domingo, 29 de diciembre de 2013

La multitud errante, de Laura Restrepo

1.
Laura Restrepo es una escritora colombiana contemporánea de la cual yo hasta ahora había leído un sólo título, Delirio, compelido por mi padre; una novela droga, de esas que se leen a las zancadas, cuyo contenido no recuerdo (más que el tagline: un hombre vuelve de un breve viaje de negocios y se encuentra con que su mujer se volvió loca) pero sí la sensación de intensidad que conllevaba. Ganó el premio Alfaguara en 2004. Muy recomendable. También es periodista Laura. Y chavista, veo ahora en Wikipedia. Bien por ella.

2.
Ahora, compelido por el mismo padre, leí esta otra, La multitud errante. Publicada originalmente en 2001, se consigue fácilmente (incluso la vi el otro día en mesa de saldos en avenida Corrientes) porque la sacó La Nación en una colección de esas baratas, de escritoras latinoamericanas, en 2006, y se lee igual de fácil. 101 páginas, capítulos muy cortos. Es la historia de Siete por Tres, un hombre que llega a un refugio para desplazados, y de la narradora (cuya identidad mantendremos en secreto) que se enamora de él. Por lo que puedo concluir de mis dos lecturas, Restrepo es alborotá para narrar en discurso indirecto. La historia de vida de Siete por Tres (que es la historia posible de un desplazado de los tantos que sufren esa realidad en Colombia, de la que poquísimo se divulga en nuestro país y de la que yo me informé cuando tuve que transcribir un programa de televisión colombiano al respecto), contada en pasado a través de otros personajes, se entreteje con el presente de la narración, que es el de ese refugio y el de la vida de la narradora, todo de una manera harto elegante y harto literatura latinoamericana.

3.
Me doy cuenta de que sólo tengo para ofrecer motivos por los que sí garpa leer este libro: La multitud errante es corto, está muy bien escrito, divulga el conflicto de los desplazados (aunque el que no sepa puede pensar que es todo invención, porque es increíble: lamentablemente no es), y es de amor. Aaaaoh.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Shakespeare nunca lo hizo, de Charles Bukowski

1.
El milagro de Navidad, o el nuevo gesto del papa Francisco, se llama: encontré un libro de Bukowski que no había leído. Y que además no es uno de esos libros inéditos que por algo permanecían inéditos. Shakespeare nunca lo hizo es, más bien, uno de esos libros que siempre veía incluido en la lista de obras de Hank, pero que yo nunca había visto con mis propios ojos. Creía que no existía en castellano. Resulta que le recomendé a Roxi que lea algo de Bukowski y para mí sorpresa se compró éste, en una librería, así nomás, como quien no quiere la cosa, como pancho por su casa. Me lo prestó, lo leí.

2.
Shakespeare nunca lo hizo (título original: Shakespeare never did this, o sea "Shakespeare nunca hizo esto"... Para mí hay un problema en la traducción del título, porque "lo" me remite a "eso", no a "esto", aunque es verdad que gramaticalmente está correcto... disquisiciones ñoñas con Ale Schonfeld) es el relato de la gira europea de Bukowski, que viajo en 1978 a Francia y a Alemania para leer en universidades y dar entrevistas, en un momento de su vida en que era más famoso abroad que en los EE.UU.

Me han pedido que escriba un libro sobre el viaje y he dicho que "sí", y para un hombre al que le disgusta viajar, ésa es una tarea infernal. Recordaba cuando Norman Mailer escribió sobre la llegada del hombre a la luna, para la revista Life, creo que era, y recordaba cuánto lo había sentido por él, y entonces pensé en el dinero que le habían dado por hacerlo, y pensé, bueno, sencillamente está consiguiendo pagar el beicon y el alquiler pegándole un puñetazo al viejo reloj del tiempo. Se rumoreaba que le habían dado un millón de dólares por escribir aquello. Yo era más afortunado: estaba escribiendo sin un adelanto y sin el compromiso de que me lo publicaran. Podía caer de lleno sobre mi culo y nadie saldría perjudicado.
3.
Qué decir, me encanta Bukowski. Como a todo el mundo, no me hago el especial. Sí, ya sé, qué bueno que te guste Bukowski.

viernes, 20 de diciembre de 2013

El núcleo del disturbio, de Samanta Schweblin

1.
Hace años, Marina Kogan me recomendó este libro y casi de inmediato lo vi en una mesa de saldos de la calle Corrientes. Creo que a 12 pesos. El título es buenísimo y en la tapa hay unos perritos.


2.
Cuestión que no lo leía, no lo leía, no lo leía. No sé por qué tardé tanto en querer leerlo: el libro es de esos de tamaño ideal, extensión ideal, letra grande, y además son cuentos así que tiene la ventaja de los cuentos, que es que los empezás y terminás sin tener que hacer grandes esfuerzos por recordar tramas o personajes, porque está todo ahí, autoevidente. Sin ir más lejos, si dejás un cuento por la mitad mucho tiempo, después lo podés empezar de nuevo sin grandes traumatismos. SIN IR MÁS LEJOS, en estos momentos en que escribo esta reseña, casi un mes después de la fecha que aparece consignada acá arriba (que, como siempre en este blog, corresponde a la fecha en que terminé de leer el libro reseñado), estoy leyendo 2666 de Bolaño y me pasó algo no diría terrible, no diría malo, pero sí podría decir traumático (en un sentido no negativo de la palabra, si es que existe y sino también). Resulta que yo empecé a leer 2666 en enero de 2012, y lo seguí leyendo ponele que hasta marzo del mismo año. Cuando terminé "La parte de los asesinatos", como le pasa a muchos lectores de 2666, estaba agotado. Igual llegué a leer la mitad de "La parte de Archimboldi", pero ahí me quedé. Ahora lo retomé (con vistas a mi futuro próximo viaje a México) pero al llegar a cierto punto de la parte de Archimboldi quise recordar qué sabíamos de Archimboldi en la primera parte del libro, "La parte de los críticos". Y me enganché, lo estoy leyendo de nuevo desde el principio. Ya estoy en "La parte de Amalfitano". Mi plan es saltearme los asesinatos de "La parte de los asesinatos".

3.
¿De qué estábamos hablando? De Samanta Schweblin. Merced a mi tara mental, que incluye una ley de cupos mental, siempre me alegra que se agregue un nombre femenino a la columna de nombres de acá a la derecha (nótese que pienso en términos de la columna de la derecha, y no por ejemplo en términos de "leer a una escritora mujer", a eso me refiero con mi tara mental. Otro día los invito a reflexionar -o a leerme reflexionar- acerca de cómo el desarrollo de este blog modificó y modifica mis hábitos de lectura). Si esta página permitiera agregar descriptores internos, me gustaría poder fijarme qué porcentaje de representación femenina hay en este blog. No debe ser muy alto. De Samanta Schweblin sabemos, a priori, que es mujer, que es joven, y que asistió al famoso taller literario de Diego Paszkowski. A posteriori, que nació en 1978 y que con El núcleo del disturbio ganó el premio del Fondo Nacional de las Artes y el Haroldo Conti. Bien por ella. Además, tiene otro libro, Pájaros en la boca, muy traducido.

4.
Me pareció desparejo, el libro. Algunos cuentos me gustaron mucho, mucho. "La pegajosa baba de un sueño de revolución" me gustó mucho. Hace algo increíble en este cuento: el protagonista es plural, pero el cuento actúa como si el protagonista fuera individual. Una operación similar hace en otro cuento que pongo en el top tres del libro: "Más ratas que gatos". Aunque no es exactamente igual: acá el protagonismo es múltiple. La Schweblin logra el protagonismo social. Gran cuento ese también. Y en tercer puesto, banco profundamente el cuento que se llama "El momento", en el que Vian y Sartre son personajes emplazados en la Patagonia. Ahora bien, sin dejar de reconocer que están muy bien escritos (y muy bien corregidos, alla taller literario), otros cuentos no me interesaron tanto. Y lo digo por el mismo factor que en otras críticas se menciona como lo mejor de la Schweblin: el molde Cortázar, el molde Bioy Casares de cuento fantástico. Sin dejar de ser muy buena, "El destinatario" o "Mismo lugar" entran más en esa matriz que ya conocemos pero no son "El cielo boca arriba" ni "Axolotl" ni La invención de Morel. Así que me interesaron menos, nada más. El que menos me gustó, sorprendentemente, es el que da título al tomo (porque contiene la frase que termina con "el núcleo del disturbio"): "La pesada valija de Benavides". Me pareció que desde la sorpresa en adelante, el cuento ya estaba contado.

5.
Estuvo bien leer a la Schweblin. En su página oficial se pueden leer algunos cuentos de sus dos libros, chek it aut.

martes, 17 de diciembre de 2013

Los hombres te han hecho mal, de Ernesto Mallo

1.
Bueno, viene pegada de la anterior. Esta es la tercera entrega de las aventuras y desventuras del comisario Lascano, ahora ex-comisario. Esta novela es más larga y más oscura que las dos anteriores. Dos elementos se mantienen incolumnes: el propio comisario Lascano, héroe argentino; y su historia de amor desencontrado con Eva Napolitano (¿ese era el apellido? chequear). Hay por ahí un personaje que había aparecido en Crimen pero no en Delincuente: el juez Marraco. Por lo demás, la novela está poblada por personajes nuevos, en un caso también nuevo y, como sucede en las dos novelas anteriores, autoconclusivo. Esta vez, una mujer de la high le pide a Lascano que averigüe qué pasó con su hija, asesinada hace muchos años, y con su nieta, desaparecida desde entonces. Todo parece estar vinculado con una red de trata de mujeres, que opera en Mar del Plata. No digo más.

2.
Digo más oscura por el tema. Mientras el tema del primero es el de los grupos de tareas de la dictadura (que se podría considerar histórico), y el del segundo es, en parte, el de los chorros organizados (mucho más liviano que los otros dos), el tema de la trata no sólo es presente, sino que es una de las cosas más terribles que pasan hoy en día. Las historias de pibas secuestradas con mentiras o por la fuerza para prostituirlas contra su voluntad, me parecen de un nivel de violencia absoluto. Se me hace sólo comparable con una cosa como el tráfico de esclavos de siglos pasados. Bueno, así que está eso. Y digo más larga por una cuestión objetiva, pero ni ahí me pareció "larga": es tan droga como las demás. Así que vuelvo a recomendar.

3.
El final del libro es el final de la saga: gran final de saga, Ernesto. Y me refiero al final final. ¿Lo habrá sabido desde siempre? I am looking forward to leer otros libros suyos.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Delincuente argentino, de Ernesto Mallo

1.
¡Mierda! ¡Qué final! Posta, no me lo esperaba ni ahí. Tremendo.

2.
Este libro es la segunda parte de Crimen en el barrio del Once, y ésta reseña es la segunda parte de su reseña correspondiente. [Con voz nasal]: "En el capítulo anterior", yo me pregunté si el libro que acababa de terminar tenía continuación, porque su final era abierto, pero a la vez no, pero a la vez... Y como cierre decía (yo, en mi reseña): "¿Habrá secuela? No encuentro nada en Internet. El título da a entender eso, pero puede ser un engaña pichanga. Espero que haya. Ernesto si estás leyendo esto respondeme que me muero". Bueno, sucedió, me respondió Ernesto en persona (virtual; véanse comentarios a la reseña suprascripta). Acto seguido, hice que la biblioteca en la que laboro comprara los dos libros siguientes protagonizados por el comisario Lascano: Delincuente argentino y Los hombres te han hecho mal. Acabo de terminar el segundo y me dispongo a comenzar el tercero.

3.
Delincuente argentino (AKA El policía descalzo de la plaza San Martín en la edición española) retoma la historia de Crimen en el barrio del Once (AKA La aguja en el pajar) en donde nos dejó (en vilo), sólo que algunos años después. Merced a la magia de la literatura, Lascano estuvo el último tiempo (aparentemente más de un año) recluido en una casa segura, recuperándose de las secuelas de su enfrentamiento final con uno o unos que no les digo para no espoilearles las cosas, y recién ahora se asoma a la nueva realidad argentina: democracia, alfonsinismo, yupis, primeros intentos de juicios a milicos y búsqueda de los desaparecidos y sus hijos. Me llamó la atención el salto temporal. No me acuerdo si está explicitado o fue mi imaginación, pero la novela primera se me hizo toda que era a comienzos de la dictadura, '77 o '78, y ésta sí no está explicitada pero seguro no es apenas asume Alfonsín, sino un poco más entrado el período, será '84 por lo menos. Pero en fin, quizás me equivoco, y sino, ahí está la magia de la literatura, tanto o más poderosa que la magia del cine (y también más difícil de invocar). La historia relata un nuevo caso del comisario Lascano, completamente independiente del caso Biterman, y en ese sentido se puede leer como una novela aparte. Sin embargo, todos o casi todos los personajes que nos quedaron vivos tienen continuidad en esta novela. Y sobre todo, continúa la historia de amor entre el Perro y Eva, que es el verdadero hilo conductor de la trilogía y la razón por la que sugiero perentoriamente leer los tres libros en orden (y también es lo que más me gusta).

4.
Esta también me gustó mucho. Quizás un poco menos que la anterior, pero igual mucho. El azar tiene un lugar mayor en esta historia. Y hay por lo menos una punta que se deshilacha. Pero en fin, la leen y la charlamos. El equipo de Resistirse es fútil ya se encuentra elaborando la tercera reseña de la serie. Permanezcan alertas.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Mi vida sin tí, de Miju Lee

1.
Miju Lee es una coreana que se fue a vivir a Barcelona. Es diseñadora gráfica creo. Esta es su foto de perfil:


Miju Lee dibujó y escribió un librito muy chiquito que tiene Sonia en exposición en su biblioteca y que se intitula Mi vida sin tí. Consiste en una serie de situaciones ilustradas, en las que Miju sufre su soltería y su soledad. Es muy lulu porque escribe en un español muy imperfecto, y porque está todo dibujado así


y así

"No pasa nada, vengo para ver la peli" / "(No! Aún me queda postre!)"

y así.

"Mi vida está inestable" / "¡Mi vida está a punto de hundirse! HELP!"

2.
En un punto la empezás a putiar a Miju, porque si efectivamente hubiera estado TAN sola y efectivamente no conociera a NADIE, no hubiera publicado un libro en una editorial de Barcelona (Belleza Infinita). También la putiás por querer un novio rubio. Y también la putiás por tener tantos deseos de conocer a alguien para tener una relación de dependencia total (es lo que parece por lo desesperada, aunque también puede ser que la exageración sea parte de la idea del libro, y no lo que le pasa a ella en realidad). 

3. 
Es muy lindo el librito. Si lo ven en alguna librería lo pueden leer de dorapas junto al anaquel que es un toque y vale la pena. Besi.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Una línea, de Ayax Barnes

1. 
No lo iba a reseñar, porque lo leí a las apuradas en una parrilla, rodeado de gente (lo saqué de la mochila de Lercha, la señorita maestra, y lo leí de un saque). Pero cuando busqué en Internet me di cuenta de que este Barnes es el ilustrador de la primera edición de Un elefante ocupa mucho espacio (1975) que es la que leí (me leyeron) de pequeño y aún conservo. Y que además, es el ilustrador de un montón de otros libros de cuentos que leí o me leyeron de pequeño. Así que sólo voy a compartir el link de otra página, donde hay imágenes de Barnes. Esta es la página. Y acá hay una biografía. Y a continuación les dejo una de las ilustraciones del "Cuento gigante" (el que habla del gigante de ojos azules que amaba a una mujer pequeña), del mencionado libro de Elsa Bornemann. Siempre me pareció fabuloso este dibujo (es una página completa). Me sigue pareciendo. 


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Clasismo homo, de Ioshua

1.
Lamento lo que voy a decir, pero el libro es una cagada. Se supone que es un libro-manifiesto, o una colección de manifiestos publicados por Ioshua en diferentes lados, sobre el -por él llamado- clasismo homo. Los problemas son varios: primero y principal, la palabra clasismo está mal usada. Incluso, en la entrevista hecha a Ioshua por el editor, que forma parte del libro, el entrevistador intenta acercar una descripción clasista del concepto de clasismo homo, y Ioshua la rechaza. Es como que eligió usar la palabra clasismo, que es muy fuerte, sólo porque le sonaba bien. Todo el concepto de Ioshua es que el Estado y la sociedad no tienen que opinar nada de nada, ni por sí ni por no, acerca de la sexualidad de las personas. Ni matrimonio igualitario, ni nada. Me parece una pavada. Pero, al margen, digamos que es una posición válida: no tiene nada que ver con el clasismo. Hay como unas tímidas referencias a la relación entre ser homosexual y ser pobre, que es para donde yo pensé que se iba a ir; era eso o plantear a los homosexuales como una clase explotada (difícil pero planteable), pero no, no arranca para ningún lado. En otros órdenes de cosas, todos los textos contenidos en el libro son más o menos iguales, sumamente retóricos, y no aportan nada a la discusión. Me sorprende, negativamente. Para tirar una de arena, sigo y seguiré ponderando Pija birra faso como uno de los mejores y más auténticos libros de poesía argentina que haya leído.

viernes, 22 de noviembre de 2013

La mafia del hidrógeno, de A. Salcedo

1.
Para que vean que no miento cuando digo que quiero procurarme y leer un libro determinado (viene de aquí). No sólo me lo compré, sino que además una mala mujer me cagó cinco pesos al vendérmelo en el CCM. 

2.
Poesía de ciencia ficción. Ya me predispusiste bien con eso solo. Un poema: 

II
La cabina estaba en llamas
“Capitán, la cabina está en llamas”
dijo la voz de la nave
Afuera, la velocidad era verdad
pero dentro, la cabina estaba en llamas
“Capitán, fuego en el sector 1”
El sistema de sobreoxigenación no funcionaba.
La temperatura rozaba el millón de ºK.
No era una simple combustión ígnea.
El capitán observaba a través de la ventana,
a sabiendas de la instantánea muerte
que hubiese significado acercarse
a un agente de la Mafia.
La cabina estaba en llamas.
“Capitán, sugiero evacuación absoluta”
Afuera el tiempo era puro
pero dentro la cabina estaba en llamas.

Más poemas de este libro en la página de nulu bonsai

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La historia de mi máquina de escribir, de Paul Auster y Sam Messer


1.
Paul Auster eructa y le publican el efluvio. Este librito (64 p.) es en realidad más de Sam Messer (pintor, ilustrador) que de Auster.  El motivo real de publicación del coso son las pinturas y los dibujos que hizo Messer con el tema de la máquina de escribir de Auster y retratos del escritor, y los textos inanes e intrascendentes de Auster acompañan a éstos, y no son más que la excusa de publicación. En fin, se lee en una sentada (en el inodoro) y el ARTE "está gut", como dice un profesor que es un gomazo. Ejemplos:


martes, 19 de noviembre de 2013

Los perros románticos + Tres, de Roberto Bolaño


1.
Me acuerdo que lo compramos en unas vacaciones hace unos dos años ya en ese lugar jipi de Córdoba, y lo empecé a leer en la combi que te llevaba del pueblo al camping pero me detuve por miedo a terminármelo demasiado rápido. Y después lo colgué, estuvo dos años en la pila de los libros en estado de lectura actual
-que es lo mismo que decir estado de lectura en suspenso-, cuando lo agarraba para leer un poquito no entendía nada porque es un libro para leer con envión, hay que entrar en un clima -como pasa casi siempre con la poesía- y entonces lo volvía a colgar. Recién agarré y me forcé a leer todo lo que me quedaba de corrido: la pasé joya. Así que, aprendan de mis errores y léanlo todo junto, de una vez, y después quédense así, quietos, como hibernando, para ahorrar energías.

2.
Roberto Bolaño se mantiene en el podio de los más capos del mundo, y nadie lo sacará nunca de allí. Clap clap. Hace poco salieron notas sobre su persona por un aniversario, en Ñ y en Radar, y muchas eran una garcha. Ya hay gente que escribe sobre Bolaño en plan de desmitificarlo, de plantear una mirada crítica: pavadas. Para llamar la atención. Es bardear sólo porque te parece que todos deben ser bardeados un poco. No acuerdo. Bolaño corazón.

3.
Lo leí en esa edición semi independiente uruguaya que se consigue muy fácilmente y que no se si no es la única. Linda letra.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Velcro y yo, de Martín Rejtman


1.
Los remito a la reseña de acá abajo (salteando una). Leí Tres cuentos, me encantó, quise leer de inmediato el único libro que no había leído del capo de Martín Rejtman y acá estoy. Lo leí, me encantó. Este es un libro que salió originalmente en 1996, y se reeditó en 2011. Es muy noventoso en sus temas y alusiones. Se lee en dos patadas también. LEANLO. CORRAN A CONSEGUIRLO. Ah re.

martes, 5 de noviembre de 2013

Me verás volver, de Celso Lunghi


1.
¿Por qué todos los personajes, TODOS, "hunden" la mano en el picaporte? Qué raro.

2.
La novela está bien, es entretenida, es SUGERENTE... no da miedo, pero sí presenta algunas imágenes inquietantes. Y se lee en un periquete. O sea, droga es. Pero tiene mil problemas. MIL. Supongo que le dieron el premio por lo original, por lo joven del autor (igual Mairal era joven cuando ganó el premio Carlín con Sabrina Love y le rompe el toor), por ser el primer y único tipo que menciona a Beatriz Guido como influencia suya, y por lo ecléctico. Supongo eso para no suponer que no había un proyecto más a la altura. Todo bien igual con Celso eh. Lo recomiendo, a pesar de lo que digo. Pero me resultó predecible. Y no me gusta el título, que hace referencia directa a Soda Stereo sin tener nada que ver. En fin.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Tres cuentos, de Martín Rejtman


1.
Aparentemente, fue hace mucho que leí los otros libros de Martín Rejtman, Literatura y otros cuentos y Rapado. No aparecen reseñados acá, y este acá ya tiene unos seis años -los mismos que mi trabajo en la biblioteca, mmh-. Hace mucho también fue que con los chicos fuimos fanáticos de Silvia Prieto y de Los guantes mágicos, y un poco menos enfáticamente de Rapado(Estoy casi seguro de que fue durante los estertores del VHS, o más bien de la era Blockbuster -porque los estertores del VHS en realidad fueron después, cuando sólo quedaban los videoclubes de barrio con viejos VHS, algunos DVDs originales, y temporadas "pirateadas" de series como Lost-. Todavía quedan videoclubes, pero sobreviven gracias a los estudiantes de cine y a los reacios a la Internet, y ya funcionan como locales de culto, un poco como funcionan las comiquerías -en el sentido de que los usan pocas personas con cierta especialización cultural, no sé, profesionales jovatos, o mi tía que mira pelis francesas o iraníes contemporáneas y que igual creo que ya se hace bajar las pelis por mi primo-). Hace menos fue que vi Copacabana, y también la fabulosa Entrenamiento elemental para actores, en la medida en que fueron saliendo. Todo esto para decir que Martín Rejtman es para mí uno de los contemporáneos más capos, lejos, y que lo corroboro en este libro. Es más: lo recuerdo con este libro, porque un poco me había olvidado de lo mucho que me gusta lo que hace y lo capo que me parece. Agarré el libro más porque me pareció que lo iba a leer rápido, a lo droga, porque recordaba su virtud de ser literatura liviana, que por el otro motivo menos particular, más general y abarcativo, de ser re capo. Qué capo.

2.
Es tan capo que hay un montón de cosas de la vida que son "muy Rejtman". Por ejemplo, pensé en un momento, si me roban la bici me voy a sentir en un cuento de Rejtman. (Toco madera y me toco un huevo). O el otro día, cuando fui en un remis al Luna Park y el remisero resultó ser pastor evangélico y no paró nunca de hablar, fue muy Rejtman.

3.
Tres cuentos es el libro que salió este años. Los tres cuentos son muy buenos, y están ordenados en sentido creciente. El primero me gustó mucho, el segundo me gustó más, el tercero es fabuloso, fantástico, magnífico. Sería una gran película de Rejtman, pero necesita mucho presupuesto. En un flash tiene algo de El año del desierto también. O sea no, pero vieron que yo relaciono todo con El año del desierto. Quiero decir que tiene elementos fantásticos -en el sentido del género- y eso me sorprendió en grado sumo. Ahora, AHORA, voy a leer Velcro y yo.

domingo, 20 de octubre de 2013

Una boda en Brownsville, de Isaac Bashevis Singer

1.
Recomendado por mi papá desde siempre, y más reciente por Joni también (que leyó El mago de Lublin, creo), terminé de convencerme de leer a Bashevis Singer por esta contratapa de Juan Forn. Nacido en Polonia, en ese entonces parte del Imperio Ruso, el 14 de julio de 1904, y fenecido en Miami, en ese entonces parte del Imperio Yanqui, el 26 de julio de 1991, el Isaco es famoso por: 
a. Escribir en idish. En su etapa yanqui traducía al inglés él mismo, y las versiones en inglés son las que se tradujeron a otros idiomas como el castellano: es curioso porque son de alguna manera segundas versiones del propio autor. Esto está relatado en la nota de Forn mencionada recién. 
b. Ganar el Nobel en 1978, supongo que motivado por el hecho de escribir en idish, una lengua ahora sí muerta.

2.
Muchos deben haber leído a Bashevis Singer, pero el que seguro lo leyó es Etgar Keret.

3.
El cuento "El ayuno" tiene la fórmula de una película de Lars Von Trier. Te presenta desde cierto lugar (externo) a un hombre religioso que por motivos eminentemente psicológicos está pasando por una etapa de delirio místico. Luego abandona ese lugar, y te mete en el del personaje. Ahora el delirio parece más real, la pretensión del hombre de ayunar más que los santos de la Biblia encuentra un fundamento lógico, aunque persiste el de la locura en primer plano. Hasta que ocurre algo mágico (o una alucinación) (o algo mágico). La lógica que se revela como verdadera no es la moderna, sino la mágica, medieval. Fin. Me gustan mucho esas historias que permiten un gran uatafac (qué carajos, en español), y a la vez bancan la parada del pensamiento premoderno. Y en el caso de Bashevis es mejor porque no es posmo, ¡es antimoderno! y no parece ser una pose. Una comparación entre el mundo de Lars en películas como Anticristo y Contra viento y marea y algunos cuentos de Bashevis Singer da para un paper. Capaz alguna vez lo haga.

4.
Muchos de los cuentos de este libro podrían compartir una antología con los cuentos fantásticos de Bukowski. Por la fórmula de la que hablaba más arriba, y por el humor negro.

5.
Voy a leer más de Isaac, seguro, pronto. Me parece un escritor de la san puta. Y me parece que tiene un mundo interesantísimo. Se sale totalmente de las historias de shtetl que me podría haber imaginado hasta ahora. ¿Saben a qué me hizo acordar, por ejemplo? Al cortometraje que se halla al comienzo de la película de los hermanos Cohen, Un hombre serio. Bueno, y a la película en sí. Es una forma del judaísmo yanqui mucho más interesante que la nana Fine o Barbra Streisand. Y hablando de Barbra: la película Yentl está basada en un cuento de Bashevis Singer, contenido en este libro. El cuento está espectacular: es mucho más oscuro, sexual y ambiguo que lo que la película que me mostraron en la primaria jamás podría ser. Me dieron ganas de hacer una versión moderna, sólo para hacerle honor al cuento.

jueves, 17 de octubre de 2013

La novela luminosa, de Jorge Mario Varlotta Levrero


1.
Terminé de leer La novela luminosa y leí la introducción de nuevo. Ahí dice que El discurso vacío y Diario de un canalla son de alguna forma continuaciones de La novela luminosa. ¿Quién me los presta?

2.
Amé. Mucho. Gracias Ceci Ursi por la recomendación. Sin embargo, no creo que todos vayan a amar. El libro que en tapa dice La novela luminosa debería llamarse en realidad Diario de la beca, seguido de La novela luminosa, como las novelitas de Casas. Porque es así: el diario de la beca es la muy mayor parte del libro. El Diario de la beca, sinopsis: En el 2000 a Levrero le dan una beca Guggenhaim para que termine La novela luminosa, que había empezado veinte años antes y nunca había podido completar. Para poner a funcionar la escritura, empieza el diario de la beca. Es un diario, donde escribe cosas cotidianas. Que además, porque el tipo está bastante loco, son pocas y repetitivas: historias relativas a su computadora -y al uso patológico que le da-, a sus alumnos de taller, a su salud, a una paloma muerta en una terraza aledaña. Y también algunas historias relativas a personas: a Chl, una mujer, a su médica, su ex-mujer, algunos amigos. Y en el medio, opiniones sobre literatura, música, la vida. Y de pronto magia. Hay un momento en que el diario de la beca se vuelve tan flashero que pensé que el tipo había convertido su diario en una novela de ficción (propiamente dicha, que de todos modos lo es: el diario tiene trabajo de corrección, lo dice él mismo. El diario lo decidió publicar él.)

3.
La novela luminosa es mucho más corta, y muchas cosas de las que lees ahí las leíste de otra manera en el Diario. Es un encanto, pero no sé cómo se leería sin la lectura previa del Diario (y no puedo saberlo). Supongo que peor. Lo que sí es notable, muy llamativo, es que entre el Diario y La novela parece haber un cambio ideológico. No porque se contradigan, en lo absoluto: sino porque todo lo que descarga en La novela -que no es una novela propiamente dicha sino más bien, como dice él mismo, un artefacto ligado más al género panfletario- parece estar escrito por otra persona, o, mejor dicho, por una persona que tendría otra vida cotidiana y otras reflexiones en su diario, que las que te encontrás, sorprendentemente, en el Diario. Para un lado y para el otro. Sobre todo lo digo con respecto al último de los capítulos, que se titula "Primera Comunión".

4.
Mario Levrero es un gran escritor. Gran. Y tiene una prosa muy pregnante. Igual creí que cuando me tocara escribir esta reseña iba a verme en la situación de estar escribiendo como él, y lamentablemente no está pasando. (Esto es un comentario Levrero: Google no reconoce la palabra "pregnante" y en su lugar me sugiere "repugnante". Tampoco reconoce, y esto siempre me sorprende, la palabra "Google".)

5.
Cierre con frases imperativas: Si ya saben que les gusta Levrero, no dejen de leer La novela luminosa. (En un momento me pregunté: ¿tiene Levrero en Uruguay la importancia que debería? ¿Es La novela luminosa un best seller en Uruguay, o por lo menos en el sentido en que puede serlo Bolaño en algún lado -seguramente en España-? Si son uruguayos, no dejen de leer a Levrero). Si no saben si les gusta Levrero, pero les gustan los diarios, lean La novela luminosa. Si sólo les gustan la novelas propiamente dichas, dejen. Se la van a perder.

6.
Una cosa más. Leí todo el diario sin saber qué aspecto tenía Levrero en la realidad real. En un principio creí que se parecía a uno de esos viejos con obesidad mórbida que se cierran el cinturón a la altura del pecho y se meten la chomba adentro del pantalón, y nunca se cortan las uñas. Más adelante -cuando deja el tono patético con respecto a las mujeres- pensé que debía ser más bien un viejo flacucho pero más o menos entero, con barba pinchuda y actitud nerviosa, como un personaje de South Park. Bueno, no era ninguna de las dos. A los potenciales lectores de La novela luminosa les recomiendo el ejercicio: no busquen la foto, la realidad es bastante más convencional.  

viernes, 13 de septiembre de 2013

Ni fu ni fa, de Luis Salinas

1. Es un cuento, un cuentito. Para chicos. Con ilustraciones de Sergio Kern, que es el que hizo las ilustraciones de El último mago o Bilembambudín, que era mi libro favorito de los diez. En realidad no tiene ni lomo, por lo que quedaría exento de tener que ser reseñarlo, pero me pareció muy bien así que lo quería decir. ¡Muy bien! Para mayores de 7 años.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Persépolis, de Marjane Satrapi



1.
¿Vieron la película? Yo también la había visto. La vi ese año que estuvo en el papifi, en el horrendo horario del sábado a las 12 de la noche, en el Abasto, solo, porque alguien me plantó. Y la película me pareció tan-tan linda, que así y todo salí a las 2 de la mañana recontento.

2.
La novela gráfica -otro de los casos en que, como ocurre con Ombligo sin fondo, está justificadísimo el término- también es requetelinda. Y además está bueno saber algo de Irán, algo por lo menos, ¿no? Si tienen la oportunidad, léanla, digo yo.




3.
Qué linda que es la Marjane Satrapi.

viernes, 6 de septiembre de 2013

2017 : nueva poesía contemporánea - tomo 1, de Sebastián Kirzner (comp.)

1.
Hace mucho mucho tiempo (como tres años) la FLIA (Feria del Libro Independiente y Alternativa) fue en Puán. Fue muy flachero weón, que el patio tuviera vida, otro tipo de vida. Ese patio está muy desaprovechado. Deberían levantar las baldosas y plantar pasto. Y no lo digo de jipi, lo digo de paisajista (?). En fin, en esa FLIA fue que terminé gastando el grueso de mi capital en este libro, que era nuevo, del puesto de Milena Caserola. En ese entonces lo empecé, leí hasta la mitad y no sé por qué avatares de la vida lo colgué en la mitad, y volvió ahora, recientemente, en forma de lectura de baño.  

2.
2017 es una antología (dactología) aparecida en 2009, de poemas escritos mayormente entre 2000 y 2009 por autores nacidos entre 1977 y 1990, dice el prólogo de 2020. El compilador es Seba Kirzner, ahora conocido como Sagrados Sebakis, autor de, por ejemplo, Gordo, libro ya reseñado acá. Y el territorio es América: mayoritariamente el Cono Sur. Mis favoritos fueron dos, por lo menos de la segunda mitad del libro que es la que acabo de terminar: A. Salcedo, autor de un libro de Nulu Bonsai que planeo obtener la próxima vez que vaya a una FLIA (La mafia del hidrógeno, de donde está extractado lo que tenemos en 2017), y un chileno de apellido Herrera Estai (más chileno que los porotos, no sé si Estai es un chiste para resaltar lo chilote o es la neta, la raja) que hace poemas matemáticos y me pareció muy bien.

3.
El soporte material: muy lindo diseño (el lomo en vertical me parece un acierto, la tipografía también), buena encuadernación, dos prólogos, 46 poetas compilados, cuatro epílogos y bios de los autores (¡con foto!) al final de la obra. Básicamente, una edición de lujo para lo que es la edición independiente. Hay tomo 2. También lo procuraré.

Escala en Pharagonescia, de Moebius

1.
Moebius es uno de los historietistas franceses más famosos de todos, pero nunca lo había leído. Me encantó. Me quiero comprar todos. Este título, Escala en Pharagonescia, es un album de la colección Métal Hurlant, que es el nombre que tenía una revista que fundara el mencionado. Son nueve volúmenes, de Norma de España, me va a salir un huevo y medio comprármelos así que probablemente no lo haga.



2.
Las historietas son una sucesión de cuentos, algunos bien surrealistas y otros un poco menos. Me hicieron acordar mucho a las historias del libro de Manara y Fellini: probablemente Moebius los haya leído. Y también me hizo acordar a Akira: probablemente Katsuhiro haya leído a Moebius, o ambos se hayan leído recíprocamente. Moebius tiene famosos cómics creados en colaboración con Alejandro Jodorowsky. Espero leerlos alguna vez.

martes, 20 de agosto de 2013

El oficinista, de Guillermo Saccomanno

1.
Lorenzo y yo hablamos de literatura argentina. Yo hice una declaración audaz e innecesaria, y afirmé que El año del desierto de Pedro Mairal era la mejor novela argentina de la década del 2000. Lorenzo afirmó a su vez que lo era El oficinista de Guillermo Saccomanno. Ninguno de los dos había leído la otra. Intercambiamos. De más está decir que no soy quién para decidir cuál es la mejor novela argentina de ninguna década, sobre todo porque no leí todas las novelas o siquiera casi todas las novelas de ninguna década, pero lo bueno de la literatura es que podés decir esas cosas y no pasa naranja. En fin. La cuestión es que a los dos nos gustó mucho la novela del otro, y curiosísimamente, tienen muchos puntos de contacto. Tiro ahí la idea para que la agarre algún estudiante de letras en busca de investigación: "El año del desierto y El oficinista: la Argentina post-debacle y la distopía futurista". Seguro que ya existe igual. Y El año del desierto no es exactamente una distopía, aunque sí, y no es futurista, aunque sí. Bueno, dejen.

2.
¡Qué buena que está El oficinista! Lo mejor con las novelas siempre es agarrarlas sin saber nada de sus tramas, y fue mi caso. Por el título y la tapa me imaginaba algo medio Bertleby, y algo de eso hay, pero no me imaginaba la parte cyber-punk del asunto, la parte Neo-Tokio está por explotar. Además, es la primera novela que leo de Saccomanno -había leído cómics- y tenía una idea distinta de su prosa. Como decía antes, lo mejor con las novelas es... así que no digo más nada. Súper recomiendo. Eso.

3.
Cuando la lean discutimos el final.

sábado, 17 de agosto de 2013

Para vivir un gran amor, de Vinicius de Moraes

1.
A mí me gusta Vinicius de Moraes, y me siento un poco hereje por lo que voy a decir, pero este libro es una mierda. No debe haber sido una mierda siempre, ojo: hace cuarenta años, cuando salió por vez primera, debía ser vanguardia (bueno, no tanto), pero ahora es una mierda: es cursi -muy cursi-, es machista, es pretencioso, y es tonto. El humor que tenía se quedó en el tiempo y ahora es tonto. Los poemas que debían ser románticos y caballerescos con un toque de picardía, ahora son cursis y machistas. La comparación de una mujer con una guitarra ya no está buena. Hace poco, en una entrevista que hice, un músico que hasta entonces me había caído muy bien me hizo el elogio de su hermana y me dijo: "Es una mujer muy útil; a mí me es muy útil". ¿No es horrible? Y el tipo creía sinceramente que estaba diciendo algo bueno. Algo así me causan los poemas "románticos" de Vinicius. Eso, y la impresión de que para él todas las mujeres son la misma cosa, la misma mujer.

2.
La historia de la edición argentina de Para vivir un gran amor es que el editor de De la Flor se fue a Río a buscar a Vinicius (al que acá no conocía nadie aún) y a convencerlo para obtener los derechos de este libro, que en su momento fue un éxito arrollador y que hoy día va por su 22a edición (en 2009). Unos años después vendrían los discos en La Fusa: Vinicius entró al público argentino primero como poeta, tal y como se narra en Nuestro Vinicius, reseñado hace un tiempo en este blog. A este libro le siguió otro, Para una muchacha con una flor, y otro, que se titula Antología poética, uno verde que también fue un éxito y que también llevan publicándose más o menos desde entonces por la misma editorial. Son muy lindos todos, y baratos, eso se puede decir en favor.

3.
Tampoco es que todo el libro sea una cagada. Algunos textos son lindos, algunos son interesantes y unos pocos me parecieron excepcionales. "Samba de Breque", un cuento sobre un hombre que a la muerte de su hijo pequeño se pone a cantar una samba, y "La bella ninfa del bosque sagrado", de cuando conoció a Ava Gardner (como diría Rabinovich, qué hembra), son de esos que digo. Pero la mayoría me pareció deplorable. Es un libro que cuenta más como intención. Es un buen regalo por ejemplo para un papá o tío al que le guste mucho Vinicius de Moraes pero que no lo vaya a leer nunca, porque como objeto garpa. He dicho.


4.
P.D.: Aguante Ferreira Gullar.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Hola América, de James Graham Ballard

1.
En este solemne acto, le hacemos entrega al señor Jaime Grajam Ballard, por este libro y, hasta que se redima, por su existencia, del premio al escritor más decepcionante del universo.

2.
Hola América (1981) es una novela de mierda sobre un futuro distópico en el que los Estados Unidos de América fueron destruidos y evacuados por un cataclismo ecológico en los '90s (causado por la URSS). Cien años después, una expedición europea desembarca en el viejo nuevo mundo para investigar unas extrañas emisiones de radiación. Los expedicionarios atraviesan el país, de Nueva York a Las Vegas: en el camino el chiste es que por el drástico cambio climático, en cada lugar se encuentra el bioma opuesto al que hay en el mundo real: la costa este es un desierto de arena, Nevada es una jungla densa y llena de animales salvajes (descendientes de los de los zoológicos... muy dudoso), etc. Hasta ahí, el argumento podría ser el de una buena novela. Quizás todo lo bueno murió en la traducción. No creo.

3.
La historia es errática y muy poco atrapante. Los personajes no tienen personalidad: o sea, tienen una personalidad enunciada, pero, salvo el capitán Steiner, no están realmente caracterizados. Onda, se podrían haber muerto todos y no me hubiera pasado nada como lector. Las referencias a la cultura masiva yanqui son -al contrario de lo que dice en wikipedia, "sutiles"- muy muy obvias y grasa. Los desarrollos de lo que pasó en Estados Unidos en esos cien años -la formación de tribus de "Ejecutivos", "Divorciadas", etcétera-, son muy boludos, porque Ballard no se decidió ni por el chiste ni por la ciencia ficción propiamente dicha, entonces le quedaron algo así como unos retardados mentales que montan en camellos y tienen nombres de marcas y corporaciones. Incluso las referencias a los presidentes norteamericanos, que normalmente me hubieran gustado -hay 43 robots que son los presidentes desde Washington hasta Carter, más uno inventado- está arruinada por unos muy mersas y mal enganchados comentarios políticos para lectores del siglo XX. Y como si todo esto fuera poco, no hay ni un comentario acerca de qué pasó con el resto de América. ¡Es muy imbécil! O sea, se supone que un cataclismo hizo que se pierda América del Norte para sus propios habitantes, así como para europeos y asiáticos. Y cien años después entran a explorar, y se sorprenden de todo porque todo es más o menos inesperado para ellos. De México tampoco explican nada pero se da a entender que sigue habiendo mexicanos en México. ¡¿Y el hemisferio sur?!

4.
Me lo vendió un tipo en una comiquería a la que entré para gastar plata. Me vendió dos libros de Ballard, porque le dije que no había leído nada y bueno, me convenció. La verdad es que pagué 30 pesos por el libro, editorial Minotauro edición de 2003 nuevo. O lo tenía choreado o no sé. La edición es linda.

domingo, 11 de agosto de 2013

Historias negras, de Enrique S. Abulí y Jordi Bernet

1.
Mi papá me prestó este libro que es de Glénat, esa editorial española de cómics que parece que se las trae, porque me vengo topando con sus publicaciones sin cesar y sin intentarlo. Antes fueron mangas: Next World, de Osamu Tezuka, y Relatos insólitos de samurais, de Hiroshi Hirata. Ahora es este libro que reúne historias cortas de estos autores españoles parece que requete exitosos (por lo menos el guionista, Bernet). Son relatos de humor negro, con una vuelta de tuerca casi siempre eficaz en el último cuadrito. El dibujo es muy clásico, blanco y negro.


2.
Me gustó.

jueves, 8 de agosto de 2013

En cinco minutos levántate María, de Pablo Ramos

1.
Orgullosamente: este libro me lo robé de una librería muy conocida, que está (o estaba, ahora en ese local hay un negocio de ropa deportiva) en un shopping muy conocido,de una zona de esta ciudad conocida entre otras cosas por una canción en cuyo título y letra es mencionada, que escribió un músico conocido por haber sido italiano, haber cantado en inglés, haber sido pelado por el asco que da tu sociedad y haber muerto trágicamente de una adicción a algo con lo que había reemplazado una adicción a otro algo, conocido por ser peor que ese primer algo de cuya adicción, al final, murió. El libro me lo robé en un mismo operativo comando junto a De ratones y de hombres, cuya reseña pueden leer en este blog también. Buen choreo, buenos botines. Realizado sólo porque se pudo, y también por la adrenalina. Fue la primera y única vez que hice tal cosa en un shopping. Véase sobre esto -el robo de libros-, este otro escrito mío en este otro, abandonado, blog.

2.
Hace mucho, leí La ley de la ferocidad de Pablo Ramos, y en mi reseña fui excesivamente duro con ella. No la recuerdo con la carga negativa que le puse a la reseña. Por el contrario. Bueno, En cinco minutos levántate María no es una continuación de La ley... (en todo caso, sería eso que ahora se llama precuela), pero participa del mundo de la otra. Y hay una primera (en orden de aparición), que se llama El origen de la tristeza y que ahora quiero leer.

3.
En cinco minutos levántate María es el monólogo interno de la María del título, madre del Gabriel de La ley de la ferocidad: una mujer de sesenta y pico que vive en una habitación sin ventanas en una casa de clase media baja del conurbano bonaerense. María se despierta en medio de la noche, por un presentimiento, o un sueño, no sabe bien; y en vez de levantarse de inmediato de la cama, como hace siempre (porque quedarse en la cama despierta es de enferma), decide quedarse cinco minutos más (muchos cinco minutos), pensando en su vida, en sus hijos, en su nieto, en su marido, en su padre.

4.
Me gustó mucho En cinco minutos. Y lo leí vorazmente, por lo que éste también se gana la etiqueta droga. Y otra virtud: es corto. Hacía tiempo que quería leer una novela corta: leí dos. También lleva la etiqueta afroargentinos, porque, misteriosamente, en cierto momento de la novela, María va a la Sociedad Caboverdiana de Dock Sud, a visitar a un primo negro que le dice que consiguió trabajo en el Congreso de la Nación: dos elementos totalmente afroargentinos y basados en hechos reales, que si no fuera por una mierda legal ustedes podrían ver -esperemos que en un futuro puedan- en la serie Afroargentina de canal Encuentro, en la que participé como guionista. Capaz Pablo Ramos es afro, es muy posible, o capaz es él el que tiene un primo afro. Claramente -digo, no tengo ningún fundamento pero igual- el personaje de Gabriel es autobiográfico, así que puede ser.

5.
De un tiempo a esta parte Los Tipitos leyeron La ley de la ferocidad, e hicieron una canción en base a, en cuyo videoclip actúan el propio Pablo Ramos y, llevando el cajón, el amigo Héctor Raggio.


También de un tiempo a esta parte, Pablo Ramos grabó un disco con letras suyas, junto al capísimo y multitasking Gabo Ferro. Se llama El hambre y las ganas de comer, y lo escuchan acá.

6.
El final, las últimas treinta o cuarenta páginas, las leí hoy, ocho del ocho, caminando del trabajo a casa, como hubiera querido el General. Lloré con la historia de Pablito, en Díaz Vélez y Salguero.

jueves, 1 de agosto de 2013

Crimen en el Barrio del Once : el primer caso del comisario Lascano, de Ernesto Mallo

1.
Muy, muy bien. Buenísima.

2.
¿Se acuerdan que algún tiempo atrás leí y reseñé un libro de un yanqui sobre la dictadura argentina, una novela, ficción, sobre un judío que se llamaba Baruj? No, obvio que no. Bueno, se llamaba Ministerio de Casos Especiales, el autor es un tal Englander, y yo tampoco me acordaba y la tuve que buscar. Es de las reseñas que llevan la etiqueta "para leer esto mejor lean la Viva". El protagonista no se llama Baruj, se llama Kadish: mucho peor. La reseña está buena, soy un groso. En fin, que la novela que nos interesa hoy, Crimen en el Barrio del Once, tiene eso en común: es una historia X en el contexto de la última dictadura argentina (en el '79, más específicamente), que no se puede desarrollar sin que el contexto interceda, porque el contexto es ineludible. Algunos personajes tienen existencia en vínculo directo con el tema de la dictadura: Eva, "subversiva" en fuga, Giribaldi, milico de un grupo de tareas, Biterman, prestamista. Otros no: Pérez Lastra, Lara, el propio Lascano y su circunstancia de viudo. Aunque se trate de un comisario. No es por ser nacionalista, pero mientras el neoyorquino Englander leyó mucho pero no sabe de lo que habla, Mallo nació en La Plata y fue militante de izquierda durante la dictadura. O sea, no tiene que fijarse en Wikipedia para escribir su novela. Opera parecido, pero de forma mucho, mucho más elegante. No sé por qué me molesta tanto lo de Englander. Supongo que por lo pretencioso.

3.
Por ahí leí en una reseña de otro que al autor le interesa más hablar del contexto (o hacer hablar al contexto) que la trama misma. Puede ser. Al otro le parecía mal o algo así. A mí me parece que el libro es lo que es, y está buenísimo.

4.
Tiene un modo muy original de presentar los diálogos. Muy ágil. Y el libro, todo él, es muy droga y además no tiene doscientas páginas. Y es un policial negro. Cumple, creo, las reglas del género. No les voy a decir nada más porque mejor no saber y leer desde ahí. Recomiendo para los que siempre me piden recomendaciones droga.

5.
¿Habrá secuela? No encuentro nada en Internet. El título da a entender eso, pero puede ser un engaña pichanga. Espero que haya. Ernesto si estás leyendo esto respondeme que me muero.

sábado, 20 de julio de 2013

Felices los ñoños, de Juan Vegetal y Grandes vestimentas, de Javier Velasco

1.
Mis amigos Mati y Ioni tienen una editorial que se llama Galería y publica libros hermosos de cómics, humor gráfico e ilustración. Y hace poco publicaron estos dos, mis favoritos hasta la fecha. Esta es la página de Galería Editorial, recientemente renovada.

2.
Felices los ñoños es una selección de dibujos e historietas de Juan Vegetal, un muchacho que tiene mucha actividad en Internet y una habilidad con los marcadores que yo envidio. Acá pueden ver cosas suyas. Tiene muchos chistes de pokemones, pero ojalá tuviera más.


3.
Grandes vestimentas no es historieta, sí es ilustración, y un poco también humor gráfico, pero no solamente. El autor es Javier Velasco, un tipo joven con bastante trayectoria, que tiene otro libro publicado pero en España y de otra cosa. Grandes vestimentas es, sobre todo, una gran, simple y muy original idea. Mejor que explicarlo es mostrar un ejemplo. Estos son huérfanos de ficción:


La edición incluye un índice onomástico que está buenísimo no sólo de por sí sino también porque en distintas páginas/categorías hay personajes que se repiten (con distintas vestimentas), y el índice te permite buscarlos. Y está lindísima. En Internet se encuentran muchas más imágenes, porque este libro como todos los de Galería surge de cosas que circulaban en la web sin soporte material, pero mi recomendación es evitar la navegación zapping y comprarse el libro. Este es uno de los tantos casos en que la sorpresa tiene mucho que ver con el disfrute.


4.
El hit de Felices los ñoños:

viernes, 19 de julio de 2013

Escritos sobre la cocaína (selección), de Sigmund Freud

1.
Aaaah. Qué polémico eh. Bueno, no es polémico. En ese sentido es una decepción. De los nueve textos que contiene, algunos ni hablan de la cocaína: son distintos tipos de textos (ensayos, cartas, artículos, discursos) en los que en algún momento dice la palabra cocaína. El único que realmente justifica el título del libro es el primero, "Über Coca", que es un artículo muy científico para una revista ídem de 1884, en el que habla de los posibles usos medicinales y de otros tipos de la planta de coca y de la cocaína también. Después hay como tres textos que son versiones o agregados al recién mencionado. Y después hay un par de cartas de la época en la que Segismundo usaba cocaína, y un par de textos sobre interpretación de sueños en los que analiza sueños propios, en los cuales o bien aparece mencionada la cocaína, o bien él la trae en su interpretación a partir de un recuerdo. Muy tirado de los pelos para estar incluído en un libro con "escritos sobre la cocaína". Algunos tienen una intro de Anna Freud que justifica la inclusión de los mismos (en las cartas por ejemplo), que más que nada parece todo una operación de Anna para acusar al padre de merquero.

2.
Superada la decepción (-eh, ¿no era como El almuerzo desnudo?-" re tarado el pibe), el libro me resultó interesante. Quizás porque nunca (que yo recuerde) había leído a Freud. En los textos más densos, es más didáctico de lo que esperaba. Y en las cartas observamos la megalomanía del amigo Freud, y también es entretenido eso. Por otro lado, "El sueño de la inyección de Irma" (1895) está muy bueno para conocer el método de interpretación de los sueños de Sigmund, porque es una aplicación muy detallada y explicada del mismo.

3.
De todos modos, es uno de esos libros que sólo me interesan a mí. No lo lean, y serán más felices.

lunes, 15 de julio de 2013

Los pollos no tienen sillas, de Copi

1.
En los primero números de Fierro allá lejos y hace tiempo, solían publicar chistes de Copi, y a mí me parecían fabulosos. Cuál no fue mi sorpresa cuando me enteré de que eran chistes del pasado remoto, y de que Copi no era un dibujante contemporáneo. Después me enteré de quién era Copi, leí una novela que publicó Eloisa Cartonera (La guerra de las mariquitas), dos obras de teatro (Tango-charter y Eva Perón) y un libro de cuentos (Virginia Woolf ataca de nuevo), pero siempre me pregunté por qué no publicaban claramente lo mejor de Copi, sus historietas de la Mujer Sentada. Bueno, por fin lo hicieron, y todo es muy bueno pero sigo pensando que la Mujer Sentada es lo mejor de Copi. Espero que publiquen más.

viernes, 12 de julio de 2013

Danza de dragones, de George R. R. Martin

1.
Meses y meses leyendo al hijo de puta de Jorge Martín. Danza de dragones es el quinto libro de la saga que empieza con Juego de tronos, y está mucho más que a la altura de las circunstancias. Calculo que todos los que leímos hasta acá coincidiremos en que el quinto es mucho mejor que el cuarto, o por lo menos mucho más divertido, pero no mejor que el tres: por ahí le anda, igual. No quiero spoilear nada a nadie así que voy dejando acá. Sólo quiero decir que siento un poquito de alivio de haberlo terminado y de que haya que esperar (probablemente años) para que salga el próximo. En un punto, más de 1000 páginas fue demasiado.

Esta imagen (tomada del fb que ven ahí): muy guena che!


jueves, 11 de julio de 2013

Un día en la vida de Iván Denísovich, de Alexandr Soljenitsin

1.
Cuando me lo compré en España, usado pero como nuevo, en una 1era edición muy bonita de 1970 que dice en la contratapa "obra autorizada por Kruschev", pensé que no lo iba a leer nunca. Pero este año cursé Historia Contemporánea, y decidí que además de la bibliografía obligatoria, voy a aprovechar la preparación del final para leer algunos libros y ver algunas películas que tengo en casa y que si no es con una excusa académica, no voy a ver/leer nunca. Uno es este.

2.
Resumen histórico: En la década del '30, cuando ya había terminado-fusilado-exiliado-encarcelado a la oposición que supo tener en los '20, el camarada Stalin agarró Siberia y la convirtió en el mayor campo de concentración del mundo, donde si un prisionero lograba escapar de alguna manera, igual los miles de kilómetros de estepa rusa funcionaba como reja por sí mismos y los hacían volver o los mataban. Esos eran los gulag. Muchas muchas personas (entiendo que millones -estoy haciendo esta reseña a ojo, para más datos vaya y wikipedie-) fueron enviadas a los gulag por los más variados motivos. Durante la Segunda Guerra Mundial, un motivo para ir al gulag (por traición) era caer prisionero de los alemanes (era una medida para lograr la "lucha hasta el final"). Esa es la causa por la que Iván Denísovich -personaje ficticio- es enviado al gulag. Alexandr Soljentisin -el autor- fue interno de un gulag porque, estando en el frente, envío una carta en la que hacía una crítica al padrecito Stalin. Cuando murió Stalin,
Kruschev profundizó a partir de 1961 en la labor desestalinizadora. No sólo se difundieron con amplitud los crímenes de Stalin, sino que continuó desapareciendo la simbología vinculada a su persona, y se acentuó la lucha contra las situaciones privilegiadas de una nomenklatura encasillada desde los años estalinistas que seguía sirviéndose de su posición en beneficio propio. También el sistema toleró una cierta apertura cultural, cuyo ejemplo más espectacular sería la publicación de Un día en la vida de Iván Denísovich, de Alexander Solzhenitsyn, en Novy Mir -una revista de tirada amplia-, obra en la que la crítica social y política del sistema comunista era muy explícita.
Bueno, eso no fue a ojo. Fue de "La evolución de la Unión Soviética desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días", Ricardo M. Martín de la Guardia. En Historia del mundo actual, Valladolid, blablabla.

3.
En 1970, los liberales de Estocolmo lo convierten en un bastión del liberalismo antisoviético y le dan el Nóbel. Después Soljenitsin escribe una obra onda ladrillo que se llama Archipiélago Gulag, y la nomenkaluta lo expulsa de la URSS. Después se cae la URSS, y Rusia abraza el liberalismo económico y esa versión bastardiada del liberalismo político que también se conoce en otros países, y de paso abraza a Soljenitsin y lo besa en la boca. Murió en 2008.

Soljenitsin con Putin. Qué cara de escritor ruso que tiene.

4.
En el mismo movimiento en que se compara el nazismo con el estalinismo, se suele comprar a Soljenitsin con Primo Levi. La comparación, por supuesto, es posible. Lo que no encuentro posible, si se intenta ser objetivo, es la equiparación. Ni del estalinismo con el nazismo, pero eso lo hablamos otro día, ni de Soljenitsin con Levi, ni de Un día en la vida de Iván Denísovich con Si esto es un hombre o los otros dos libros de la ahora llamada Trilogía de Auschwitz. Vean sino una pavadita como ejemplo de las diferencias: las condiciones de aparición de ambos textos. A lo mejor Archipiélago Gulag es más legítimamente comparable: capaz un día me anime y la lea.

5.
Ahora sí, la novela que nos ocupa. La trama de Un día en la vida... es, ni más ni menos que un "buen" día posible en la vida de un preso de un gulag. Está muy bien escrita, y aunque algunas partes son excesivamente descriptivas, se puede leer considerablemente rápido y sin sufrir traumas. Ah, eso también, no es una novela traumatizante. Calculo que lo lavado de la historia tendrá que ver en parte con una realidad, y en parte con que Soljenitsin pretendiera que la publicasen. Ahí tienen una enorme diferencia con Si esto es un hombre, las secuelas. En fin. Está bien Un día en la vida. Es una buena novela.

jueves, 23 de mayo de 2013

Road Story, de Alberto Fuguet y Gonzalo Martínez

1.
Es una novela gráfica, botín de la Feria del Libro de Buenos Aires. El autor Fuguet me sonaba como cineasta, sabía que era chileno. Después vi que es todo chileno en el libro, hasta la edición (Alfaguara pero impreso en Chile wn): más chileno que los porotos.

2.
Un tipo cuyo matrimonio se terminó deambula por el oeste de los Estados Unidos tras desfalcar la empresa familiar con una depresión a cuestas y ningún contacto personal. Recordará cosas. Conocerá gente.

3.
En un momento hay una boliviana, que dice: "más boliviana que el estaño".

4.
La verdad, está muy bueno el libro. El guión y las elecciones de planos están re bien, es muy cinematográfico todo. Del dibujo hay que decir que las expresiones del rostro, y en particular las del protagonista, me parecieron muy dudosas, pero salvo por eso me gustaron. Hay un cuadrito en el que el cielo tiene textura de papel entelado.


martes, 21 de mayo de 2013

Fusilen a... ¡¡Dorrego!!, de José Massaroli

1.
Sabedores de mi profesión de fe federal, Macha y Guili me regalaron por mi cumpleaños este libro de la editorial La Duendes, de Comodoro Rivadavia. Toda una excentricidad. El regalo ya era genial de por sí porque el libro venía con una divisa punzó. Sí, así es, tengo una divisa punzó. En ella puede leerse: "¡Vivan los federales!!! ¡Mueran los salvajes asquerosos inmundos unitarios! F. ó M.". Así que ya saben a quién acudir en caso de que los aceche La Mazorca.

2.
La publicación original de esta verdadera "novela histórica gráfica" es de 1984: salía por entregas en el diario La Voz. Por lo tanto, es muy anterior a la moda dorreguista repuesta por Cris K. en conversación twitera con el  compañero Chávez, y al libro enseña de esta nueva ola, El loco Dorrego de Hernán Brienza. Lo que no sabemos (probablemente sí, bien vista la oportunidad) es si tal es el caso de la edición del libro, que es de 2011, y tiene prólogo del mencionado historiador. (¿Cuándo fue que Cristina le recomendó públicamente el libro de Brienza a Chávez?). En fin, dejemos la cuestión de lado.

3.
La historieta es muy buena, y eso que no le tenía fe: tardé en leerla. El estilo de dibujo de Massaroli está muy bien, muy de historietista argentino, muy Hora Cero. A primera vista me había parecido un poco estático (tiene MUCHO texto), pero me equivocaba. Algunos cuadros están zarpados, como por ejemplo el de la batalla entre el escuadrón de Olavarría y los indios de Dorrego. Y a nivel guión, tampoco me pareció que fuera estático: desde Resistirse Es Fútil extendemos nuestra felicitación al autor por haber alcanzado un equilibrio entre el buen guión y el cuantioso derroche de información fáctica.

4.
La editorial publicó otro libro del autor, una adaptación de Juan Moreira (que se llama ¡Juan Moreira!, se ve que le gusta exclamar a Massaroli) y que también fue originalmente una tira diaria en La Voz, pero en 1982. Procuraré procurármela.



5.
Para los que se quedaron pensando en La Mazorca: la divisa punzó (y los libros) se consiguen acá.

jueves, 25 de abril de 2013

El hombre que fue viernes, de Juan Forn

1.
No leí El hombre que fue jueves, de Chesterton. Lo tengo, podría leerlo. El título de este libro de Juan Forn, obviamente, remite al de aquel. Forn es el que escribe con notable buen tino las contratapas de los viernes del diario Página/12, y este libro que salió hace dos años reúne una selección de 29 de estos textos de extensión regular, publicados entre 2009 y 2011. Desde una vez que me maravillé por una de estas contratapas (esta), siempre lo leía a Forn. Ahora ya no tanto: es que me parece mucho mejor esperar a que saque otra compilación, para leer de a varias "contratapas" cada vez. Como los seguidores más asiduos de este blog ya saben, la etiqueta que lleva esta reseña está lejos de ser un agravio y habla sólo de formatos: por lo cortos (cuatro carillas) y lo unitarios, este es de los mejores de su categoría. También es un gran libro para leer en la cama antes de dormirse. Es más, en este solemne acto creo la categoría. La diferencia con los de hacer caca no sé cuál es, pero El hombre que fue viernes lo leí en la cama.

2.
Los textos de Forn cuentan casi siempre anécdotas de la biografía de artistas, pintores, escritores, del siglo XX. Hablan mucho del siglo XX, ahora que lo pienso, usando las historias particulares como metonímicos comentarios sobre esa época que ya terminó hace -por lo menos figuradamente- 13 años (oh mi cojiente Dios, en la escuela donde trabajo hay muchos chicos que no vivieron ni un segundo del siglo XX). Mucha URSS, bastante holocausto, bastante guerra civil española. También hay algunos con historias personales del autor, que también me parecen muy lindos. Por ejemplo el ante último, que habla de su madre y su tía, es uno de los más más. Me re gustó el libro. Lo leí prestado y es uno de esos libros que me compraría a pesar de ya haberlo leído. Además la edición es re piola y es del diario mismo.

miércoles, 17 de abril de 2013

La Argentina en pedazos, de Ricardo Piglia

1.
Un día estábamos hablando de El matadero, de Echeverría, y yo confesé que no lo había leído, y que de hecho, creía que era una novela. Entonces Tolca se levanta de la silla y me alcanza del estante el que es, me dijo, su libro favorito. La Argentina en pedazos es un libro que reúne cuentos argentinos violentos, adaptados en historieta por guionistas y dibujantes estrella de ese entonces (hoy ya maestros más que estrellas), precedidos cada uno de los cuentos por un breve ensayo literario de Piglia, de no más de tres carillas cada uno, acerca del autor del cuento original y su literatura. O sea: textos de Piglia sobre Echeverría, Viñas, A. Discépolo, Cortázar, Lugones, Quiroga, Rozenmacher, Borges, Puig, Arlt, seguidos de adaptaciones de cuentos de los mismos por los Breccia, Nine, Trillo, Muñoz, Solano López, Crist, Buscaglia, El Tomi, etc. En blanco y negro. En una librería de Corrientes que vende historietas en saldo (capaz la tienen vista) encontré, nuevo, este libro de última edición a comienzos de los '90s. Lo que se dice, un hallazgo. Y a un precio razonable además. Si yo fuera un inescrupuloso y vil mercader, tendría que haberlo preservado intacto, para venderlo en unos años. Yo ya sabía, por haber visto el ejemplar de Tolca, que la encuadernación era una bosta. Pero nada, la mía es un alma pura y sensible, así que no sólo lo leí sino que además lo presté. Todas las hojas sueltas. TODAS.


Me lo debería comprar de nuevo, y tener dos.

2.
Los ensayos de Piglia están buenísimos. Las adaptaciones también. De los cuentos que leí y de los que no. Además de cuentos hay una adaptación de un tango ("La gayola"), de una obra de teatro (Mustafá), y de un fragmento de novela (el de Arlt es el fragmento del rufián melancólico de Los siete locos). Justo ese es el peor, demasiado arty, no se entiende nada (aunque está muy lindo). Los mejores son de los Breccia. "La gallina degollada", por Alberto B., con guión de Trillo, es fabuloso. Acá una página.

Y el otro es el famosísimo y archi-editado "El matadero" de Echeverría por Enrique B. Acá una página.


3.
Acá lo tienen en línea. Parece que íntegro. Eres buenísima onda Internet. 

Un hombre que duerme, de Georges Perec

1.
Te despertás un día y en vez de ir a dar un examen, no vas. Empezás a evitar a todos tus conocidos, te quedás días encerrado en tu cuarto alquilado de París y no hacés nada. O hacés cosas que son iguales a nada. Te psicotizás. En un momento no aguantás más y te vas al campo, a la casa de tus padres, pero no hablás con ellos. Después volvés a la ciudad. Seguís igual.
Así, todo el libro.

2.
Un hombre que duerme es una novela sobre la depresión, en segunda persona. Está muy bien. La edición conseguible es la de No te tomes tan en serio, que en mi biblioteca está en la sección de los libros chiquitos que te podés llevar en el bolsillo. Yo creo que lo ideal es leerla toda de corrido, el efecto debe ser muy poderoso. Poéticamente, la novela está genial. Yo la leí toda cortada, durante demasiado tiempo, y se disiparon sus efectos. Así que diría que es ideal para un viaje largo en micro, por ejemplo. Igual, no la lean si ya vienen deprimidos. O sí, a lo mejor justamente sí. No sé, ustedes vean.

Guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams

1.
Hay algunos libros de ciencia ficción que son clásicos: Yo, robot, por ejemplo. Crónicas marcianas. Ya tu sabes. Y después hay una segunda categoría, algo así como sub-clásicos, o clásicos que sólo lo son si sos lo suficientemente ñoño como para considerarlos tales. Por ejemplo, Starship troopers. O Mundo Anillo. Esos dos son libros que no leí pero que siento que debería haberlos leído. Guía del autoestopista galáctico (The Hitchhiker's Guide to the Galaxy es el título original) formaba parte de mi lista de sub-clásicos por leer, y cuando ví que Dani lo tenía en su mesa de luz me lo llevé y esa es la historia.

2.
Guía del autoestopista galáctico es una novela de ciencia ficción y humor, muy conocida y hasta de culto en los países angloparlantes. No es muy conseguible, nunca lo vi usado (y seguro que hay ediciones de los '80), seguramente por ser "de culto". Pero ahora hay una edición de Anagrama que se consigue nueva. La edición de Anagrama tiene 289 páginas. La novela termina en la 190. Por alguna extrañísima razón, las siguientes 101 páginas son cosas (un epílogo, entrevistas, anexos) que hablan exclusivamente de la película que -después de muchas peripecias, sí- se hizo del libro en 2005. Lo leí todo, y mi opinión es:

3.
La novela es divertidísima. Tiene un notable humor inglés, a lo Monty Python, y también tiene resonancias vonnegutianas. De hecho, diría que el humor tiene hasta más peso que la ciencia ficción, en la mezcla. Si pueden leanla. Yo me maté -qué fuerte- de la risa.

4.
¿Qué onda Anagrama editando así, con una entrevista a cada actor de la película? Me parece rarísimo. Además, es una película de Touchstone y Disney, no es que la hizo Pedro Almodóvar. Debe estar buena igual, qué se yo. La voy a ver. Lo más interesante que tiene como propuesta es que en vez de hacerla toda de compu, contrataron al taller de Jim Henson e hicieron muñecos y marionetas para los monstruos y demaces. Creo que si no fuera por eso, ni la vería. Sin embargo, el lado positivo: el epílogo del amigo de Adams-productor de la película, en el que habla básicamente de lo que es el desarrollo de una superproducción (las idas y venidas de contratos, búsquedas, directores, guionistas, inversores) es muy interesante si, como es mi caso, sos estudiante de cine. No está mal, en ese caso. Lo mismo con la entrevista al guionista, que terminó siendo un tal Kirkpatrick, el guionista de Pollitos en fuga. Pero si no son aficionados a los problemas de la producción cinematográfica, manténganse alejados de las últimas 101 páginas, cierren el libro donde termina la novela y felicítense de hacerlo así.

martes, 9 de abril de 2013

El astillero, de Juan Carlos Onetti

1.
Hay una película, un documental, (¿vieron que hay gente que te pregunta: es una película o un documental?), que se llama Jamás leí a Onetti. Se puede ver entero acá. Obvio que vi el documental sin haber jamás leído a Onetti. El título funciona eh. Bueno, lo leí por eso. La película tiene un acierto, que es el de casi no poner archivo de Onetti hablando, excepto por uno: el del cassette de la entrevista que una periodista le había realizado una vez en un bar de Montevideo. Eso genera buena parte de la intriga. Además, lo ves a Onetti y es un embole bárbaro.

2.
Me está costando horrores escribir esta reseña. Creo que me siento intimidado. La verdad, tengo pocas cosas para decir sobre El astillero: Onetti es el padrino dark del boom latinoamericano (y se los digo con dos palabras en inglés). Onetti es el Borges uruguayo -o Borges es el Onetti argentino-. Hay una anécdota, creo que está en la película, de que Borges y Onetti se encuentran y comparten un taxi o algo así, y no hablan de nada (capaz estoy inventando). El astillero es un libro denso que se lee rápido, lo cual es raro. Pero es denso, eso seguro. Dicen que se parece a Faulkner (yo no lo leí). Larsen, el protagonista, en mi imaginación siempre fue igual a Torrente. La historia existe, aunque es muy rara y tiene muchos baches que hay que sortear para poder seguir el hilo: baches que son referencias a otras historias, anteriores, pero que no sé si están escritas en otros libros o son simplemente cabos sueltos. Voy a volver a leer a Onetti. Hay un libro que se llama Juntacadáveres. El título es espectacular: además, Juntacadáveres es Larsen, y en El astillero nunca te dicen por qué (y re quiero saber). Bueno, ahí está, lo escribí. Que me perdonen los onettistas.

lunes, 8 de abril de 2013

Cuentos orientales, de Marguerite Yourcenar

1.
¡A qué usted también se confunde las Marguerites, y no sabe cuál es cuál! ¡A que sí! No espere más, acá está la respuesta: Yourcenar es la de Memorias de Adriano y Duras la de Hiroshima mon amour. Además, Yorucernar nació diez años antes ue Duras, y empezó a intervenir en el campo cultural veinte años antes que su tocaya. Así que ya está, acuerdensé. Además Duras nació en Vietnam. Se pueden inventar una regla mnemotécnica entre Vietnam e Hiroshima.

2.
Uno que era hincha de Yourcenar es Julio Cortázar. Es el que tradujo Memorias de Adriano (1951), por ejemplo. Ese fue el primer hit de la Yourcenar. Cuentos orientales es anterior, de 1938. Se trata de una colección de cuentos tradicionales de muchos países al este de Francia -desde los Balcanes hasta Japón- versionados o adaptados por la Margarita. El primer cuento es impresionante, y seguramente el más conocido. Se llama "Cómo se salvó Wang-Fô": acá está completo. Es una adaptación libre de un cuento taoísta chino. Todos están buenos igual. Y todos están escritos de manera magistral, onda clase de redacción. La Marga sí que elegía las palabras. Mis otros favoritos fueron "La viuda Afrodisia" (sobre sucesos griegos) y sobre todo "Nuesta Señora de las Golondrinas", cuento basado en nada más que en el nombre de una capilla. Muy lindo libro. Regalable, además. Al que le interese la Marga Y., atención que salieron los Cuentos completos por Alfaguara y la edición es mucho más linda y no debe ser tanto más cara que comprarse sólo los Cuentos orientales.

http://www.letralia.com/204/yourcenar.jpg
La Margarita Y. con su perro lulu.

martes, 2 de abril de 2013

Estupor y temblores, de Amélie Nothomb

1.
Si se fijan, hace poco leí otra novela de Nothomb, Diario de Golondrina. No me voló la peluca, pero sí me dio ganas de seguirla leyendo, así que le pedí a Paco que eligiera de su completa colección de obras de Nothomb el que más le hubiera gustado. El puesto número uno era Antichrista, late (o repe, según la escuela a la que haya ido cada uno). Y el segundo que más le había gustado es éste, Estupor y temblores. Acuerdo con Paco, y Estupor y temblores pasa a estar segundo en el ranking de obras de Nothomb, una de las más capas contemporáneas. Aparentemente, el tercero está entre Metafísica de los tubos, Biografía del hambre y Ácido sulfúrico. Veremos.

2.
Estupor y temblores es la reacción que, según la tradición, se esperaba que tuvieran los súbditos al comparecer ante el emperador del Japón. De ahí el título de Estupor y temblores, la novela autobiográfica (no sabemos hasta qué punto) de Nothomb en la que la escritora belga nacida en Kobe narra su experiencia como empleada de una gran empresa japonesa. Por lo menos en la novela, Nothomb entra a trabajar en el escalafón más bajo del departamento de contabilidad, y desde ahí, desde el escalafón más bajo, comienza a descender, junto con su dignidad.

3.
Es una novela muuuy divertida, y un poquito desesperante, y también es droga y la leés en un rato. Y también sirve para recordar que los japoneses no son todos tan copados y que el racismo es una de sus características, como sociedad, destacadas. Es muy corta, como todas sus novelas. Si la van a leer, eviten la contratapa.