivió la vida de casi todos los fanzines. El primero salía plata y se vendió bastante bien en una de las primeras FLIAs, en el Sexto Cultural. El diseño era hermoso y todos mis amigos escribían re bien. Los siguientes números fueron depreciandose hasta ser regalados, la calidad del papel empeoró porque nos habíamos ido al carajo con el primero, pero todos escribían cada vez mejor (menos yo) y a mí me encantaba Insisto y me encantaba leer a mis amigos. Los textos de Fabiola siempre estaban buenísimos (también los de Maia, y los de Lauti, y los de Lauri, y etc., por hoy hablamos de Fabi). Después hubo un número abortado al nacer (las ediciones tenían un título-temática-disparador: Insisto Insisto, Insisto Batalla, Insisto Fuera, Insisto Cuarto, el abortado Insisto Planta para el que sólo se escribieron una o dos cosas, el número fantasma y más que abortado Insisto Noventa y un número escrito y terminado que nunca vio la luz, el que hubiera sido el quinto número de Insisto, Ciudad). Era el mejor de todos. Y ahí quedó. De todo esto, el año que viene se cumplen 10 años, me acabo de dar cuenta mientras me tomo la presión y me sostengo el papagayo.

Estar escribiendo sobre Insisto me llevó a hacer arqueología en mi casilla de correos. Era tan fan de Fabiola que una vez que me mandó su texto para el fanzine, mi respuesta a su mail fue:
sos tan la mejor
me voy a tatuar tu coso en toda la cara
Cómo me haces reír, Ale del pasado.

2.
Volviendo a Fabiola Feyt. Insisto murió, Fabiola no. Terminó de estudiar periodismo y después de tropelías, tesituras y palimpsestos, se fue a vivir a Amsterdam. Plan de ahorro es su primer libro editado, y también el primer libro de entre quienes hacíamos ese fanzine. Es un diario sobre su migración, que empieza en el aire, sobrevolando tierras desiertas, y termina sobre el asfalto, en bici, siete meses después. Como la vida, tiene un plot: Fabiola se empleó como bicitaxista, conoció gente, etcétera, pero de eso no les voy a hablar, leanló. Lo que siempre me gusta de Fabiola, tanto hoy como a mis -nuestros- 20 años, es cómo escribe. Así:
Luis se queda trabajando hasta más tarde.
Hace tres horas que estoy en su casa mirando unos programas de televentas en mute.
Hasta ahora voy comiendo:
cuarto litro de yoghurt de durazno con pasas y almendras,
un sandwich de lomo de cerdo,
queso belga,
mostaza con wasabi,
cebollitas en vinagre y manteca untable,
jugo de pera y menta,
medio croissant con philadelphia y nutella.
Con lo último me tomé un tecito digestivo para no tener pesadillas.
Como siempre hago no importa a quién, estoy viendo los capítulos de una serie que quedamos en ver juntos.
Cuando escuche la puerta de abajo me voy a hacer la dormida en una pose sugerente pero espontánea.

3.
El libro lo editó Pánico el Pánico, y se consigue en la librería Eterna Cadencia por muy módicos 50 pesos argentinos, que pronto serán algo así como tres centavos de dólar. Un regalo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La cultura europea del siglo XIX, de George Lachmann Mosse

1.
George Mosse nació en Berlín en 1918. Su abuelo era el campeón de la publicidad y la prensa liberal en Alemania. Hay un edificio en Berlín, donde funcionaba la imprenta del abuelo, que se llama Mossehaus*. Así que podríamos decir que eran ricos. Y eran judíos además, y liberales, así que en 1933 se tuvieron que exiliar. Jorgito recaló en Gran Bretaña, donde estudió en Cambridge, y después en Estados Unidos, donde hizo la mayor parte de su carrera como profesor universitario y como historiador. Estudió temas de historia política y cultural de los siglos XIX y XX, desde la Anti-Corn Law League hasta la Alemania nazi, haciendo énfasis desde algún momento en el nacionalismo como germen de los regimenes irracionalistas del siglo XX. Y además era homosexual, también escribió sobre eso, un libro que se llama Nationalism and Sexuality: Respectability and Abnormal Sexuality in Modern Europe y otro que se intitula The Image of Man: The Creation of Modern Masculinity, ninguno de los dos debe estar en castellano. En la materia Historia Contemporánea de la UBA hace muchos años son obligatorios dos libros de Jorge, uno es éste, La cultura europea del siglo XIX (editorial Ariel), que en Argentina ya no se consigue ni usado, y el otro es el de más reciente edición (y además argentina) La nacionalización de las masas, que igual ya está agotado también, y del que volveremos a hablar en su reseña correspondiente cuando lo termine de leer si es que eso ocurre en algún momento.

*(el edificio tiene una historia muy interesante: fue construido en 1901, ocupado por los espartaquistas en la revolución fallida de 1919 y subsecuentemente atacado por las fuerzas del orden, después fue reconstruido y remodelado entre 1921 y 1923 por Erich Mendelsohn, un arquitecto muy importante que hizo por ejemplo este edificio increíble, y al que lo ayudó otro arquitecto muy grosso, el vienés y luego estadounidense Richard Neutra, y parece que durante la reconstrucción se cayó una viga y rompió el techo de la oficina del diario, que seguía funcionando, matando a 14 personas: qué desprolijo, Mendelsohn, más cuidado. Después lo hicieron mierda en la Segunda Guerra -al edificio, no a Mendelsohn-, y al final lo volvieron a reconstruir en los años '90. Hoy la calle en la que está se llama Jerusalén.)

2.
El libro que nos convoca en esta ocasión es algo así como un manual, que permite un pantallazo general sobre las ideologías más importantes del siglo XIX, desde una perspectiva que se pregunta cómo llegamos de las ideas de los iluministas del XVIII a los nacionalismos racistas del XX. Los capítulos entonces se llaman "Romanticismo", "Nacionalismo", "Racismo", "Liberalismo", "Conservadurismo", "Marxismo", y un par más. Es un libro fácil, no tiene notas al pie ni bibliografía ni nada de eso. El tono general está ya en la introducción, donde queda claro que Mosse apunta a una conclusión en el orden de la de Fromm en El miedo a la libertad
A lo largo de la historia ha habido hombres que quisieron, como los puritanos, "construir Jerusalén sin demora". También este deseo pareció producir en los tiempos modernos gran parte del talante general de la época. Hay una razón que explica esto. Los últimos siglos fueron periodos de rápido cambio en los que Europa estaba pasando a hacerse urbana e industrial. En este período muchas personas se sentían acorraladas, mientras que otras eran testigos de cambios que no podían entender y se enfrentaban a problemas que parecían insolubles. Se alienaron de su sociedad más hombres en este período que en ningún otro período anterior de la historia humana. No tiene nada de raro que anhelasen un futuro más esperanzador; y no sorprende que concibieran ese futuro como algo ajeno a la realidad presente de la vida europea.
Esta huida de la realidad adoptó muchas formas (...). Hiciéranlo como lo hicieran, buscaban una realidad "más profunda"... una búsqueda que conduciría al totalitarismo porque fue siempre la búsqueda de alguna autoridad con la que poder indentificarse y que acabase con la situación imperante.
Al final de cuentas, el combate ideológico del siglo XIX, que conduciría al del XX, es para Mosse un combate entre las ideologías que se apoyaban en la Ilustración, como el liberalismo o el marxismo, o sea, ideologías racionalistas, y aquellas otras que rechazaban ese racionalismo de la Ilustración y buscaban "lo auténtico" debajo de las apariencias, como el nacionalismo y el racismo. Es la misma dicotomía que utiliza nuestro amigo Eric Hobsbawm para explicar la alianza de los EEUU y la URSS contra la Alemania nazi: los herederos de la Ilustración contra los irracionalistas. O, volviendo a La montaña mágica, Settembrini contra Naphta.

La dictadura nazi: problemas y perspectivas de interpretación, de Ian Kershaw

1.
Está complicado hacer esta reseña porque ya rendí, y como a todo ser humano, después de rendir los conocimientos se me empiezan a volver evanescentes, se me escurren entre los dedos como la arena, como el agua, salen de mí para volverse no-sí y ah re.

2.
El tema con este libro es que, a diferencia de otros libros de historia como el recientemente reseñado Historia del siglo XX, este es muy para historiadores. "Problemas y perspectivas de interpretación" significa historiografía, o sea el estudio de cómo se estudia la historia, o sea metahistoria, y si bien es un tema interesantísimo para mí, es posible afirmar que para muchos legos ha de ser un embole. Una amiga (historiadora) me decía que no entiende qué sentido tiene que te hablen de cómo escribe o piensa tal o cual historiador si uno no lo lee, que eso es básicamente la historiografía. A mí sí me gusta, en general. No es un viva la pepa específicamente, pero puestos a tener que leer, le encuentro la gracia. Es una literatura (académica) en la que los personajes son todos historiadores. Muchos autores de historiografía son en realidad chismógrafos; y en esos casos es entretenido. El caso de Kershaw no es ese, de todos modos. Es una suerte de historiografía épica, donde los historiadores son casi todos alemanes, de uno y otro lado de la cortina de hierro, los hechos acaban de pasar y afectaron sus propias vidas de manera más o menos directa, y se enfrentan enconadamente unos con otros por la primacía de la interpretación sobre el significado del nazismo y la destrucción del argumento del otro. Cualquiera puede decir que estoy exagerando igual, capaz se imaginan Canción de Hielo y Fuego con esa explicación, nada que ver, pero para ser un libro de historiografía es bastante ágil. Por algo es un best seller, con montones de ediciones en varios idiomas. El otro día vi en una vidriera que Siglo XXI sacó ahora una edición deluxe, con el subtítulo cambiado por el de "principales controversias en torno a la era de hitler", así, en minúsculas porque en Siglo XXI les gusta hacerse los locos con la gramática.

3.
Breve sobre Ian Kershaw: es un inglés que nació en 1943; era medievalista y estudiando la cultura medieval alemana terminó interesándose por el tema del nazismo y el Dritten Reich. Además de este libro, estudió el llamado "mito Hitler" y también escribió una (o varias, no me queda claro) biografías de Hitler, de las cuáles en castellano se conseguía hasta hace poco una versión breve de una colección del diario La Nación y de las que ahora se consigue otra (u otra versión, de ahí que no me quede claro) en un libro-ladrillo, éste sí parecido al último tomo de Canción de Hielo y Fuego.

4.
La dictadura nazi está dividido en capítulos temáticos, que analizan distintos aspectos de la historia del III Reich, y de cada uno presenta las interpretaciones enfrentadas que se han dado. La cosa es entre intencionalistas y funcionalistas, básicamente.
Los intencionalistas dicen que todo lo que ocurrió desde el ascenso de Hitler al poder en 1933 hasta que los Aliados pusieron fin al asunto en 1945, fue fruto de un propósito, decidido en algún momento entre la internación de Hitler durante el final de la Primera Guerra Mundial y su encarcelamiento tras el fallido putsch, durante el que se supone que escribió Mi lucha, propósito éste que vendría a ser el de destruir a los judíos, y/o destruir a los bolcheviques, y/o dominar Europa y/o el mundo, todo esto con matices de importancia según el historiador. Para esta interpretación, neorankeana, la persona Hitler es central y condición necesaria.
Por el otro lado, los funcionalistas basan sus interpretaciones en el dicho ese de las sandías que se van acomodando en el andar. Para esta interpretación, estructuralista, la persona Hitler va desde la importancia nula hasta la del primus inter pares o líder bonapartista que media entre poderes fácticos.
Funcionalistas e intencionalistas se enfrentan dentro del marco de la Alemania occidental. Meanwhile, en Alemania oriental, todas las explicaciones parten de la interpretación oficial de la Comintern de que el nazismo es fascismo, y el fascimo es la cara más feroz del capitalismo financiero. Esta interpretación tiene mucho más que ver con la de los funcionalistas que con la de los intencionalistas.
En todos los capítulos, Kershaw plantea una postura, después la otra, y termina desempatando con su opinión, casi siempre a favor de la óptica funcionalista (excepto en política exterior, donde coincide con los intencionalistas en que Hitler tomó todas las decisiones durante la guerra, sin que le importaran demasiado los intereses de los grupos de poder). Los temas abordados en los capítulos son: la esencia del nazismo, la correlación entre política y economía -cuál primaba-, el Holocausto, la política exterior, la resistencia, etcétera. Son variados, y por lo tanto los argumentos en cada caso son muy disntitos, aunque casi siempre se mantiene el esquema que tejedi.

5.
La primera edición en inglés salió en 1985, y la cuarta en el 2000. En algún momento entre una y otra Ian agregó un último capítulo acerca de los cambios en las interpretaciones del nazismo a partir de la unificación alemana, en el que narra además el llamado debate Goldhagen. Resulta que Daniel Goldhagen, un estadounidense, escribió un libro en los '90 en el que planteaba que TODOS los alemanes eran culpables del Holocausto, porque en tanto alemanes, eran intrínsecamente antisemitas -culpa de Lutero- y, no sólo eso, sino que además eran antisemitas de una cepa llamada "eliminacionista". Una pelotudez. El libro fue un éxito de ventas y entonces todos los historiadores del campo académico tuvieron que salir a responderle, salieron en la tele y todo. Alto capítulo.

6.
Uno que casi no aparece mencionado en el libro es nuestro amigo Norman Finkelstein, autor de La industria del Holocausto. Aparece como detractor de Goldhagen, nada más. Sería interesante leer a Kershaw opinando sobre La industria... Si alguien tiene un link, se agradece.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Sandman VIII: El fin de los mundos, de Neil Gaiman

1.
En el más flojo de los tomos de la genial historieta de Neil Gaiman, dos humanos que comparten un auto en un viaje nocturno entre dos ciudades norteamericanas chocan el auto cuando de golpe empieza a nevar y una criatura extraña y monstruosa sale de la carretera y se les pone en frente. En estado de shock, llegan a la Posada del Fin de los Mundos, donde deberán esperar a que pase la "tormenta de realidad", junto con otros, muchos, miles de seres de distintos mundos que recalaron en el mismo lugar. Y lo que hay para hacer, mientras esperan, es contar historias. Así que, sentados alrededor de una mesa, varios parroquianos de varios mundos cuentan historias, que casi siempre contienen dentro otras historias, y a veces, "como cajas chinas" dice Stephen King en el muy lindo prólogo, incluso historias dentro de esas historias (historias en tercer grado, o cuarto si contamos la que estamos leyendo nosotros). Cada historia (en primer grado, o segundo si nos contamos a nosotros, o tercero si contamos al que nos está leyendo a nosotros, usw.) cuenta con otro dibujante, lo que varía mucho la calidad de cada; y además, no en todas Neil está igual de inspirado. También varía el género: hay de terror metafísico, hay de fantasía, hay de capa y espada, hay una de corsarios. No falta el momento épico en todas y cada una, y especialmente en la historia marco de la Posada, momento que da fin al tomo y nos deja con la duda hasta el tomo IX, que me dice Cirulo que es el más largo así que me preparo para una panzada de Sandman.

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lunes, 31 de agosto de 2015

Historia del siglo XX, de Eric John Ernest Hobsbawm

1.
Eric Hobsbawm, historiador del equipo de los marxistas británicos y divulgador estrella del mundo, murió de viejito a los 95 años en 2012. En Wikipedia hay una foto suya en 2011 que parece una momia. El hombre investigó sobre muchos asuntos, sobre todo vinculados con formas de rebeldía de las clases subalternas en la edad media o moderna en Inglaterra. Pero es más conocido por sus libros de divulgación, que hoy se venden tipo colección en unas ediciones bastante chotas de la editorial Crítica, tipo paperback pero con lomos dorados y la letra muy chica. Es una contradicción: hacen una edición para que lo puedas leer en los bondis (la anterior, de tapas duras, es un ladrillo inamovible, aunque más lindo) pero la letra es ínfima. Igual lo leí en los bondis, en el baño, en la cama. Es bastante adictivo una vez que te enganchás. Los otros títulos de la colección divulgativa de Eric son los de la trilogía de las Eras que cubren el siglo XIX (largo): La era de la revolución, 1789-1848 (ese lo tengo, próximamente en Resistirse Es Fútil); La era del capital, 1848-1875; y La era del imperio, 1875-1914, al que sucede esta Historia del siglo XX que arranca con la Primera Guerra Mundial y termina con el fin de la Unión Soviética.

2.
Hobsawm es conocido, entre otras cosas, por su concepto del "siglo XIX largo" y el "siglo XX corto": lo que dice Eric es que el verdadero cambio, que permite hablar de otra época, se da en la Primera Guerra Mundial, no en el cambio de siglo, que, agregamos nosotros, es un hecho arbitrario que no indica nada. Así, el libro está estructurado en tres partes: "La era de las catástrofes", que cubre lo que son las dos guerras mundiales y el período entre ellas, "La edad de oro" (los treinta años de posguerra, del boom económico y el llamado Estado de Bienestar: Eric es muy fan de Keynes) y "El derrumbamiento" (del Estado de Bienestar y de la URSS). Y a su vez, las tres eras están tratadas más o menos de la misma manera: algunos capítulo para el llamado Primer Mundo (Occidente, y más específicamente Europa, y más específicamente Cambridge, que es el centro del mundo en Historia del siglo XX), otros para el Segundo Mundo, es decir la URSS y sus Estados satélites y afines, y otros para el Tercer Mundo, nosotros los sudacas, los asiáticos no comunistas, África hasta ahí (pero mucho más que en otras historias del mundo). Por fuera del esquema planteado también hay algunos capítulos sobre arte y sobre ciencias en las tres épocas.

3.
El libro es divertido porque Hobsbawm escribe bien; porque habla todo lo que puede de su experiencia de vida en relación con los hechos que cuenta pero sin irse de mambo; y porque emite bastantes opiniones sobre todo lo que cuenta: Kennedy es el presidente más sobrevaluado de la historia de los Estados Unidos, Nixon el peor, de Mao habla pestes, a Fidel lo quiere bastante, de Keynes tiene la camiseta. Algunos (troskos) dicen que Eric es estalinista (para mí no, aunque le da la derecha, o debo decir la izquierda -ah re- en varios asuntos, como el de la modernización superefectiva de Rusia). Sin dejar de ser un historiador objetivo (todo lo que se puede llegar a ser, que nunca es todo, véase lo que dice la historiografía al respecto), su escritura no es para nada desapasionada: en el libro están los hechos y la interpretación, con un poco de ojo fácilmente distinguibles, pero se agradece que estén las dos cosas. De otro modo sería infumable.

4.
Obviamente, no se puede contar TODA la historia del siglo XX, aunque sea corto, en 500 páginas. Sin embargo, Eric lo hace bastante bien. Estuve pensando y no sé qué país no es mencionado ni una sola vez, a todos los usa en algún tema para dar algún ejemplo, por lo menos. La Argentina ocupa un lugar más bien marginal en esta historia, para el dolor de nuestros egos argentinos hiperdesarrollados, pero está bien. Aparece Perón, dos veces, una presentado más como facho y otra menos (por un error de tipeo, la primera vez que aparece mencionado Eric lo mata en el '47 a Perón, en vez del '74); y también hay un párrafo para la dictadura y los desaparecidos en otro capítulo. La única caricia al ego argento es un comentario sobre los premios Nóbel y la importancia de los científicos argentinos.

5.
A los judíos en el siglo XX, Holocausto y creación del Estado de Israel, tampoco les da mucha bola, lo cual es llamativo en un autor judío (Eric es de origen judío) y un poquito de agradecer. Para el genocidio nazi hay un párrafo nada más, en el que no deja de notarse la gravedad de la masacre, pero tampoco le da el lugar que otras muchas veces se le ha dado. Y sobre Israel tiene opiniones más bien antisionistas, de este tipo:
El principal elemento de disrupción fue Israel, donde los colonos crearon un estado judío mayor de lo que había dispuesto la partición diseñada por los ingleses, expulsando a setecientos mil palestinos no judíos, una cifra probablemente mayor que la de la población judía en 1948 (...) y mantuvieron una guerra por décadas con este fin. (p. 311)
6.
La idea principal del libro, según yo, díganme si me equivoco, está enunciada en el capítulo introductorio, y luego desarrollada como eje central a lo largo de todo el libro:
Una de las ironías que nos depara este extraño siglo es que el resultado más perdurable de la revolución de octubre, cuyo objetivo era acabar con el capitalismo a escala planetaria, fuera el de haber salvado a su enemigo acérrimo, tanto en la guerra como en la paz, al proporcionarle el incentivo -el temor- para reformarse desde dentro al terminar la segunda guerra mundial y al dar difusión al concepto de planificación económica, suministrando al mismo tiempo algunos de los procedimientos necesarios para su reforma.
(...) como se puede apreciar ahora de forma retrospectiva, la fuerza del desafío planetario que el socialismo planteaba al capitalismo radicaba en la debilidad de su oponente. Sin el hundimiento de la sociedad burguesa decimonónica durante la era de las catástrofes no habría habido revolución de octubre ni habría existido la URSS. (...) Fue la Gran Depresión de la década de 1930 la que hizo parecer que podía ser así [que la URSS era una alternativa viable a la economía capitalista], de la misma manera que el fascismo convirtió a la URSS en instrumento indispensable de la derrota de Hitler y, por tanto, en una de las dos superpotencias cuyos enfrentamientos dominaron y llenaron de terror la segunda mitad del siglo XX [se refiere a la amenaza de la guerra atómica], pero que al mismo tiempo -como también ahora es posible colegir- estabilizó en muchos aspectos su estructura política. (p. 16-17)
¿No es un capo?

7.
Última cosa. Probablemente pueda pasar desapercibido en una lectura fugaz, pero es muy importante el siguiente comentario de Eric en el capítulo intitulado "El tercer mundo". Viene contando que los países ricos, miembros de la OCDE, a fines de los ochenta no representaban más que el 15 por ciento de la población mundial, y entonces dice:
Esta explosión demográfica en los países pobres del mundo, que despertó por primera vez una grave preocupación internacional a fines de la edad de oro, es probablemente el cambio más fundamental del siglo XX, aunque aceptemos que la población del planeta acabará estabilizándose en torno a los diez mil millones de habitantes (o cualquiera que sea la cifra que se baraje actualmente) en algún momento del siglo XXI. (p. 300)
Lo llamativo es que siendo el cambio más fundamental del siglo, ocupe tan poco lugar en el análisis: por eso digo que puede pasar desapercibido, es un comentario al pasar. Pero qué fuerte. Lo acompaña una nota al pie que me merece hacer este comentario: Estoy viendo una serie británica, Utopia. A grandes rasgos, el argumento consiste en unos pibes que luchan contra una conspiración para reducir drásticamente la población mundial. En uno de los capítulos, uno de los malos da sus razones. Su texto de diálogo es calcadala nota al pie que reproduzco a continuación:
Si la espectacular aceleración del crecimiento que hemos experimentado en este siglo continuase, la catástrofe sería inevitable. La humanidad alcanzó los mil millones de almas hace unos doscientos años. Para llegar a los siguientes mil millones pasaron ciento veinte años; para los tres mil, treinta y cinco años; para los cuatro mil, quince años. A finales de los años ochenta la población mundial se situaba en 5.200 millones de habitantes, y se esperaba que sobrepasara los 6.000 millones antes del año 2000. (p. 300)
(En octubre de 2011 llegamos a los 7.000 millones. Qué miedo, ¿no?)

lunes, 10 de agosto de 2015

Sandman VII: Vidas breves, de Neil Gaiman

1. En este tomo aparecen mucho los hermanos de Sueño. Especialmente Delirio. La amo.

jueves, 30 de julio de 2015

Vapor, de Max

1.
Max es el seudónimo de un catalán que estuvo rápido para ponerse el seudónimo, ¿no? Llegar y que esté "Max" disponible... Además se llama Fransesc, nada que ver.

2.
Vapor es una novela gráfica, editada en Argentina (muy bien editada) por Musaraña. Me la regalaron, no conocía al autor ni nada, y me parece que está muy bien. Un nueve le podemos poner. Nueve aleschonfelds.


3.
Nicodemo, el muchacho de la nariz que aquí arribita, se retira al desierto para encontrar el sentido último de las cosas. En el desierto hay un gato que se llama Moisés, una pájara que se llama Juanita, y está Vapor. "Vapor es el puto amo aquí", le dice Mosh (Moisés) a Nick (Nicodemo), "como Dios o algo así". Pero bueno, "ya lo entenderás cuando lo veas".

4.
Mosh es un gato de historietas (lo tienen en la viñeta de aquí arriba), no sé si referencia de algún gato de historietas en particular o de todos en general. Y se llama Moisés, como el tipo ese de las Tablas de la Ley (ah re), que cruzó el desierto. Hay también un ser peludo que asoma de un barril y te analiza los sueños. Se parece al Muppet que sale de un tacho de basura. No sabemos el nombre pero podría apostar por Diógenes. El nombre Nicodemo sale mismo del Nuevo Testamento, es un fariseo que habla con Jesús y se convierte. Es decir, Vapor está tanto atravesado por citas y referencias a la historia de la filosofía y la teología como a citas pop, con mucho énfasis en la historia del cómic. Un ejemplo más: en un capítulo (la novela gráfica está dividida en secuencias que comienzan con una nueva semana, y funcionan como capítulos), Nicodemo es atacado por un ladrillo cada vez que se distrae pensando pavadas (o canturreando "La isla bonita"). No se sabe quién lo arroja. Pero el ladrillo, al volar, hace "zip" y al chocar hace "pow". La referencia es explícita para el que conozca Krazy Kat

5.
El 9 es por no regalar un 10, y porque me resultó breve (podría durar el doble), pero es un hermoso libro, de esos que le podés regalar o prestar a cualquiera con satisfacción garantizada.


sábado, 25 de julio de 2015

La muerte de Iván Ilich, de León Tolstoi

1.
Este libro, el número 79 de la colección ochentera CLUB Bruguera, contiene tres cuentos: el del título, "El padre Sergio" y "Después del baile". El primero es el más conocido, y el resumen es así:

2.
Un juez, funcionario estatal de la Rusia zarista y engranaje de la burocracia, se muere. Sus conocidos sólo piensan en los movimientos jerárquicos que esta muerte pueda provocar. Su mujer sólo piensa en cómo engrosar la pensión por viudez. Acto seguido, nos trasladamos al comienzo de la vida del juez Iván Ilich: en lo que sigue de la novela corta, el relato remonta los hechos de la biografía de Iván Ilich, aparentemente felices, hasta el momento en el que empieza a ser consciente de que va a morir y de que quizás no era tan feliz. "La muerte de Ivan Ilich" es como un cuento new age decimonónico ruso.

3.
"El padre Sergio" está mucho mejor que "La muerte de Ivan Ilich". Stepán Kasatski es un joven oficial cercano al Zar que se entera de que su prometida es aún más cercana al monarca, y por el honor, deja la carrera militar y se hace monje. Ese es sólo el comienzo: capítulo a capítulo van pasando los años y de pronto el ahora padre Sergio es un tipo grande, vive en una eremita, y no saben lo que le pasa. Lo que le sucede al padre Sergio los dejará boquiabiertos (ah re video viral). Es como un cuento cristiano hippie gore decimonónico. Como con Bashevis Singer, me gusta que de pronto la lógica correcta pueda ser el pensamiento mágico.

4.
Por último: "Después del baile", un cuento mucho más breve, sobre un joven noble que en el baile de enamora perdidamente de una muchacha y más luego el recuerdo de ella se le mezcla para siempre con algo insoportable de recordar. Es como un cuento... no sé qué adjetivos ponerle, pero gore calza de nuevo en este. Capaz Tolstoi es re gore siempre. Es la primera vez que lo leo.

5.
Creo que era Casas, en La Supremacía Tolstoi, que decía algo así como que, como pasa con Bolaño, con Tolstoi hay que leer las novelas mastodónticas tipo La guerra y la paz o Anna Karenina antes que las novelas breves o los cuentos. Que frente a las mencionadas (como con Los detectives salvajes y 2666) todo lo breve cuenta como ejercicio. Yo creo que debe ser cierto, y me propongo leer alguno de los ladrillos estos, pero simplemente no los tenía y por algún lado hay que empezar. Me dice mi amigo librero que La guerra y la paz en castellano sólo se puede (o debe) leer en la edición de Mario Muchnik que sale como 70 euros (titulada Guerra y paz), porque las demás traducciones son del francés y no del ruso directo, y porque además Mario Muchnik descubrió que en ese traspaso del francés al castellano se habían perdido (lost in translation) tres capítulos enteros de la novela rusa y por lo tanto, no hay más discusión. Así que seguramente lea Anna Karenina que tiene una edición de Clarín re tobara. No la tengo, regálenmela.

miércoles, 22 de julio de 2015

La incertidumbre, de Ricardo Piglia y Eduardo Stupía

1.
Es un libro-disco (el disco es de jazz y corre a cargo de un tal Luis Nacht) en el que se cruzan música, pintura y literatura. Parece que hubo una muestra en el Bellas Artes en la que se exponía lo que está en el libro-disco, supongo que un poco más de collages de Stupía seguramente. A mí lo que me gustó mucho son los textos de Piglia. Son cuentos breves. Muy lindos. Muy bien escritos. Por algún motivo que no se deja traslucir en la obra, todo el asunto fue financiado por el Ministerio de Cultura, puntualmente la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional: la desconexión entre lo estratégico del pensamiento nacional y los cuentos de Piglia de este volumen (que transcurren en Estados Unidos y son como haikus carverianos) resalta una vez más lo bizarro del nombre de la secretaría de Forster o de su objetivo, una de dos.

2.
El disco todavía no lo escuché.

Una doble página del libro-disco con la obra de Stupía y Piglia.

lunes, 13 de julio de 2015

Pyongyang: a journey in North Korea, de Guy Delisle


1.
Resulta que Guy Delisle, en algún momento de su pasado, pasó unos meses en Pyongyang trabajando en una empresa de animación francesa que terceriza parte de su producción en esa ciudad de Corea del Norte, y entonces tuvo el privilegio o la desgracia de conocer de cerca uno de los países menos visitados por extranjeros, la última monarquía comunista del mundo. En base a su experiencia escribió y dibujó este libro, Pyongyang, que yo leí en una edición en inglés.

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2.
Como sus historietas (o novelas gráficas, si se prefiere el término a estos libros les calza justo) son autobiográficas, sabemos más o menos como viene su vida. Tiene una hija, con una mujer que pertenece a Médicos Sin Fronteras, con las que pasó un año en Israel y Palestina en base al cual escridibujó Jerusalén, alto libro. En Pyongyang Guy todavía no tenía hijos, ni esposa, novia o concubina, por lo que parece: fue antes. El protagonista es un dibujante joven, que se puede permitir pasar una temporada cuasi asilado del universo. La soledad es uno de los temas de Pyongyang. Y el aburrimiento. Algo que Guy resalta de su impresión de Corea es que no hay medios de esparcimiento. Una única disco, en un hotel, se llena de miembros extranjeros de organizaciones de ayuda internacional o empleados de multinacionales como él mismo, una vez a la semana, y no está permitido el acceso a los coreanos. Los restaurantes son pocos y también están en los hoteles. El único espectáculo coreano al que se puede acceder es una demostración de destrezas gimnásticas y musicales en honor al Líder, con chicos tocando sincronizados el acordeón, en el que Guy encuentra más despeseración que belleza. Parece todo bastante terrible en Corea del Norte, si le creemos a Guy. Y le creemos, porque leímos Jerusalén y vimos (vos y cuántos más, me pueden preguntar si quieren) como una de sus mejores características la búsqueda de "las dos (o más) campanas". Pero también puede ser que hace unos años Guy viera todo en colores más oscuros, que estuviera deprimido, no sabemos. 

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3.
Pyongyang es un libro interesantísimo para conocer algo acerca de una sociedad a la que no accedemos. A pesar de su tono de rechazo total al régimen de los Kim (y no digo que haya que estar a favor, pero ese tono le quita algo de la sensación de empatía), es mucho mejor este libro que cualquier noticiero para entender un poco más qué onda con Corea del Norte. Y narrativamente está buenísimo. Aguante Guy.
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miércoles, 8 de julio de 2015

Salomé de chacra, de Mauricio Kartun

1.
Dicho todo lo dicho en los posts de Ala de criados y de El Niño Argentino, agrego sólo un par de cosas sobre esta obra en particular, y seré breve. Salomé de chacra (juego de palabras entre Salomé, el personaje histórico y de la narración cristiana que dio lugar a varias obras de teatro, pinturas, óperas, etc.; y el salame de chacra) completa la que Kartun ha dado en llamar su "Trilogía Patronal". Situada un poco antes en el tiempo que las otras dos piezas de la trilogía, más bien fines del siglo XIX, transcurre en una estancia, en la que el patrón Hérodes, padre de la excitada Salomé, tiene encerrado en el fondo de un aljibe seco al ácrata Bautista, por intentar soliviantarle a la peonada. Salomé desea al Bautista, que la rechaza, y entonces pide su cabeza.

2.
De esta obra sí vi la puesta, con la gran Lorena Vega en el rol de Salomé, y la verdad es que el texto está mejor que lo que recordaba en base a mi experiencia como espectador. Vale la pena leerla, Kartun es muy capo como dramaturgo (mucho más que como director).

3.
La edición, también de Losada, es mucho más interesante que la de El Niño Argentino (de la cual me quejo en el post anterior). Aquí sí el prólogo, de Ernesto Schoo, refuerza la obra que se está por leer con un recorrido por las adaptaciones de la leyenda de Salomé a lo largo de la historia -de la cual, además, lo que es yo, no tenía idea-. Además se incluyen una entrevista con Osqui Guzmán, que actúa en esta obra también, y con el escenografo Norberto Laino, que si no viste la obra no tiene mucho goyete pero que está bien. Listo, chau, basta de Kartun por un tiempo.

jueves, 2 de julio de 2015

El Niño Argentino, de Mauricio Kartun

1.
Dicho todo lo dicho en el post de Ala de criados, agrego sólo un par de cosas sobre esta obra en particular. No la vi: cuando me enteré quién era Kartun (por haber leído accidentalmente Chau Misterix), ésta era la última obra suya que había estado en cartel, en el San Martín, y que todos habían visto y yo me había re perdido. Actuaba Mike Amigorena, antes de la fama televisiva y el descrédito chimentero, el siempre increíble Osqui Guzmán, y la vaca era María Inés Sancerni, que parece que estaba bárbara en el papel. Pero bueno, eso es lo que me dijeron, porque eso que tiene el teatro y que no tienen los libros ni las películas es que si ya pasó, ya pasó, viste, y no hay tu tía. En la edición que de esta obra publicó Losada junto con el Complejo Teatral de Buenos Aires hay fotos de la puesta. Se ve todo mucho más choto que lo que me imaginaba, pero eso también es lo que tiene el teatro: está buenísimo ahí, en el lugar y en el momento: todo registro es medio choto. Además las fotos están en blanco y negro. 

2.
Dicen que Mike Amigorena estaba fuerte en ese entonces. No sé qué pensar.

3.
El Niño Argentino tiene un argumento espectacular. Comienzos del XX: en un barco que atraviesa el Atlántico rumbo a las Europas, viaja una familia patricia, y como cuentan las leyendas, lleva en la bodega del barco una vaca atada, de modo de tener leche fresca durante todo el viaje. Junto a la vaca, la familia patricia se trajo un peón, pa' que la ordeñe. El peón no ve la luz del sol, viaja en la bodega como Ioná o Pinocho en el estómago de la ballena. Entonces, un día, ni bien el barco zarpa y sale del Río de la Plata, Tatita agarra al niño Argentino, su hijo mayor, el único varón, con las manos en la masa de la hija del ministro, y lo castiga con reclusión diaria en la bodega, "trabajando" junto al peón. El niño Argentino es un hijo de puta, así que no va a salir muy bien lo de la convivencia interclases en la bodega del barco. Ahora bien, eso no es todo: la obra está en verso. A lo poema gauchesco. He ahí la genialidad de la obra. Muy pero que muy bien.

4.
Ala de criados tiene una edición de Atuel, más pobre en cuanto a diseño, papel y esas cosas, pero muy rica en paratextos, con un "apéndice documental y analítico" coordinado por Jorge Dubatti, una entrevista de Dubatti a Kartun, otro texto de desmontaje de Kartun y tres "Lecturas críticas" de diferentes autores (Carlos Fos, Natacha Koss, y Dubatti de nuevo). En general, toda el tomo tiene un tono de izquierdas, acorde con el contenido de la obra. Hay una edición de Atuel de El Niño Argentino, pero ya no se consigue, y en cambio en el local de Losada se puede comprar esta edición sobrevalorada que conseguí yo. La diferencia de calidad es notable: la edición de Losada es re linda en diseño, papel, etc., pero tiene unos paratextos chorros de Roy Hora -historiador liberal que no dice nada sobre la obra-, un tal Guillermo Saavedra que tampoco suma mucho, y la consabida "cartografía de la obra" del propio Kartun, que está bien. La diferencia de calidad es ideológica: una edición de derecha de una obra de izquierda, que no se hace cargo además de dicha contradicción, resulta en este tomo insulso que sale mucho más de lo que debería.

Relato soñado, de Arthur Schnitzler y Jakob Hinrichs

1.
Arthur Schnitzler (Austria, 1862-1931) fue un médico, dramaturgo y escritor de la época en que Viena era la papa: Freud, Schiele, drogas, sexo, vals y torta de manzana. Se murió justo antes de que se pudriera todo mal. Relato soñado (Traumnovelle, 1926) es una novela corta de su última época -había empezado a publicar a fines del siglo XIX- y probablemente sea hoy en día su obra más conocida, aunque no muchos sepan que es suya, porque fue adaptada al cine hace no tanto tiempo por Estanislao Kubrick en su última película, Ojos bien cerrados (1999).


2.
Probablemente no la hubiera leído, de no ser porque la novela, en su versión original y en hermosa letra verde (la última novela que leí impresa en letra verde fue La historia sin fin), viene adjunta al fondo de la edición de la novela gráfica de Jakob Hinrichs que adapta a la susodicha. El cómic está buenísimo, por su forma de contar parece una obra más de diseño gráfico que de ilustración, y en este video publicitario sorprendentemente bien hecho pueden ver una suerte de trailer de lo que es la versión de Hinrichs. Pero me gustó mucho más la novela de Schnitzler.

3.
Después de acostar a su hija, el doctor Fridolin y su mujer Albertine se sientan a conversar al atardecer, y Albertine menciona a un hombre que conocieron el verano pasado en sus vacaciones en Dinamarca. Fridolin sale a atender una llamada urgente y desde entonces deambula por la calle, alucinando por los celos. En algún momento llegará al baile de máscaras que todos vimos en la película. En algún momento se verá envuelto en un asesinato, o no. La forma en que se mezclan lo onírico y lo real es lo mejor de la novela, así como la crudeza con la que trata asuntos sexuales que sorprenden en un libro de los años '20. Me hizo acordar un poco a El golem, de Meyrink. En el parque Centenario vi unos libros de Arthur por dos mangos: me los compraré.



Arturo en su juventud, toda la onda.