martes, 23 de diciembre de 2014

Tres obras, de Romina Paula

1.
A Romina Paula la conocí (como autora) gracias a Marina Kogan, a quien le gustaba mucho Agosto, que es una novela del carajo, y con quien fuimos a ver, como excursión de su taller literario, El tiempo todo entero, que es una obra del carajo, una de las pocas obras que fui a ver dos veces sin ser amigo de nadie del elenco. Bueno, el texto de esa obra es uno de los tres que componen este libro, editado por Entropía igual que sus dos novelas (la mencionada y ¿Vos me querés a mí?). Leí el texto sentado en el mastil del Parque Centenario, esperando a unos amigos, y me emocioné de nuevo, como cuando vi la obra. Me di cuenta de que es una obra súper escrita; quiero decir que los actores (Susana Pampín, Pilar Gamboa, Esteban Bigliardi y Esteban Lamothe, todos estaban increíbles, sobre todo Pilar) hacían ni más ni menos que lo que les pedía el texto (y la directora, o sea la autora directora).

2.
Desde que vi El tiempo todo entero que quiero leer Moby Dick, pero quiero que sea la edición que tenía el personaje de Bigliardi en la obra. Creo que era la de Debolsillo con ésta tapa.

3.
Desde que vi El tiempo todo entero, me encanta está canción.

4.
Por otro lado, siguiendo con las intertextualidades, El tiempo todo entero es una adaptación libre de El zoo de cristal de Tennesee Williams, obra que leí antes de ir a ver la de Romina Paula, justamente porque.

5.
El tomo se completa con las obras anterior y posterior de Paula: Algo de ruido hace y Fauna, respectivamente. Por una curiosa decisión editorial, que no sé si habrá tomado Paula (supongo que sí), el orden en el libro es el inverso (de la más nueva a la más vieja). Lamentablemente no vi ninguna de las dos, sólo leí estos textos, y puedo decir que Algo de ruido hace me gustó mucho, me parece que es un poco una semilla de El tiempo todo entero, y que Fauna no me gustó mucho, pero que a la vez creo que en escena debe estar buenísima y que espero que la vuelvan a poner en este 2015 que está a punto de empezar a empezar.

6.
Al final hay una carilla de Luis Ortega (el cineasta de la famosa familia del mismo apellido) "a modo de epílogo". Cualquier cosa mandó el muchacho.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El amigo americano, de Patricia Highsmith

1.
No es muy entretenida. No es ágil. No es adictiva. No es muy tensionante ni da miedo ni nada de eso, aunque se supone que es una novela de suspenso. Y está llena de descripciones de muebles, ambientes, vestimentas, más muebles, que relentizan la narración innecesariamente. Sin embargo, la leí. Bastante rápido para lo lenta que es. La leí porque:
a) iba a ver la película de Wim Wenders y me acordé que tenía el libro, entonces decidí proceder en orden de gestación.
b) nunca antes había leído a Pato Highsmith y tenía dos libros de ella -éste y El hechizo de Elsie- choreados alguna vez -hace tanto que ya debe haber prescrito- y luego estacionados en mi estantería desde entonces. Me gusta leer los libros que choreo porque así redimo mi crimen (pasional).
c) me gusta terminar los libros que empiezo y aunque no es una fiesta de luz y colores, se deja leer.

2.
Los libros de Pato Highsmith fueron llevados al cine un par de veces (Extraños en un tren, de Hitchcock, El talentoso Sr. Ripley, esa película que me dejó tan confundido en 1999) y esta novela en particular tuvo dos adaptaciones: El amigo americano (1977), de Wim Wenders, y El juego de Ripley (2002), de Liliana Cavani, con John Malcovich. Las veo y les cuento. Por lo pronto, Manu dice que la de Wenders es increíble y Wenders dice que "a partir de una mentira inocente, de una confortable traición, se desarrolla de repente una historia horrible... un torbellino que no puede evitarse porque se conoce demasiado bien. Esto nos puede suceder a cada uno de nosotros. Y de ahí que las historias de Patricia Highsmith sean verdaderas". Dato de color: la novela es de 1974 y se titula en realidad Ripley's game, la película es de 1977 y se titula Der amerikanische Freunde, en la edición de Anagrama de 1982 que tengo yo el título (y la ilustración de la tapa) corresponden a la película.

3.
Jonathan Trevanny es un tipo con poco dinero y leucemia que vive en Francia con su mujer y su hijo. A través de Ripley, que si sólo líste esta novela, tal y como me pasó a mí, no sabés quién es pero no importa, a Trevanny le ofrecen la guita de su vida por hacer un trabajo de sicario en Alemania. De la trama les cuento hasta ahí. EL DATO QUE NO LE IMPORTA A NADIE: Al mismo tiempo estoy leyendo Monster, manga japonés en tomos, de Naoki Urasawa, que está saliendo en este momento en la Argentina gracias a Larp Editores (la empresa de Agustín Gómez Sanz, EL traductor de manga en nuestro país) y que va por su tomo #11. ¿Qué tiene que ver con El amigo americano? En las dos historias un extranjero en Alemania (el inglés Trevanny y el japonés Dr. Tenma) recorre varias ciudades del país buscando matar a alguien. ¿QUÉ LOCO NO?

El Dr. Tenma y Jonathan Trevanny/Zimmermann, sólo vinculados por mi capricho.


4.
MÁS TARDE... Ví la película de Wenders. Es asombrosa la cantidad de cosas que le cambió Wenders a la novela de Highsmith. Algunas son cuestiones superficiales, aunque grosas. Por ejemplo, mientras en la novela Jonathan Trevanny (en la película, Zimmermann) es un inglés que vive en un pueblo francés cerca de París y viaja a Hamburgo y a no me acuerdo qué otra ciudad alemana para hacer el trabajito que le encargaron, en la película es un alemán que vive en Hamburgo y viaja a París. O también, en la novela Ripley vive como un aristócrata, en una mansión con todas las comodidades, una mayordoma tipo Alfred que ama ser mayordoma y una esposa potra que se hace la que no sabe de dónde sale la guita; en la película, Ripley vive en la mansión, pero solo, y con todo a medio mudar. Y está loco. Habla solo, se saca selfies con una polaroid tirado encima de la mesa de pool... No contento con eso, Wenders también cambió radicalmente el final de la historia, cambiándole el mensaje o moraleja que la novela definitivamente tiene. Además, mientras la novela de Highsmith es una típica novela policial donde todo está explicado en definitiva y responde a una cadena de causalidades, en la película no se entiende nada de lo que importaría a un espectador/lector de policiales: ni quién es el que contrata a Jonathan, ni por qué le pide que haga eso, ni todo lo que sigue. La película igual está muy buena, la fotografía es hermosa, las actuaciones de Dennis Hopper y Bruno Ganz son excelentes (Bruno Ganz actúa bastante parecido a Klaus Kinski, me di cuenta, como si fueran de la misma escuela, ¿serán?), véanla.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Cuando lo peor haya pasado, de Pablo Ramos

1.
El primero libro de cuentos de Ramos, publicado antes de la trilogía de novelas El origen de la tristeza, La ley de la ferocidad y En cinco minutos levántate María. Me gustó mucho. Con un lenguaje simple y directo, pero un montaje afinado al mínimo detalle, que le permite lograr cosas como el final del cuento que da nombre al libro, o como el que se titula "Celeste y rojo". Mi otro favorito es uno que se llama "Porque el cielo es azul" (y lo que más me gustó fue que no cacé la referencia hasta el final). Y también "El ángel del bar", que me hizo acordar a El origen de la tristeza, porque lo protagonizan chicos, cosa que Ramos sabe escribir muy pero muy bien.

2.
Se lee en dos segundos. Recomendado para bondis y subtes, no para llevar de viaje porque se lo van a devorar al primer día. Para viaje La ley de la ferocidad, en todo caso.

martes, 18 de noviembre de 2014

La venganza del cordero atado, de Camilo Blajaquis

1.
Camilo Blajaquis (seudónimo de César González) es un pibe que se crió en una villa, que estuvo preso muchos años desde muy joven y que en la cárcel se hizo poeta. La venganza del cordero atado reúne lo que escribió en esos años. Sus textos (algunos son poesías y otros diatribas en prosa) hablan de estar preso, de estar libre, de los esclavos voluntarios del capitalismo y de amor, con una sensibilidad y una belleza notables. Todo esto, por otro lado, ya se ha dicho profusamente, porque entre la pobre difusión de la poesía contemporánea argentina, a la de César González le ha ido bastante bien. Mérito suyo, claramente. El pibe este, después de salir en libertad (formal, como dice él mismo), y no contento con ser sólo poeta, hizo una película. El título es Diagnóstico: Esperanza, estuvo en el Gaumont bastante tiempo el año pasado y Victor Hugo Morales le dio mucha manija también. De hecho, yo le empecé a dar bola a la obra de González porque trabajando en el programa de Victor Hugo que salía por Telesur tuve que editar una entrevista y mecharla con fragmentos de la película. Vean la entrevista, el pibe es un genio.



2.
Obviamente, necesariamente, su poesía tiene algunos elementos típicos de la poesía de un pibe de 20, que pueden resultar demasiado románticos o cursis; pero también hay lo contrario: elementos que asombran viniendo de un pibe de esa edad y en esas condiciones de escritura (no ya de vida). Al final del libro hay un apéndice donde cuenta en qué lugares estuvo preso y cuáles textos escribió en cada lugar, y leyéndolo descubrí que los poemas que más me habían gustado eran cronológicamente los primeros: "Panóptico", "Describiendo con realismo" y "Observando a mis colegas 2", por ejemplos.

3.
Observando a mis colegas 2, de Camilo Blajaquis

Empiezo a creer que una parte de mi esta enloqueciendo. Porque no puedo en esta tarde que
el sol deja ácidos los cimientos del instituto de dejar de mirar el hueco de la ventana enrejada
que esconde que del otro lado esta el mundo y sus millones de personas.
 Impulsiva, compulsiva, adictiva, masiva y exageradamente pienso en las miles de situaciones
que están sucediendo en este momento del otro lado de las rejas.
En cuantos dichosos enamorados en las plazas o en alguna pieza, en cuanto corazón mudo ya
de tanta amargura durmiendo en las veredas, en los pibes que se deben estar yendo a robar
justo ahora y en los que volverán triunfantes, en cuantos caerán en cana y en los casi todos
que se irán a dormir a la morgue.

Para que se entienda mejor, miro por el hueco y a partir de allí mi imaginación pierde el
conocimiento de tanto flayear a los que deben ir caminando con el cerebro cuadrado y
anestesiado por las calles, a los que saborean con un verdadero gusto a vida el ocaso del dia, a
los que están en la cancha o en un recital.
A los que justo recién se murieron, a los que acaban de nacer, a los que acaban de acabar, a
los que están trabajando odiando su trabajo, los que se están fumando un buen porro, a los
que están renegando de algún problema que se inventaron.
A los que todos los días ponen la espalda para el látigo, a los que tienen tanta plata que se
limpian el orto con billetes de cien dólares, a los que tienen hambre , a los lokos que se deben
estar ahogando adentro de un chaleco de fuerza, a todos los cobanis que deben andar
pateando tobillos por las villas y los barrios.
A los que están en cana en peores lugares que este.
A los que ahora están viajando esposados de pies y manos en la oscuridad de los camiones
del servicio penitenciario.
A los que justo ahora chocaron con el coche, a los que se arrastran en la frontera de mejico, a
los putos, a los médicos que están operando, a los que terminan de matar a alguien, a los que
están llorando, a los que se terminan de mandar una linea de merca, a los que están
aprendiendo a leer, a los que la corrupción del poder nunca dejara aprender.
A la primera mujer con la que tendré relaciones el día que salga, a los borrachos, a los que
están apretando el botón para que caiga una bomba, a los que se creen profesionales, llevo adelante mi vida acá adentro imaginando el mundo que generan al mezclarse y penetran por 
el hueco de una de las paredes que me priva de mi libertad.

(esto lo saqué de acá, donde hay una versión completa del libro on line aunque me parece que es distinta de la que yo leí en papel)

4.
En este momento (26 de diciembre de 2014, día en que estoy posteando esto) César Gónzalez tiene una segunda película estrenada en cartel en el cine Gaumont: ¿Qué puede un cuerpo? (post relacionado en nuestro nuevo y por ahora discreto tumbrl de críticas de películas: este link). También sacó un segundo libro. No sé qué onda. Lo leeré.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Sandman IV: Estación de Nieblas, de Neil Gaiman



1.
En la actualidad contemporánea actual (hoy), la nueva edición española de Sandman se imprime en nuestro país. Hasta ahora salieron cuatro tomos. Tengo la dicha de que otro amigo (otro Diego) esté haciendo la tremenda inversión de ir comprándoselos (270 pesitos el tomo) y de que me haya prestado éste último, hasta ahora el mejor de los que leí. 

2.
Es todo tan bueno que no quiero contar nada de la trama. Sólo les adelanto, por decir algo, que la historia empieza con una reunión de los Eternos (Sandman y sus hermanos, de los cuáles hasta ahora sólo conocíamos a Muerte y a Deseo: aquí se nos presentan tres más) y que después sigue en el Infierno. Esta es la entrada principal: 

Atentos a la escala: la mancha de abajo a la derecha es Sandman. Me encanta cuando juegan con la escala.


3.
Una de las cosas que hace muy bien Gaiman (además de escribir diálogos creíbles para dioses y eternos) es irse de la trama principal para contar otra historia; un cuento autocontenido pero inscrito en el contexto de la historia mayor. Todo el tomo III había sido eso. En este, "Estación de Niebla" ("Season of Mist"), tenemos la historia de Charles Rowland en la escuela vacía, que es genial, sobre todo porque reduce la escala de lo épico a lo particular (o sea, recién estábamos con los Eternos y ahora estamos con un escolar insignificante) sin perder nada en brillantez narrativa.

4.
No me queda más que esperar que salga el quinto tomo y que yo consiga que alguien me lo preste. Y eso es todo lo que tengo para decir sobre esto.

 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El prejuicio del sexo, de Sebastián Hernaiz

1.
Sebastián Hernaiz fue mi profesor de Literatura en el ingreso al IUNA y con él vimos la mejor selección de textos que yo haya visto en una clase de literatura ever (Maus, Si esto es un hombreOperación Masacre, Los cachorros, El vizconde demediado,  Macbeth y no me acuerdo si alguno más, me suena que había que leer El Eternauta pero yo no lo leí por quinta vez porque me pareció innecesario). También es escritor. Sacó un libro de ensayos que no leí aún pero me gustaría, con el muy ganchero título de Rodolfo Walsh no escribió Operación Masacre, por el cual ganó un premio de ensayos que entregaba la Biblioteca Nacional y en el cual entiendo que analiza el contenido político de los distintos prólogos de ese libro de Walsh, en los que se ve el cambio que fue haciendo Walsh en su pensamiento (cosa que Hernaiz explicó en clase y que yo reproduje en mi reseña de Operación M... en este blog).

2.
Ahora Sebastián publicó este hermoso libro de poemas a través de la bahiense editorial VOX. El prejuicio del sexo está dividido en tres partes, y reúne poemas escritos entre 2003 y 2010. Como digo siempre que reseño poesía, me resulta muy difícil hacerlo, y por lo tanto me limitaré a decirles que me gustó mucho esta frase: "tengo noches frágiles como dogmas", así como este poema que se reproduce a continuación:

Menard 
Hay un tipo que vive en la calle y viene
seguido a la biblioteca donde trabajo,
nunca le falta a mano su carpeta
con la inscripción: "bibliografía". Pide
cortés, siempre el mismo libro:
-Buen día, ¿podría ser El contrato social?
Yo le doy la edición mimeográfica
que editó la Universidad de Córdoba
con algún subsidio europeo: la que él
espera que yo le dé. Abre el libro -las letras
de mecanógrafo viejo- y lee. Lee y escribe,
apartado en una mesa. Lee y copia,
en su carpeta, el libro que le di:
hay un linyera en mi biblioteca,
está escribiendo El contrato social.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes

1.
Yo creo que existe un género literario oculto o por lo menos disimulado entre los demás, un género conformado por algunos libros que generalmente se clasifican entre los de psicología, sociología, filosofía, quizás incluso gestión de las organizaciones. Lo llamaremos "autoayuda para intelectuales", y en este solemne acto el concepto pasa a ser una etiqueta más para reseñas de este blog. Con carácter retroactivo, se le aplica a: El arte de amar; El miedo a la libertadEl tesoro de los humildes. Regístrese, comuníquese, publíquese y archívese. 

2.
Ya lo dijo Federico Liptak: hablar sobre amor en términos "académicos" está desprestigiado. También lo dice Barthes, hablando acerca de El banquete:
En El banquete, Erixímaco comprueba con ironía que ha leído en alguna parte un panegírico de la sal, pero nada sobre Eros; y es porque Eros está censurado como tema de conversación que la pequeña sociedad del Banquete decide hacer de él la materia de su mesa redonda: se diría intelectuales de hoy aceptando discutir a contracorriente, precisamente del Amor y no de política, del Deseo (amoroso) y no de la Necesidad (social). 
3.
Este debe ser el mejor libro que leí en todo 2014. El mejor escrito, el más inteligente, el que más me conmovió, el más todo. Fragmentos de un discurso amoroso es un libro difícil de describir. De hecho, yo no lo entendía hasta pasados el prólogo ("Cómo está hecho este libro", se llama, y es un manual de uso) y las primeras entradas o capítulos. Pero sobre la marcha se termina comprendiendo perfectamente. Lo que hace Barthes es esto: identifica una serie de figuras del discurso (al fin y al cabo él era un lingüista y este libro también es sobre lingüística, y sobre crítica literaria, y sobre psicología y sobre filosofía), les escribe una definición adjunta, y luego, en parágrafos a la Benjamin, las desarrolla, analiza, estudia. Por ejemplo, la figura LOCO se define así: "El sujeto amoroso es atravesado por la idea de que está o se vuelve loco". Y sobre la misma dice, entre otras cosas:

Desde hace cien años se considera que la locura (literaria) consiste en esto: "Yo es otro": la locura es una experiencia de despersonalización. Para mí, sujeto amoroso, es todo lo contrario: es a causa de convertirme en un sujeto, de no poder sustraerme de serlo, que me vuelvo loco. Yo no soy otro: es lo que compruebo con pavor. 
Y esa cita la acabo de agarrar al boleo, no estaba ni subrayada, con lo que queda demostrado que Barthes es un genio y que todo el libro es un quilombo de genialidad.

4.
Si uno (el o la lector/a) alguna vez estuvo o bien está enamorado/a, es probable que se sienta profundamente identificado con todo lo que dice el pobre Barthes y todo lo que le pasa al pobre Barthes, y sufra dulcemente. Barthes, por su parte, se regocija en el sufrimiento de identificarse con Werther. Lo cierto es que Fragmentos de un discurso amoroso es un libro bastante emo, donde el protagonista (el sujeto amoroso, "el que habla / y dice", Barthes, el lector) básicamente se clava las espinas. En un momento me empecé a preguntar por qué para Barthes el amor es dolor. Y hacia el final del libro, en una de las pocas entradas que hablan de una figura relacionada con lo positivo (SACIEDAD o COLMO), Barthes me dio la respuesta que necesitaba:

Saciedades: no se las menciona -de modo que, falsamente, la relación amorosa parece reducirse a una larga queja-. Es que si es inconsecuente hablar mal de la desdicha, en cambio, en la felicidad, parecería culpable de estragar su expresión: el yo no discurre sino herido; cuando estoy colmado o recuerdo haberlo estado el lenguaje me parece pusilánime: soy transportado fuera del lenguaje, es decir fuera de lo mediocre, fuera de lo general: "Se produce un encuentro que es intolerable a causa del gozo y a veces el hombre queda reducido en él a nada; es lo que llamo el transporte. El transporte es el gozo del que no se puede hablar".
"El yo no discurre sino herido" es una frase del carajo. Porque además de que el contenido es brillante, la prosa de Barthes no puede más de genial.

5.
Única recomendación: antes de leer Fragmentos..., tómense cuatro viajes largos en bondi, o dos días de playa, o algo así, y lean enteros Werther de Goethe y El Banquete de Platón. Son cortos y bastante entretenidos, así que no es un gran sacrificio. Se los digo porque Fragmentos... es casi casi un libro sobre Werther en un punto -casi todos los momentos de Werther deben aparecer como ejemplo de algo- y se te va a espoilear toda la trama. A los ejemplos tomados de Werther le siguen en segundo lugar los ejemplos tomados del de Platón, y aunque de ese no hay mucho que espoilear, igual está bueno haberlo leído primero.

sábado, 8 de noviembre de 2014

500 dibujos, de Diego Parés

1.
Este debe ser de los mejores libros para el baño. Parés (de la Fierro, de la Barcelona, el del Sr. Rispo) publicó en un tomo, una enorme cantidad de dibujos (algunos en forma de historietas, otros no) hechos fuera del ámbito laboral, es decir, hechos porque sí. Por ejemplo éste:



Está bueno. Hay realmente muchos dibujos. Y al final hay dibujos pornográficos que son muy pornográficos.


domingo, 2 de noviembre de 2014

Y yo, ¿por qué no tengo banana?, de Copi



1.
Después de Los pollos no tienen sillas y La mujer sentada, salió este tercer tomo de historietas de Copi, que supera a los anteriores en buenisidad.

2.
Mientras que todas las demás tiras de todos los otros libros son cómicas y tienen remate, una de las historietas de este tomo, intitulada "Breve reencuentro", rompe la regla y nos ofrece lisa y llanamente un melodrama dibujado. Me pareció brillante. No tiene chiste, salvo el chiste mismo de la existencia de reglas de género. Chapeau. 

sábado, 25 de octubre de 2014

La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo

1.
Fernando Vallejo es un escritor colombiano. Vive en México porque lo perseguían los narcos o el Estado o los paramilitares o la guerrilla o algo así. Hay un documental sobre él que se llama La desazón suprema y que está entero acá. Yo no lo vi, por el momento. El director del documental es Luis Ospina, otro colombiano, amigo de juventud del gran escritor también colombiano Andrés Caicedo. Ospina dirigió un documental sobre Caicedo que se llama Unos pocos buenos amigos y que sí vi, en un Papifi, con Lauri, hace algunos años. Ospina estaba en la proyección. El documental sobre Caicedo se puede ver acá en una versión de 80 minutos, y acá en una versión de 130 ídem. Caicedo, Ospina y Vallejo son de Medellín, y escribieron/filmaron la ciudad de Medellín. No conozco Medellín, pero por leerlos a ellos creo que quiero y a la vez no quiero conocerla.

2.
El otro que filmó Medellín es Barbet Schroeder, cuando hizo la versión cinematográfica de La virgen de los sicarios. Cuentan que Barbet, que nació en Irán y que vivió en Francia, donde formó parte de La Nouvelle Vague, entre los dos acontecimientos mencionados vivió en Medellín. Y que por eso se sintió atraído por esta historia, en la que un viejo grámatico vuelve a su Medellín natal para encontrarla transformada en infierno por la delincuencia, la violencia, la corrupción y los habitantes del valle y las alturas, es decir de Medellín y de Medallo, como le dicen a las comunas de las laderas de las montañas, que no son otra cosa que la versión colombiana de nuestras villas de emergencia que también son Argentina, como indica el título de esa novela del papá de Horacio Verbitzky, Bernardo, que no leí. Cuentan también que como en 1999 la guerra narco en Medellín seguía en su apogeo, hacer esta película abiertamente era muy peligroso, por lo que Barbet armó una película-pantalla, con cámaras de cine sin rollo adentro, y filmó sin filmar en algunas locaciones de la ciudad, mientras que por otro lado, con dos actores y una cámara digital (cuando eran nuevas las cámaras digitales y no se filmaba cine con ellas) filmó en secreto La virgen de los sicarios en otras locaciones de la ciudad.



3.
El viejo en cuestión es además puto y facho, o más bien misántropo. Es uno de los personajes más misántropos que haya leído. De hecho, la novela cuenta pocos hechos: la mayor parte de la novela es una diatriba misantrópica acerca del presente de Medellín en particular, de Colombia en general, y de la humanidad en supergeneral. La sinopsis es así: el gramático conoce a Alexis, un sicario y prostituto menor de edad, y se enamora de él. Se lo lleva a vivir a su departamento vacío, y día a día pasean por Medellín, dirigiéndose a todas las iglesias de la ciudad. En determinado momento, Alexis mata a alguien. Y en determinado momento pasa otra cosa, el giro de la historia, que no se los voy a contar. Pero que está muy bien.

4.
Me gustaron por igual el libro y la película, y considero que se pueden ver y leer en el orden que sea: ambas obras tienen la suficiente autonomía como para ello, porque en las dos lo principal es la prosa, literaria o audiovisual.

lunes, 13 de octubre de 2014

Nieve en otoño, de Irène Némirovsky

1.
Leí esta lacrimógena, reaccionaria y pedorra novela breve de nuestra self hating jew favorita, Irène Némirovsky, en un viaje en micro y se me terminó re rápido, así que además de ser medio mala, la novela me dejó a pata teniendo que tratar de dormir en vez de leer y es otro motivo por el que me cae mal.

2.
Para el que no sabe quien fue esta mujer, los remito a mis reseñas anteriores. Esta es la tercera novela publicada en vida por la Irène. La primera es David Golder, que es la que la hizo conocida en su época (los '30), y todavía no tuve el placer. La segunda es El baile, súper genial. En esta tercera novela la autora parece haber hecho un esfuerzo grande por no escribir literatura judía, así que le salió literatura rusa blanca y berreta. La protagonista es una sirvienta rusa que ama a sus amos rusos y que se sacrifica por ellos en la Revolución del '18 y después, a pesar de la superficialidad de éstos. La sirvienta es la heroína porque es humilde, le cabe su rango social, le cabe llevar las joyas de sus amos en el dobladillo de los pantalones y no olvida a la Madre Rusia ni al Señor. El final es anticlimático y obvio.

3.
Igual, Irène era muy buena escritora, y se anota un par de porotos en esta novela pedorra también. Están todos en lo que podríamos llamar el "montaje" de la novela, en las elipsis surcidas en la narración sin gran aspaviento. Algunos "cortes" van de la imaginación de un personaje a su realidad, como este:
       La muerte... No lo asustaba. Pero abandonar el mundo en medio del caos de aquella revolución, olvidado por todos, abandonado... Qué absurdo, todo... Bueno, todavía no estaba muerto. Quién sabía... Puede que se salvara. La casa... Creía que no volvería a verla, y allí estaba. Y también aquellos cristales pintados, que el viento siempre rompía y con los que jugaba de niño, imaginándose las colinas de Italia, seguramente porque eran del rojo violáceo de la sangre y el vino tinto. Tatiana Ivanovna entraba y le anunciaba: "Tu madre te llama, corazón".
      Tatiana Ivanovna entró con un plato de patatas y pan.
Ese corte me encantó. Después hay otras elipsis mediante las cuales viene contando todo en "tiempo real" y de pronto cambia de tiempo verbal y hace avanzar la historia dos años en un párrafo. Todo lo de la aceleración y desaceleración del tiempo del relato está muy bien logrado. El relato no tanto. Por otro lado, me es imposible no imaginarme que Luliska es la propia Irène adaptada a una familia noble y cristiana (en vez de rica pero plebeya y judía). En la escena de Tatiana Ivanovna con Luliska en tetas hay un chispazo también.

sábado, 11 de octubre de 2014

La pista de hielo, de Roberto Bolaño

1.
Como es inevitable, aunque uno sea uno de los cuatro más capos del mundo no se puede tener todos libros igual de capos y en mi ranking personal de su obra y supongo que en el de otros lectores de Bolaño también es difícil que este libro esté en el top tres. Comparado con otros libros, este es peor. Por ejemplo, el final está a años luz de los finales increíbles de otras novelas y de sobre todo varios cuentos. También es posible afirmar, en línea con lo que venimos planteando en otras reseñas de los cuatro más capos del mundo, que Bolaño (como Dostoievsky) es un escritor que mejora, sus libros son entrenamiento para sus próximos libros, y por lo tanto La pista de hielo (1993), tan atrás en la biografía de Roberto, no tiene oportunidades contra sus sucesores. Varios de los recursos de La pista de hielo (siendo el principal el del relato coral, que creo que también está en su primera novela, que leeré próximamente) están más y mejor explotados y hasta subvertidos en Los detectives salvajes (1998). Incluso, una frase hermosa de La pista de hielo está casi igual en Estrella distante:
El helado estaba casi derretido pero igual nos lo tomamos. La vieja agradecía esos detalles pellizcándome el brazo o poniéndome apodos. Para Caridad era como ver una película en el cielo. (La pista de hielo, página 52)
Sin embargo...

2.
...La novela tiene algunas cosas que no encontré en otros libros de Bolaño, modos y recursos que no retomó iguales y que están muy bien. Partimos de la base de que todos los cosos de Bolaño están buenos (menos el cuento "Jim" que es una mierda). La pista de hielo es, hasta este punto de mi lectura, la novela policial más tradicional de este autor. Los personajes recorren arcos argumentales completos y casi no hay -o no hay del todo- cabos sueltos: esa es una flor de novedad. Por otro lado, mientras Remo Morán y Gaspar Heredia son típicos personajes bolañanos más o menos alteregos del autor, el gordo y catalán Enric Rosquelles me pareció un caso completamente atípico -y claro, muy bien logrado-.

3.
A ver Bolaño, hacete un solo:
El aire era tan denso que si alzaba un brazo tenía la sensación de estar penetrando algo vivo, semisólido; el brazo mismo parecía aprisionado por cientos de pulseras de cuero, húmedas y cargadas de electricidad. Si uno adelantaba los dos brazos, como los señalizadores de los portaaviones, tenía la sensación de estar dándole simultáneamente por el culo y por el coño a un delirio atmosférico o a un extraterrestre.


viernes, 26 de septiembre de 2014

El idioma de los gatos, de Spencer Holst

1.
Es un libro de esos que mucha gente de varias generaciones distintas leyó en algún momento, brevemente (porque es muy breve) y recuerda con cariño. Cuando yo era chico, en algún momento a fines de los años noventa, alguna madrijá nos leyó tres cuentos de El idioma de los gatos en un campamento o en Ramat y nunca me los olvidé. Ahora que finalmente lo leí, me pareció muy zarpado ir encontrándome con esos tres cuentos entre el fárrago de los otros diecisiete (son veinte en total, algunos de media carilla) y reconocerlos. Rodrigo Fresán escribió el prólogo a la segunda edición de El idioma de los gatos en 1994 y habla de todo esto (menos de mi madrijá), acá.

2.
Ioni dice que si vendo el libro gano mucha guita porque tengo la primera edición, Ediciones de la Flor, 1972, con diseño de tapa de Oscar Smoje (de quien hablamos recientemente en relación con Noticias de los Montoneros), que ya no se consigue y es de coleccionista. Lamentablemente en algún momento entre 1972 (cuando un tal Aldo le regaló este libro a su madre por el día de la ídem, según la dedicatoria) y por lo menos el 2012, algún imbécil o algún punk antisistema hizo garabatos con birome azul en la tapa (!!), arruinando mi inigualable oportunidad comercial.

Este no es mi ejemplar sino el de Luis Pescetti.

3.
Es un libro que le puede gustar a cualquier humano y no le puede disgustar a nadie. O sea que es el regalo ideal. Como decíamos recién, la primera edición ya no se consigue pero los capos de los libros chiquitos y rojos lo editaron y ese si es fácil de encontrar en ferias de libros independientes y demaces.

4.
Spencer Holst se parecía al Doctor Tangalanga.



5.
Esta es la reseña número 300.


sábado, 20 de septiembre de 2014

La vida nueva, de César Aira

1.
César Aira es un tipo de recursos, de eso no hay duda. Entre los libros suyos que he leído (muchos en términos absolutos y de este blog, pero pocos en términos relativos a su obra) los hay geniales (La costurera y el viento a la cabeza, Varamo también), los hay choreos (El pequeño monje budista, que fue el primero que leí y me dejó una muy mala impresión que tardó en írseme, Cómo me hice monja), y de otros tipos también. Y tengo varios en la biblioteca sin leer (porque los hay en mesas de saldos también). Este caso no es ni una genialidad, ni un choreo. Básicamente es una idea, desarrollada y estirada hasta lo máximo que aguantaba. Obviamente ahí reside en este caso el genio de Aira: el tipo puede estirar una idea, que además el lector entiende en la primera de sus aplicaciones o a lo sumo en la primera de sus repeticiones, tanto como sea necesario y el libro nunca deja de estar bien, incluso de ser atrapante. Y eso que uno ya descubrió el mecanismo, si es que éste estaba oculto en algún momento.

2.
La vida nueva podría durar la mitad y sería un cuento, pero dura lo que dura (77 páginas) y está editado solo por Mansalva. Mansalva, que no sé por qué tiene la horrible costumbre de editar los libros sin lo que en el Word se denomina justificado (no sé si es el término editorial). En este caso, además, La vida nueva no tiene párrafos, es todo un solo y largo párrafo sin justificar. Eso empeora mucho la experiencia, señor Mansalva. Sépalo.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El club de la pelea, de Chuck Palahniuk


1.
Me acabo de dar cuenta, ahora que lo tuve que escribir, que es Palahniuk. O sea [PALANIUK]. Yo vengo hace años llamándolo [PALAINUK]. Espero que no se haya enterado.

2.
La primera regla del Club de la Pelea es no hablar jamás del Club de la Pelea... ah re.

3.
Cada vez que cerraba el libro, empezaba a cantar esta canción, tipo acto reflejo.

4.
Obviamente, todo el mérito a Chuck Palahniuk por haber pensado y escrito una historia TAN INCREÍBLE. Posta. No sólo el argumento y los personajes (Bob te amamos) sino también la prosa, que si viste la película conocés porque toda esa voz off no es más que una lectura del libro. Pero, lamentablemente, el libro quedó vencido después de la película. Ni siquiera recomiendo leerlo si no la viste: salteatelo y pasá directo al cine. O sea (Spoiler Alert a continuación, pero si viste la película no tenés nada que temer y podés seguir leyendo):

martes, 9 de septiembre de 2014

El origen de la tristeza, de Pablo Ramos

1.
Advertencia: esta reseña es muy imprecisa porque el libro lo tuve que devolver antes de haber escrito esto.

2.
El origen de la tristeza es el primer libro de la trilogía que se completa con La ley de la ferocidad y En cinco minutos levántate María, y tiene muchas diferencias con sus sucesores. Cuando recién lo había empezado, me sorprendió encontrarme con un libro de literatura juvenil: no solamente los protagonistas son niños, púberes con problemas de púberes, sino que la prosa también parece dirigida a un público púber. Quizás debo aclarar que me encantan los libros juveniles que no menosprecian a sus lectores, como pueden comprobar si siguen mi etiqueta infartojuvenil (exactamente lo contrario de lo que le ocurre al/la tránsfuga que mantiene este otro blog). Lo que me sorprendió entonces no fue la prosa en sí, sino el hecho de que ese tono desentonara (sí, que el tono desentonara, ¿algún problema?) tanto con el de su sucesor inmediato, lleno de falopa y de impulsos suicidas.

3.
Otra diferencia es que mientras las otras son novelas, El origen de la tristeza se compone de tres cuentos, independientes entre sí, si bien protagonizados todos ellos por el mismo Gabriel de La ley de la ferocidad (en quien uno no puede evitar ver a un ficcionado Pablo Ramos). En el primero de los relatos, Gabriel quiere trabajar en el cementerio del barrio (que creo que es Sarandí, perdón por las impresiciones de nuevo) con un amigo suyo, adulto y loco -o alcohólico-, verdadero protagonista del cuento en el que Gabriel funge más de Sancho Panza que de otra cosa. En el segundo relato -el que más me gustó, el más iniciático también-, Gabriel y su barra de amigos emprenden una aventura por el Viaducto en busca de, si mal no recuerdo, vino para vender y así poder pagar una puta con la que debutar todos, en el orden en que lo dictamine el resultado de un partido de fútbol. Las cosas salen de otra manera. Este cuento me hizo acordar a El juguete rabioso -no solo a mí, por lo que veo en las reseñas varias que pueblan la Internet-, y me hubiera hecho acordar a Juvenilia, del retronazi de Miguel Cané, si alguna vez hubiera leído Juvenilia. El tercer relato sí me acuerdo cómo se llama: se llama "El origen de la tristeza". En éste relato tienen mucha más presencia los padres de Gabriel, a quienes volveremos a ver, de cerca, en el resto de la trilogía, y tiene lugar el famoso episodio del intento de suicidio de María, al cual volveremos también en el futuro de la narración. Quería llegar a esto: el tono juvenil, pristino en alguna medida, de la novela, se va opacando de a poco, oscureciendo. Al final de El origen de la tristeza (cuando llega el fin de la infancia), la sintonía con La ley de la ferocidad, si bien entre los dos hay una elipsis de décadas, es de una lógica apabullante.

3.
Algo más sobre el tono: aunque ninguno deja de ser eminentemente de Pablo Ramos, es notable cómo el tono general de las narraciones y el modo de la prosa se adapta siempre a lo narrado y al carácter del narrador protagonista (porque están en primera persona todas ellas). Eso explica que El origen pueda leerse como una novela juvenil (para público de la edad del protagonista, 13 años), que La ley sea tan oscura y sórdida, y que En cinco minutos sea tan linda y me haya hecho llorar.

4.
Aparentemente se está produciendo una película sobre el segundo relato del libro. Hay un trailer o work in progress acá: https://www.youtube.com/watch?v=PhWvpGi0RGM.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Silvia Prieto, de Martín Rejtman


1.
No todos los textos se leen de la misma manera, eso es obvio. Hay textos en los que nada importa fuera de lo que está en el papel, pero hay otros cuyas lecturas llevan al lector indefectiblemente a imaginarse al escritor en el período en el que estaba escribiéndolo. Es decir que la experiencia de esas lecturas es en partes iguales asimilar (aprehender, atravesar, usw) el texto leído e imaginar al escritor en cuestión caminando por la ciudad que corresponda -sobre todo si uno sabe que lo escribió en una ciudad que no es la suya- o quedándose encerrado en su casa, o lo que sea, pensando cosas que lo llevaron luego a escribir eso que se está leyendo. (Hay otras experiencias de lectura posibles, como las de los textos que llevan a pensar constantemente en otros textos, pero eso es otra cosa). Toda esta perorata tan profunda para decir la pavada de que siempre pienso a Rejtman joven, pero no es joven (será joven de espíritu). Nació en el '61. Tomo conciencia de esto cuando leo que Rejtman estaba en Londres en 1978, a los 17 años.

2.
Silvia Prieto es un libro editado por Norma en 1999 con el guión de Silvia Prieto, un diario del rodaje escrito por Rosario Bléfari y un diario de postproducción escrito por Martín Rejtman, más un CD con la música de la película. Lo leí porque la película es lo más (véanla ya mismo acá) pero también porque después de leer seguidos Rapado (de cuentos) y Tres cuentos (de cuentos) me había quedado manija. El guión es el guión, vale la pena si sos fanático de la película, me parece, es como un collector's item. (Además me parece que es un caso de guión de hierro y es más interesante ver la película que es lo mismo con imágenes. Pretender hacer lo contrario -leer el guión y después ver cómo lo puso en escena Rejtman- es como pretender leer primero "el lado de acá" de Rayuela y recién después leerlo en el orden del tablero: un sinsentido). Pero, los dos diarios son dos joyitas. El de Rosario Bléfari me gustó porque dice mucho de cómo trabaja Rejtman -o sea me gustó de chusma-, es un buen backstage. Por ejemplo:
No hay nada que enfurezca más a Rejtman que una cadencia mal entonada. Así los actores se van acostumbrando a interpretar una especie de partitura donde la altura, la duración y el volumen son sagrados al pronunciar cada frase.
Fuimos a ver (y al momento de la escritura de esta reseña -05/11/14, la fecha de arriba siempre corresponde a la de finalización de mi lectura del libro) la nueva película de Rejtman, Dos disparos. De más está decir que les recomiendo que vayan. Cuestión que yo, habiendo leído este diario de Rosario Bléfari, y siendo que Dos disparos tiene muchos más personajes -y por ende actores- que las anteriores, y de muy diversas edades y currículums además- me estuve fijando mucho en las actuaciones y en particular en las diferencias que surgen entre los actores en la aplicación, todos, de un mismo modo de hablar -altura, duración, volumen y yo agregaría ritmo alla Rejtman-. Por ejemplo, algunos lo hacen mejor que otros: están más o menos en el código Rejtman -por ejemplo, Walter Jakob está menos, Susana Pampín está a full-, le imprimen más o menos personalidad a ese hablar de por sí uniformador -me encantó la madre de los mellizos metaleros-, actúan mejor -Fabián Arenillas-.

3.
Pero lo mejor del volumen es el diario de Postproducción. Me encanta como escribe este tipo. A diferencia del de Bléfari, el de Rejtman es mucho más literatura y casi cero informativo. El hombre fue a París a postproducir la película, fue solo y se enfermó. También viajó y tuvo aventuras como esta:
En un lugar adonde entro a comer se rayó el disco de los Gipsy Kings y nadie se da cuenta. Tengo que ir a avisarle al cajero, que me mira como si estuviera loco, pero hace por lo menos cuarenta minutos que se repite la misma parte del mismo tema.
-Eso no es mala suerte -me dice mi amigo-. Eso nos pasa a todos.

martes, 2 de septiembre de 2014

Los adioses, de Juan Carlos Onetti

1.
Está buenísima. Onetti es muy capo y me alegro de estar conociéndolo ahora. Si se fijan en mi reseña de El astillero, me había costado un huevo escribirla, por la densidad del material a reseñar. Bueno, en este caso nada que ver. El astillero es una novela dark. Llueve y es de noche y la gente es pobre y está loca. Los adioses es una novela con un título hermoso, muy sencillita (y breve), sobre un jugador de basquet enfermo, sus relaciones amorosas, el chisme y el cotorreo, los hospitales, las ciudades de reposo (como en Boquitas pintadas y como en 2666 en una de sus partes y como en el ejemplo paradigma que es La montaña mágica, de Thomas Mann, que no leí -aún-) y el punto de vista. Si yo fuera profesor de literatura de secundario, la propondría como lectura obligatoria (y los alumnos sufrirían, pero uno de cada veinte estaría agradecido, y además, todos la entenderían).

2.
Todavía tengo una novela más de Onetti por leer, de esta misma colección: Tiempo de abrazar. Nada, les cuento nomás.

jueves, 28 de agosto de 2014

The Sandman (los primeros tres tomos), de Neil Gaiman

Me iba a hacer el boludo, amparado en una clausula secreta de mi contrato con RESISTIRSE ES FUTIL Inc. por la cual las historietas pueden o no ser reseñadas, según me venga en gana. Pero The Sandman se merece, se merece ser campeón. Así que van las reseñas, de los primeros tres tomos (o arcos argumentales, como les dicen los nabos del cómic yanqui), escritas en el orden en que los fui leyendo. La fecha del post corresponde al final de la lectura del último de ellos.

1. Preludios y nocturnos


Me puse a leer Sandman con una ignorancia total y a la vez con todos los prejuicios positivos habidos y por haber. Mi primera impresión fue de choque: Sandman se parecía mucho más a un cómic (bueno) de DC o de Marvel de lo que yo esperaba. Creo que mi idea previa -basada en nada, basada en el nombre- de Sandman era una historieta con dibujos a lo Carlos Nine. O sea, nada que ver. Es más: los dibujos del primer tomo me parecieron bobos, feos. El único diseño de personaje que me gustaba era el de Sandman, pero a la vez me hacía acordar demasiado al diseño de The Crow.


The Crow

The Sandman

Al cabo de algunos episodios, creo que no sólo yo sino también Neil Gaiman y los dibujantes encontramos el tono adecuado y empezó la magia. Sobre todo en el capítulo del infierno.


El episodio intitulado "24 horas" es brillante y horroroso. Nunca sufrí tanto con un cómic.
La inclusión de personajes del elenco de DC -que no vuelve a ocurrir, entiendo- es cualquiera.

2. Casa de muñecas


Para mí, la historieta contiene lo épico de una manera que las otras artes no alcanzan. Ni siquiera el cine. Las grandes historietas de ciencia ficción o de fantasía me han deparado los mayores asombros, los momentos más épicos: Akira y Watchmen (en particular, el final de Watchmen) en el puesto número uno. Y eso que estoy hablando de historietas que leí de grande, porque si hablamos de mis historietas de chico, lo afirmo aún más. Tanto las historietas que leí varias veces porque estaban en casa y eran de mi papá (Tintín, las de Robin Wood, muchos etcéteras), como las historietas que me fui comprando yo, fundamentalmente a los 12 años y principalmente manga, me provocaban ese sentimiento que estoy tratando de describir. El sentimiento de la épica tiene lugar en el pecho. Tiene que ver con la palabra aventura. Estoy seguro que todos en la infancia lo habrán sentido en relación con alguna forma de la ficción. Con el fútbol, capaz.

"Casa de muñecas", el capítulo o arco argumental de The Sandman (no la obra de Ibsen) comprende la épica y el asombro de la manera a la que estoy tratando de hacer referencia.
El primer capítulo, en el que conocemos a la hermana de Sueño -Muerte-, es de lo mejor en cómics del universo. Y a pesar de que en medio tiene una línea argumental bastante pedorra (la de la convención de asesinos seriales: ¿por qué los malos por excelencia en la historieta yanqui están locos y matan por placer?); ese relato contiene en sí los elementos de una resolución completamente asombrosa (para los entendidos: lo de Gilbert es supremo).




3. País de sueños


Son cuatro historias unitarias, relacionadas con el mundo de los sueños en el que Sandman, el Señor de los Sueños, es rey. Esto sí se parecía más a lo que yo creía que era Sandman (no por los dibujos): un mundo. El primero es "Calíope", que trata de un escritor que tiene prisionera a una de las siete musas. "Un sueño de un millar de gatos" es hermoso y trata todo de gatitos. "Sueño de una noche de verano" es obviamente una historia sobre la obra de Shakespeare, es muy sofisticada y ganó premios, pero los lectores no familiarizados con la obra de teatro o no británicos nos quedamos un poco afuera. "Fachada" es un flash. La protagonista, me enteré después, es un personaje muy lateral del mundo de los superhéroes DC. Y en esa historia no aparece Sandman.


Espero que Varela me preste urgentemente los tomos que siguen, para poder así completar mi educación hasta ahora magra y vergonzantemente vacía de Sandman.

lunes, 25 de agosto de 2014

Los crímenes de Moisés Ville: una historia de gauchos y judíos, de Javier Sinay

1.
Cuando llegué a los últimos capítulos el libro me volvió a atrapar, porque por momentos me había estancado en la lectura. Me pareció muy valorable el trabajo de exégesis que hace el autor para descubrir por qué su bisabuelo Mijl Hacohen Sinay, en su artículo "Las primeras víctimas judías en Moisés Ville" había exagerado o distorsionado los hechos de algunos de los crímenes, como ser el del padre de Alberto Gerchunoff o el de la joven María Alexenicer. Amén de las hipótesis que planeta el autor, válidas seguramente, me llamó la atención que no apareciera mencionado el parecido entre la descripción que hace Mijl Hacohen del cuerpo mutilado de la Alexenicer con la descripción del último "trabajo" de Jack el Destripador. Seguramente a mí me apareció tan claro porque acabo de leer From hell de Alan Moore, como pueden ver aquí abajo. No es descabellado pensar en la relación entre un crimen narrado y el otro, siendo Jack, de los destripadores, el más famoso en ese entonces y hasta la fecha.

2.
Fuera de eso, no tengo mucho que agregar a la reseña que hace Alejandro Soifer aquí, reseña con la que estoy a grandes rasgos de acuerdo. Por ejemplo, a mí tampoco me interesó nada la parte de la actualidad, no sólo por el caso del envenenador de perros, una historia sin suspenso, sino también por tener que leer nombres de trabajadores de la Fundación IWO acompañados por adjetivos, por ejemplo. Sí me gustaron las partes del pasado, mientras más ficcionalizadas mejor. Pero como dice Soifer en la conclusión de su reseña, el libro corre el riesgo de interesar sólo a judíos. Por otro lado, hay una serie de datos que para un judío más o menos enterado de los temas que trata Los crímenes de Moisés Ville son cosa sabida, y su exposición ralentiza mucho la lectura.

jueves, 14 de agosto de 2014

Jerusalén: crónicas desde Tierra Santa, de Guy Delisle





1.
Hay una secuencia que me gustó mucho de Jerusalén. El protagonista (que es el autor) descubre que en los territorios ocupados, cerca del barrio palestino de Jerusalén este en el que vive, hay un supermercado gigante. En el supermercado encuentra su cereal canadiense favorito, uno que "no se consigue ni en Francia". Pero cuando lo está por sacar de la góndola, una voz en su conciencia le dice: "Cuando haces compras en los asentamientos, estás apoyando los asentamientos" (se refiere a los asentamientos ilegales que mantiene y amplía Israel en los territorios ocupados a los palestinos). El protagonista decide no comprar. Cuando se está yendo, ve salir del supermercado a un grupo de mujeres palestinas con velo, cargadas con montones de bolsas llenas de productos.

2.
Quizás la secuencia no sea del todo representativa del libro, porque en el balance general Jerusalén es mucho más crítico de la ocupación israelí que en esa página en particular. Es decir que, de las situaciones vividas y luego dibujadas por el canadiense Guy Delisle en su año en Jerusalén como marido de una médica sin fronteras, son más las que muestran lo que significa para los palestinos convivir con los checkpoints, o con los judíos ortodoxos de los asentamientos y su desproporcionada guarda militar, o con la amenaza del desalojo, o incluso con un bombardeo. Pero, igual que le pasa a cualquiera que viva en Israel, no toda la vida pasa por la ocupación, y eso se refleja en la crónica de Delisle. 






































3.
Jerusalén: crónicas desde Tierra Santa es una novela gráfica, por si no quedó claro hasta ahora. En Argentina la publicó Editorial Común, la de Liniers -el dibujante, no el barrio ni le virrey- que mantiene un muy buen catálogo -del cual ya leí y reseñé Ombligo sin fondo, Virus tropical, El Arte: conversaciones imaginarias con mi madre y Fueye-. Jerusalén está muy bueno y es muy divertido y es muy interesante (gracias Ionilaurimati) y es muy recomendable para cualquiera que quiera entender qué pasa en la región sin tener que leer artículos de Le Monde diplomatique (no digo de los diarios porque en los diarios, de Medio Oriente nunca sacás nada en limpio): realmente queda muy claro dónde radica el quid de la cuestión, a mí parecer. Delisle tiene una preocupación por la objetividad -desde la subjetividad, claro, al fin y al cabo es autobiográfica la cosa- que se ve por ejemplo en el final del libro, cuando con la mujer deciden ir a visitar la ciudad de Jebrón -en territorio palestino pero con habitantes tanto palestinos como israelíes- con dos tures opuestos, el de los izquierdistas y el de los derechistas. Doy fe de que la forma en la que retrata el tour derechista no está nada exagerada.

lunes, 4 de agosto de 2014

From hell, de Alan Moore y Eddie Campbell



1.
Resulta que ahora tengo un amigo que pisa los 40, lector y coleccionista de cómics, y que por su edad goza del privilegio de haber sido consumidor consciente de cómics en la maravillosa década de los '90 (qué vuelva Carlos). Me va a prestar Sandman (¡¡¡!!!), con lo que subsanaré un enorme y vergonzante bache en mi cultura historietil. También tiene los dos tomos de Preacher, pero lamentablemente ya leí Preacher completo hace unos años en la internet. En la misma época leí las historietas de Watchmen y V de Venganza en la red, y hablando de eso fue que llegamos a que me iba a prestar esta historieta del mismo autor, de cuya existencia yo permanecía ignorante. Por suerte tampoco estaba al tanto de la existencia de una película de From hell con J. Depp, que adapta el cómic aunque cambiando todo y haciéndolo mierda.

2.
El autor de Watchmen, V de Venganza y From hell es Alan Moore y de más está decir, mencionando esos tres títulos, que se trata de un genio. Es el autor de uno de los mejores momentos de la historieta universal mundial hiperdimensional, el final de Watchmen, que es muy distinto al de la película (porque de hecho es infilmable). Aparentemente existe cierto consenso sobre que From hell es la mejor obra de Moore, y puede ser. A mí me gusta más Watchmen, pero por ciertos elementos objetivos podríamos poner a From hell (de ahora en más, FH) en la cima del podio. En primer lugar, FH es la historia de los crímenes de Jack el Destripador, y Moore se basó para escribir el guión en una extensísima investigación que pareciera haber incluido todos los libros sobre el asunto publicados en Gran Bretaña entre 1888 y la fecha de edición de FH (que salió por primera vez en 1991 y terminó de publicarse en 1996). Por lo menos eso es lo que se deduce del apéndice, que en la edición que yo leí tiene 100 páginas (mientras que la historieta propiamente dicha, 500). En el apéndice, Moore explica secuencia por secuencia qué cosas de FH son producto de su imaginación y qué cosas se basaron en fuentes documentales o investigaciones de otros. Es tan minucioso que si lo fueras escuchando mientras lees la historieta, funcionaría como los comentarios del director de las películas en DVD. En segundo lugar, como nadie tiene la verdad única sobre los crímenes de Jack el Destripador y la identidad de el, la, los o las asesinoas (como dice en la dedicatoria del libro a las víctimas de Jack, "tan sólo estamos seguros de dos cosas: de vosotras y de vuestro final"), FH es una especulación sobre quién, cómo y por qué lo hizo, por un lado muy documentada y respaldada por otros investigadores (principalmente la teoría de un tal Stephen Knight en un libro titulado Jack the Ripper: The Final Solution), y por otro lado entrelazada con magia, fantasmas, rituales masónicos y otras cuestiones que aunque son incomprobables, lo son para los dos lados. A cuento de esto, en una de las secuencias, el policía que sigue el caso, Abberline, se encuentra con un niño (que leyendo el apéndice, y sólo así, nos enteramos de que se trata de un joven Aleister Crowley) en una multitud. El niño le pregunta: ¿Cree que el hombre que está matando a esas mujeres está haciendo algo mágico?, a lo que Abberline le responde que "la magia no existe". El niño chupa su paleta y dice "Se equivoca. Adiós". También a cuenta de esto, lo primero que leo en la entrada de Wikipedia sobre Alan Moore es que tiene la "intención declarada de convertirse en mago del caos". En tercer lugar, a pesar de todo el fárrago documental y toda la cumplidísima pretensión de veracidad, de la inmensa cantidad de personajes involucrados -sumados a los personajes históricos de la época que Moore involucra por mero placer y porque puede (Oscar Wilde, Joseph Merrick -el hombre elefante-, William Butler Yeats) el guión no deja de ser narrativamente excelente, hasta perfecto (aoh) te diré.



3.
Sobre el dibujo no sé qué pensar. Por un lado, definitivamente está bien. Es correcto, y logra cumplir sus propios objetivos, evidentemente. Toda la cuestión de basarse en material documental y tal. También cierta atmósfera ominosa, definitivamente buscada, de la que es ejemplo la imagen de aquí abajo. Pero por otro lado, entre tanto nombre británico similar, el dibujo al principio dificulta la lectura. Salvo Gull, los otros personajes no presentan rasgos reconocibles, que son necesarios en una historieta. Obvio que esto es meramente personal. Quizás por esto es por lo que no pongo a FH en el podio.

4.
La edición de la obra completa incluye además un segundo apéndice, "The Dance of the Gull-Catchers", que es un recorrido por las distintas teorías que se publicaron, más o menos académicas, más o menos conspiranoicas, desde fines del siglo XIX hasta los '90s, pero en historieta. O sea, una historieta historiográfica. Chapeuax.





lunes, 28 de julio de 2014

Noticias de los Montoneros: La historia del diario que no pudo anunciar la revolución, de Gabriela Esquivada

1.
Resulta que entre 1973 y 1974 existió en la Argentina un diario en el que trabajaban a un mismo tiempo Rodolfo Walsh, Juan Gelman, Paco Urondo, Horacio Verbitzky, Carlos Ulanovsky, Silvina Walger, Julio Troxler (el fusilado que vive de Operación Masacre, era guardia de seguridad), Miguel Bonasso (era el director), Leopoldo Moreau (escribía sobre educación), Héctor Germán Oesterheld (que publicaba un cómic, La Guerra de los Antartes), Oscar Smoje (diseño), Carlos Bosch (jefe del equipo de fotógrafos) y Martín Caparrós (servía el café). Se llamaba "Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo" o Noticias a secas, y era el diario de Montoneros. El objetivo de Montoneros con el diario era crear un medio de comunicación de la organización pero dirigido al público en general, en los años en que Montoneros había salido de la clandestinidad, por lo que buscó tener entre sus filas a periodistas y escritores de distintas extracciones políticas, no sólo peronistas ni necesariamente montoneros. Yo nunca había siquiera escuchado nombrar a Noticias hasta hace poco, cuando con un compañero de laburo entrevistamos a Leopoldo Moreau para un documental sobre otro asunto. Off the record, mi compañero, que había leído este libro, le pregunta a Moreau cómo había sido su experiencia trabajando en Noticias. Moreau responde: "¿Noticias? Yo nunca trabajé en la revista Noticias". No, en la revista no, en el diario de Montoneros, le dice mi compañero. "Aaaaah...", dice Moreau, y responde generalidades. O sea, se trató de escapar por la tangente. Digo yo: ¿es creíble que habiendo trabajando en el diario Noticias de los Montoneros, creyera que le hablaban de la revista Noticias de Fontevecchia? A lo mejor tiene tremendo bloqueo con respecto a la época, vaya uno a saber.

2.
Gabriela Esquivada estructuró la historia del diario dentro y a través de las biografías de quienes formaron parte del proyecto. Los primeros capítulos narran a la vez el surgimiento del diario y la vida y obra y militancia (y muerte o desaparición) de los más conspicuos entre los arriba mencionados, en ocasiones en tándem, en tren de historia comparada: Paco Urondo ("El poeta de la revolución"), Miguel Bonasso y Horacio Verbitzky ("Mi enemigo íntimo", donde empieza comparando a los dos periodistas con Herzog y Kinski), Juan Gelman y Rodolfo Walsh ("Los consagrados")... La estructura es muy eficiente y nutre mucho al libro. Hacia los últimos capítulos, con el mismo sistema, Esquivada se ocupa de Montoneros en general: hay un capítulo sobre la CN (Conducción Nacional o "Los Carolina Natalia"), con entrevistas a Fernando Vaca Narvaja, Mario Firmenich y Roberto Perdía, y otro sobre la militancia juvenil ("Juventud maravillosa"). Para mi gusto, estos capítulos se alejan del objeto del libro, o sea la historia del diario, a pesar de que todos ellos hablen del mismo en un momento y de que los jóvenes a los que se refiere fueran los que habían trabajando en el diario: si bien están impecables en la investigación y la escritura, no era el tema por el que me había interesado leer el libro y me aburrí un poco en esa parte. De todos modos vale aclarar que es un libro sumamente dinámico, está muy bien escrito y la forma en que se pensó el entramado de entrevistas para formar la narración es excelente (la forma en que, por ejemplo, recupera un entrevistado de comienzos del libro para que opine sobre eventos presentados hacia el final, esas cosas).

3.
Un último punto: los efectos del libro en el lector. Qué difícil que es bancar a Perón leyendo sobre su último gobierno. Noticias de los Montoneros es un libro que opera también, como en una subtrama ideológica, desmontando o más bien demoliendo la teoría del cerco, esa teoría según la cual Perón no era malo, no era de derecha, sino que estaba "cercado" por un entorno encabezado por López Rega, que lo confundía y que tomaba todas las decisiones malvadas por él; lo que por ejemplo supone que Perón no sabía de la existencia de la Triple A, o que la desaprobaba; es la teoría que manejaba Montoneros para explicar el rechazo de Perón a "los imberbes" en esos años, pero que se sigue sosteniendo como válida por algunos. Está detrás de algunos argumentos de La novela de Perón, de Tomás Eloy Martínez. O también, en cierta medida, en los libros y clases del historiador más simpático del peronismo, Norberto Galasso, para quien no es que Perón no sabía nada sino que ya no tenía el poder. 

domingo, 22 de junio de 2014

Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño

1.
Muchos dicen o escriben que esta es una de las mejores novelas cortas de Roberto, cabeza a cabeza con Estrella distante. Es posible que también sean ambas dos sus novelas más chilenas.

2.
Bolaño no decepciona nunca. No obstante, habiendo ya leído la antedicha, más las dos moles que son Los detectives salvajes y 2666, la que nos ocupa queda un poco abajo en el podio. En tren de polemizar: los acontecimientos o episodios están desconectados ostensiblemente y no tienen repercusiones los unos en los otros (¿o sí?); al episodio de las iglesias y los halcones le falta bastante magia bolañesa (¿dónde está la sensación de inminencia, dónde la sensación de significado oculto que uno siempre sospecha que puede ser sólo sensación pero que también puede ser un hecho -en la que se esconde, por su parte, buena parte del motivo por el que Bolaño es uno de los cuatro más capos del mundo: producir en el lector una sensación que tiene dentro otra sensación?). (Lo asombroso es que no inventó él el mecanismo por el que lo logra -si no que fue Borges -o lo difundió antes-: ¿este escritor existió o es inventado?, etcétera- pero sí que le aportó el elemento visceral, y uno siente que sin esfuerzo, que le salió solo: "Sordel, Sordello, ¿qué Sordello?"); e incluso al episodio tercero no despliega todo su potencial ni mucho menos (el de las clases de marxismo: cabe aclarar que estoy evitando contar las cosas importantes y esta reseña no lleva spoiler alert; si quieren que alguien les cague la trama vayan a la enciclopedia libre que en este caso no demuestra piedad alguna).

(Algún día tenemos que hablar del hecho de que escribo las reseñas influenciado estilística e inconscientemente por la cosa reseñada, es decir por lo que acabo de leer)

3.
Aparentemente disiento con las interpretaciones generales que se han hecho de esta novela: estoy en desacuerdo con tomar al joven envejecido, al río bordeado por manglares, a los señores Oido y Odiem y a la frase final de la novela como metáforas de algo concreto, porque es la opción más aburrida, así como la más ramplona. Prefiero tomar todos esos elementos como ciertos, y seguir no entendiendo qué carajos (what the fuck). Del mismo modo, hubiera preferido que Sordello no fuera nadie, pero no.

4.
A saber (Recomendaciones de uso): Nocturno de Chile dura 150 páginas con letra grande y no tiene puntos suspensivos. Manejadlo. Probablemente la mejor opción sea un micro de larga distancia o un avión o un día con fiebre (que fue como leí de corrido Estrella distante ahora que me acuerdo).

5.
Se reafirma mi teoría de que 2666 es a Bolaño como Los hermanos Karamazov es a Dosto, favor de dirigirse aquí, punto tres (3), for ferder informeishon.

lunes, 16 de junio de 2014

Pecado original: Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder, de Graciela Mochkofsky

1.
No soy muy de este tipo de lecturas periodísticas, vió, pero este libro me resultó sumamente entretenido (e interesante). 

2.
Los puntos a favor de Pecado original son dos. En primer lugar, está muy bien escrito. En segundo lugar, la Graciela Mochkofsky no es ni kirchnerista ni anti-kirchnerista, o por lo menos su libro no lo es. Casi todo el tiempo, los hechos hablan por sí solos: de Magnetto, de Ernestina, del Grupo Clarín como tal pero también de Néstor Kirchner y su gobierno. Néstor definitivamente no aparece como un prócer de la patria al estilo Paula de Luque, pero tampoco como un chorro al estilo Lanata: es más bien -en la narración de Mochkosfky- un político, con un objetivo ideológico fuerte, y con el máximo nivel de pragmatismo para lograrlo (pragmatismo que explica la relación Kirchner-Clarín previa a la ruptura). Lo que es MUY OBVIO es que su fuente principal para el período kirchnerista, que siempre aparece mencionada como "un alto funcionario muy cercano a Kirchner y a los medios en ese momento" no es otra que Alberto Fernández.

3.
El libro está estructurado en tres partes. La primera habla del nacimiento del diario, del muy fascista (y luego desarrollista) Roberto Noble, de su única hija, Guadalupe Noble (de quien uno no tiene idea), de cómo aparece Ernestina y cómo la juega para quedarse con todo y excluir a Guadalupe del diario. La segunda parte va desde los '70 hasta la actualidad, y cuenta cómo, de la mano de Héctor Horacio Magnetto, pasó de ser sólo un diario a ser el mayor grupo multimediático de Argentina y uno de los mayores de Latinoamérica: apropiación ilegal de Papel Prensa, presiones al alfonsinismo para la derogación del artículo 45 que impedía a un diario tener canales de radio o televisión, pacto y ruptura con el menemato con privatizaciones de por medio (¿sabía usted que la primera privatización que hizo Menem fue la de Canal 13, regalito para Magnetto con moño y todo? ¿sabía usted que, antes del traspaso, fue el Estado el que vació el canal, de modo de darle el canal limpito de trabajadores sindicalizados a Magnetto, pero que mientras eso sucedía Magnetto ya estaba en control efectivo del canal? No es que me sorprenda, pero yo no lo sabía. Los despedidos fueron 700), la jugada de la Ley Clarín de 2003 (que la termina firmando Néstor...), fusión de Cablevisión y Multicanal (Néstor...). Y luego, ruptura con el kirchnerismo. Lo que postula Graciela Mochkofsky es que todos los presidentes democráticos creyeron que podían tener a Clarín de su lado concediéndole "favores", pero que eso no era así. El ciclo siempre fue igual: los primeros años de cada gobierno Clarín parece apoyar; los últimos, ataca ferozmente: una posición cómoda para surfear el desgaste de cualquier gestión. Lo que pasó con el kirchnerismo fue que Néstor se avivó y en vez de seguir tratando de ganárselos para la causa, los atacó con todo -Fútbol para Todos, Ley de Medios, causa por Papel Prensa...- con lo que inferiríamos que Néstor hizo "lo correcto" (enfrentar a los poderes fácticos) una vez que no podía usar más a los poderes fácticos en su favor. Otro mérito de Mochkofsky es que no termina de condenar o no condenar este accionar o esta sucesión de los eventos: lo deja a tu criterio. En la tercera parte del libro, el tema excluyente es el de Marcela y Felipe Noble Herrera (¡que fueron adoptados siete años después de la muerte del tipo del que llevan el apellido! Esa no la sabía tampoco. Según la ley, Ernestina en tanto viuda les podría haber puesto Herrera Noble de apellido, pero no Noble Herrera... es la menor de las irregularidades del caso, pero me llamó la atención), de cómo fueron adoptados de manera completamente irregular, de cómo surge la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, de cómo surge el Banco Nacional de Datos Genéticos del hospital Durand, las idas y vueltas de la causa... Es también la primera vez que leo a alguien criticando a Estela de Carlotto (por el alejamiento de Alcira Ríos de Abuelas y por la remoción del BNDG de su directora histórica, con quien se había peleado, y quien luego del desplazamiento pasó a actuar como perito de parte de los Noble Herrera). Publicado en 2011, Pecado original termina en un punto de la historia que a la luz de los hechos posteriores parece arbitrario y un poco absurdo (porque por ejemplo, no sigue los avatares de la Ley de Medios en la corte). Sin embargo, en su lógica interna llega a un "final": la resolución (acá también quisiera poner comillas) del caso de Marcela y Felipe Noble Herrera.

3.
Mientras Martín Becerra dice que la parte más floja es la segunda, y la más documentada la tercera, yo (que no escribí un libro sobre Clarín como Becerra hizo) opino que la segunda parte es re divertida y la tercera es un embole total y se va del objetivo del libro, o por lo menos del objetivo planteado en el título. Es que si bien la causa por la sospecha de que los hijos de Ernestina Herrera sean hijos de desaparecidos formó parte del enfrentamiento entre Clarín y el gobierno, el capítulo se ocupa más que nada (en cantidad de páginas) de la evolución en los métodos científicos para comprobar filiación. El capítulo más largo del libro es uno que explica nociones básicas de genética, y que no era necesario para la comprensión del caso. Es más: si no fuera por el estanque que es la tercera parte, el libro llevaría la etiqueta "droga".

viernes, 23 de mayo de 2014

La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes

1.
Cambié de trabajo, cambió el uso que puedo hacer de mi tiempo frente a las pantallas (aunque no cambió la cantidad de tiempo que pasó frente a las mismas) y por primera vez en la historia de este blog no tengo tiempo para reseñar, casi. Tampoco tengo tiempo para leer, a decir verdad, con lo que mis estadísticas personales de lectura se proyectan como las más bajas de los últimos años. Aquí a la derecha pueden observar cuántos libros leí por año desde 2008, y comprobarán que la tendencia era alcista. Bueno, se viene la crisis de Wall Street de RESISTIRSE ES FÚTIL. En fin, que tardé demasiado en terminar de leer La muerte de Artemio Cruz.

2.
Por qué leí La muerte de Artemio Cruz: A. Porque no había leído nada de Fuentes hasta ahora. B. Porque me fui a México (y volví). C. Porque se murió García Márquez (sí, por eso también). D. Porque es de la colección CLUB Bruguera que colecciono y que intento leer para justificar el gasto y que mi coleccionismo no sea sólo satisfacción consumista, onanista y decorativa. Además me encanta el formato de los libros de la colección esta.

3.
Por qué quería leer a Fuentes: A. Motivos primitivos: en la secundaria hubo un año que en Literatura había que elegir un libro para leer, y una opción era La balsa de piedra, y todos estaban re copados y yo no lo conseguí (y elegí otro, ¿cuál era?). (Importante aclaración: ahora me doy cuenta gracias a la web de que La balsa de piedra es de José Saramago; o sea nada que ver con Carlos Fuentes. Sin embargo, como en mi cabeza La balsa de piedra era de Fuentes, el motivo A sigue siendo igual de válido). B. Motivos recientes: Vi Los Caifanes, con guión de Carlos Fuentes. C. Motivos más recientes: en mi recorrido por librerías de viejo mexicanas me percaté de que Fuentes es, con Paz, uno de los escritores mexicanos más... mexicanos, y me pareció un bache en mi cultura que debía ser rellenado.



4.
Qué me pareció: Bien, gracias por preguntar. Me pareció muy bueno. Me pareció un trabajo de locos también. Me pareció un poco anacrónico el gesto, o sea, no en su momento, sino que escribir un libro así hoy no tendría sentido. Me pareció que Fuentes trata de escribir LA NOVELA MEXICANA (¿lo logró?), o sea una novela total que hable de los mexicanos y de la historia mexicana y todo a la vez. Me pareció asombroso que sea la obra de un pibe de 34 años de edad. Me pareció entretenida y me pareció aburrida, según los momentos. Qué más. Qué más querés. Eso. Fin.

sábado, 12 de abril de 2014

Noche terrible/Tarde de domingo, de Roberto Arlt

1.
Son dos cuentos del Roberto, y están contenidos en uno de esos libritos de la colección Alianza Cien que se consiguen por 7 pesos 7 (no sé la inflación, estarán 10 ahora, hay gran variedad en las librerías frente al San Martín), que al tacto parecen un DNI de los que están por caducar y que por sus dimensiones reducidas califican de libros-para-viajes-sin-mochila y de "libros chiquitos" según la clasificación oficial de mi biblioteca.

2.
"Noche terrible" empieza sorprendentemente con una pajita. El escenario es un zaguán, claro está.
Julia apoya delicadamente una mano en el sexo del hombre.
Resuenan pasos en la vereda y se apartan. Desaparece el transeúnte y él se derrumba verticalmente sobre ella, trabajosamente mantiene entreabierta su ropa; ella lo oprime y lo acerca a su centro y de pronto él eyacula en el aire.
Nótese que "ella lo oprime y lo acerca a su centro" significa que lo pajea. Qué maestro.

lunes, 7 de abril de 2014

El evangelio según Clark Kent, de Richard Viqueira

1.
En México nos compramos unos cuantos libritos de teatro de la editorial Paso de Gato. Están buenos porque tienen un formato muy original, que se abre tipo libreta para leer todo como una sola página larga y vertical.

2.
Esta es una obra de 2007 en la que Supermán se encuentra con Jesucristo. También está Luthor (mismo actor que Judas), Magdalena (mismo actor travesti que Luisa), y Clark, que es otro actor que Supermán. Obviamente, todo en tono de comedia de enredos.

3.
Dice el autor en las notas de autor:
El evangelio según Clark Kent es una crítica a toda forma de "historia oficial" que sirva para perpetuar en el poder a grupos hegemónicos, tanto del ambito ideológico, como del económico y religioso. Sanarnos a carcajadas es la única religión que nos queda. Sólo eso o creer en superhéroes o dioses. ¡Dios está muerto, pero también Supermán y Marx! ¿entonces en quién creer?

4.
Debe estar re buena.

sábado, 5 de abril de 2014

El gaucho insufrible, de Roberto Bolaño

1.
Ahorrémonos el aplauso, que va de suyo.

2.
Así como Los detectives salvajes es el libro más mexicano de Bolaño, y Estrella distante y Nocturno de Chile los más chilenos (y Una novelita lumpen el más italiano), El gaucho insufrible es el libro más argentino de todos. Por un lado, por temática: dos de los cuentos centrales ocurren en Argentina. Pero también,y más que nada, por notorias influencias argentinoides. Al mismo tiempo, es el libro más intertextual (por concentración de intertextualidades; por cantidad no podría serlo, pero eso por su extensión, no por otra cosa).

3.
El primer cuento del tomo se llama "Jim" y es el peor cuento de Bolaño que haya leído. Como es muy corto, "Jim" deja la misma impresión que este corto que no es de Haneke sino una parodia pero que muchos compu-espectadores creyeron auténtico. De todos modos, como siempre, me pregunto si el estilo a Bolaño le salía solo o cómo cazzo hacía.

3.
El segundo es "El gaucho insufrible" (dedicado a Rodrigo Fresán, a quién mencionamos recientemente en relación con Bolaño en la reseña de 2666). En la contratapa, el anónimo reseñista-publicista de Anagrama menciona respecto de este cuento "los efluvios nada santos de Macedonio Fernández y Gombrowicz". No leí a ninguno de los dos (me avergüenzo), pero me sorprende que mencione a Macedonio y a Gombrowicz antes que a los dos enormes elefantes en la habitación: el elefante ciego, Borges y el elefante tímido, Cortázar. El cuento es prácticamente una versión de "El sur"; los conejos de este cuento recuerdan, y no creo que de casualidad, a los de "Carta a una señorita en París", que dicho sea de paso fue el primer o segundo cuento que leí de Julio allá por mis años de adolescencia y fanatismo cortazariano. También quiero decir sobre "El gaucho insufrible" que me descolocó y encantó a la vez la circunstancia de diciembre de 2001 para la situación de la historia: me hizo sentir muchísimo más cerca de la obra de Bolaño que nada antes nunca. Por cierto: lamentablemente, Bolaño no pudo haber leído El año del desierto por una cuestión biográfica, pero es posible que Pedro Mairal haya leído este cuento; ¿tendrán algo que ver?

4.
Luego sigue "El policía de las ratas": top one. Es un spin-off de un cuento de Kafka. "Josefina la cantora". Puede leerse completo en internet, por ejemplo en este blog de sicotizante diseño.

5.
"El viaje de Álvaro Rousselot" se sitúa en el mundillo literario porteño de los '50, en el porteñismo afrancesado de muchachos como los de la revista Sur (nótese el nombre francentino del héroe) y tanto a mí como al (corroboro ahora) reseñista-publicista de Anagrama nos hizo acordar a Bioy Casares. Es un buen cuento. En relación con la obra anterior de Bolaño (anterior en mi cronología de lecturas) para mí es de la familia de cuentos depresivo-contemplativos como el que se llama "Gómez Palacios", de Putas asesinas.

6.
"Dos cuentos católicos". Ovación de pie con contractura.

7.
Y después siguen, para cerrar el tomo, dos ensayos literarios que fueron conferencias: "Literatura + enfermedad = enfermedad", y "Los mitos de Cthulhu". (Me encantaría verlo a Bolaño leyendo alguno de los dos textos, pero por lo pronto no está en youtube). Son muy conocidos ambos textos. El primero era citado por todo el mundo en los suplementos culturales cuando salieron esas notas sobre Bolaño hace pocos meses por no sé qué aniversario. (Debe haber sido el año pasado, por la década de muerte de Roberto). Está buenísimo, es un poco confuso, está escrito en parágrafos que recuerdan al modo poético y confuso de Walter Benjamin. También me recuerda al amigo George Perec. El segundo texto no es sobre Lovecraft, a pesar de su título: se trata de una suerte de panorama de la literatura en español, en el que Bolaño hace un poco de quilombo y bardea un poco a todo el mundo. Una sola cosa quiero resaltar: Bolaño empieza estableciendo un paralelo entre Pérez Reverte y Vázquez Figueroa. En relación con esto véase: yo, mi reseña a la novela gráfica de Limpieza de sangre, donde establezco una comparación similar. Me siento profundamente legitimado.