domingo, 30 de abril de 2017

El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers

1.
El libro de (lo que va del año) 2017 es de 1940 y se llama The hearth is a lonely hunter. Su autora es una mujer de 23 años, nacida en el sur de los Estados Unidos, que por algún prodigio del Señor tiene la capacidad de (¡en 1940!) ponerse en los zapatos de un sordomudo, un viejo activista negro, un amigable y pasivo pedófilo en potencia, un joven y solitario comunista (y una niña, pero eso no es sorprendente) y todo eso en una novela que empieza luminosa y se va volviendo más y más oscura.

2.
Carson McCullers nació como Lula Carson Smith (Lula, como Luiz Inácio) en Georgia, sur de los Estados Unidos, en el año de la Revolución Rusa. Parece que fue una niña prodigio del piano, pero después enfermó, y en el entretiempo entre que dejaba de ser una niña prodigio y pasaba a ser una mujer lesbiana se casó con un tal Reeves McCullers que le dio el apellido de escritora, y publicó su primera novela, El corazón es un cazador solitario, con esta tapa increíblemente melodramática:


3.
No sólo la tapa, también el título y buena parte de lo que ocurre en la novela (incluso la música, que la hay) podría inscribirse en el melodrama. Pero cuando empieza no te das cuenta de eso. Durante los primeros cinco capítulos o así, pensé que estaba leyendo un libro con una estructura tipo Pulp Fiction, en la que los distintos protagonistas son personajes secundarios o extras en las historias de los otros protagonistas. En el primero, en el que aparecen el sordomudo John Singer y su amado Spiros Antonapoulus, Biff Brannon es "el dueño de la cafetería": luego, en el segundo, que nos presenta a Biff Brannon, aparecen por un rato Jack Blount, Mick y hasta el doctor Copeland, que luego irán siendo protagonizados capítulo a capítulo. Esto podría haber seguido así hasta el final: un nuevo protagonista en cada capítulo, aparecido en el capítulo anterior, todos dentro del mismo pueblo de mala muerte del sur crítico de los años '30, cada capítulo entendido como un cuento (y por cómo están armados podrían serlo). Pero no, son esos cinco los capítulos en los que pasa eso, y luego todos esos personajes y sus historias (sí, entretejidas) hacen avanzar la trama de la novela. A todo esto, decía que no se nota el melodrama: el que sí se nota (chorrea por todos lados) es el gótico sureño.

4.
Los acontecimientos son más o menos normales, más o menos melancólicos o luminosos pero normales, durante una buena cantidad de páginas: amores, desamores, problemas laborales, la cuestión racial, todo bastante bien pero costumbrista. Hasta que de golpe, un nene chiquito agarra una escopeta y le pega un tiro a otro en la cabeza. Así nomás. Estaba leyendo en el baño y exclamé NO, bien fuerte. Todo en el libro se empieza a ir más y más al carajo y ta, es increíble. 

5.
Miren qué hipster que era Carson con su traje:


6.
Miren qué bien que escribía Carson. Esto está en el comienzo del capítulo 7, página 201 de la edición de Bruguera de los '80 que seguro es la más fácil de conseguir y es hermosa:
...Deambulaba por los densos y populosos vecindarios a lo largo del río, que ahora se veían más pobres que nunca, debido a que la actividad de los molinos había decrecido aquel invierno. En muchos ojos podía verse una mirada de sombría soledad. Ahora que la gente se veía forzada a estar ociosa se sentía una cierta inquietud en el ambiente. Se produjo un fervoros brote de nuevas creencias. Un hombre joven, que había trabajado en los estanques de teñir en los molinos, declaró súbitamente que un poder celestial había tomado posesión de él. Decía que era su deber revelar una nueva serie de mandamientos del Señor. Aquel hombre instaló un tabernáculo y cada noche acudían cientos de personas que se revolcaban en el suelo y se sacudían mutuamente, pues creían hallarse en presencia de algo sobrenatural. También hubo un asesinato. Una mujer que no ganaba lo suficiente para comer creyó que el capataz le había robado sus fichas de trabajo y le enterró un cuchillo en la garganta. Una familia de negros se fue a vivir a la última casa de una de las calles más miserables y esto provocó tal indignación que la casa fue incendiada y el jefe de la familia apaleado por los vecinos. Sin embargo no eran más que incidentes. En el fondo nada cambiaba. La huelga de la cual tanto se habló no pudo realizarse porque los trabajadores no se pusieron nunca de acuerdo. Todo continuó igual que antes. Aún durante las noches de frío más intenso el Sunny Dixie Show estuvo abierto. La gente soñó y luchó, y durmió como siempre. Y por hábito redujo su capacidad mental para no tener que hacerse preguntas sobre las tinieblas del futuro.


miércoles, 19 de abril de 2017

Oink: heaven's butcher, de John Mueller

1.
Marco me la prestó y me dijo "es como Maus pero con chanchos". Bueno, no, nada que ver la verdad. En Maus los animales antropomórficos son metáforas de etnias, razas, naciones. Acá los hombres-chancho son el resultado de un experimento, no son metáforas de na' así que no.

2.
Oink: el carnicero del paraíso, publicado con su título original en inglés (supongo que para mantener el cover intacto) por Ivrea España (se acuerdan de Oberto? Alguien debería hacer un documental sobre Leandro Oberto... ¿tal vez yo?) es una historieta de un tomo autoconclusivo, y cuenta la historia de Oink, un hombre-chancho que nace en el Matadero Público 628, un lugar donde los hombres-chancho nacen y mueren esclavizados, cumpliendo la tarea de criar chanchos-chanchos que nunca tocan el suelo y son muertos para ser comidos (por los hombres-hombres y por los hombres-chancho). Oink se rebela, y la pudre toda. Muy bien condensado un mundo entero en pocos escenarios (el matadero, unas callejuelas, unos techos, la casa-catedral del mengueleano Cardenal Bacaar), Oink es más bien una historia allà Un mundo feliz o 1984 (o un capítulo de Black Mirror ahora) que algo relacionado con Maus. Las ilustraciones son del recarajo, así:




lunes, 10 de abril de 2017

Historietas reunidas de Jorge Varlotta, de Mario Levrero

1.
La mejor compra que pude haber hecho en la República Oriental del Uruguay. Resulta que el afamado escritor muerto Mario Levrero (La máquina de pensar en Gladys, Dejen todo en mis manos, La novela luminosa, por mencionar tres que estén reseñados acá), antes de ser afamado escritor (vivo o muerto), supo ser guionista de historietas. Pero lo único que existía, publicado hasta ahora, era un tomo de Ediciones de la Flor de los años 80s de Santo Varón, con dibujos de Lizán, nunca reeditado y muy difícil de conseguir. Para más intriga, además, Levrero como historietista firmaba como Jorge Varlotta, sus primeros nombre y apellido (Mario y Levrero son sus segundos: el hombre se llamaba Mario Jorge Varlotta Levrero, como sabrán quienes hayan tenido el placer de leer La novela luminosa), así que uno podría haber leído ambas cosas sin saber que eran del mismo humano. Ahora (en 2016) la editorial uruguaya Criatura Editorial sacó este libraco que incluye gran parte (creo que no todo) de lo que Jorge Mario hizo en historieta, desde sus incursiones bizarras y amateur de fines de los '60s y comienzos de los '70s (De los elefantes y sus aconteceres, El infierno de la vista, que yo no llamaría historieta sino dibujo, La nueva lógica) pasando por sus historietas mal dibujadas pero geniales Las aventuras del ingeniero Strúdel y El llanero solitario, hasta las que hizo en colaboración con el dibujante Lizán, publicadas en la Fierro y en la Humor de los '80s, Santo Varón (muy en la línea de Copi y su mujer sentada) y Los profesionales (una suerte de choreo a los hermanos Dalton pero en tres, con el jefe petizo, el tonto más alto, y un personaje intermedio que en los Dalton son dos: todo esto ubicado en el género policial). El tomo también incluye prólogos de Lizán y Leo Masliah. Me salió 1150 pesos uruguayos, que serían unos 600 pesos argentinos. Estamos hablando de un libro tamaño Todo Mafalda (de alto y ancho digo), con tapas duras, guardas, un papel divino tipo ilustración de alto gramaje (no sé mucho de papel) y hasta un fanzine incorporado en medio del libro, en otro tamaño y papel: una verdadera joya editorial. (Sin embargo: Ioni me dijo que no le gustaba la edición y que después de terminarlo lo iba a vender, así de poco le gustaba).

2.
Mis dos favoritos fueron Santo Varón (lo más Levrero de todo, diría yo) y Las aventuras del ingeniero Strúdel, que son una bizarreada muy dificil de leer pero espectacular (la letra es minúscula, hay texto escrito del derecho y otro del revés con lo que hay que estar girando la hoja). En fin. Librazo. Ultrarecomendado.

domingo, 19 de marzo de 2017

Carlota Podrida, de Gustavo Espinosa

1.
Estuve en Montevideo y en una mesa en la calle compré usado este libro por 150 uruguayos, sin privius referensis salvo la editorial, HUM, la misma del muy uruguayo y recomendable libro de cuentos Porrovideo, de Jorge Alfonso. En la contratapa de Carlota Podrida dice LA NOVELA MÁS COMENTADA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS: ¿qué concepto amplio, no?

2.
Carlota Podrida (publicada en 2009) cuenta la historia de Sergio Techera, un olimareño de poca monta, borracho, melómano y nostálgico, que orquesta el secuestro de una actriz internacional, la británica Charlotte Rampling (recién ahora googleo y descubro que no es un personaje ficticio), cuando ésta visita Treinta y Tres en un viaje de caridad con una ONG. El plan es sencillo:
Había que pensar que se trataba de una súbdita británica, condecorada por su graciosa majestad, una VIP. Probablemente fuera a intervenir Interpol, Scotland Yard y hasta Columbo. Todas las redes, todos los servicios de inteligencia iban a estar detrás de la sofisticada banda de secuestradores.
- Y ningún programa, ningún banco de datos, ningún detective de película, ninguno, Juancho -subrayaba Sergio- es capaz de encontrar, si anda buscando a una sofisticada banda de secuestradores, a la Loca Marisa, el Pijero Díaz y a Ricardo Sergio Techera, bajista de Diamante.
Lo que no es tan sencillo es el móvil del secuestro. Revelado de a puchitos, en los fragmentos del libro que aparecen en bastardilla y corresponden a la carta que Sergio escribe a la Rampling para que la lea cuando ya esté en libertad, buena parte del suspenso sobre el que se sostiene la novela está en terminar de entender el móvil de Sergio, que no quiere plata, ni quiere sexo, ni hablar con la mujer abducida. Poco a poco se va perfilando, pero hasta el propio final no queda claro del todo.

3.
La novela se me emparenta mucho con una película argentina que en realidad no tiene el mismo argumento pero que tiene muchos puntos de contacto: 76 89 03. El objetivo de los personajes de 76 89 03 es juntar dinero en una noche para pagar el cachet de una famosa vedette que en secreto, suponen, tambiés es prostituta, y con la que los tres están obsesionados desde niños. Algo en el tono (de comedia patética), en los personajes, en la relación con la actriz/vedette es similar, aunque la película es bien porteña y la novela ésta es bien uruguaya, y del interior, además.  

4.
Está muy muy bien escrita, con una prosa muy compleja y abigarrada en "la carta" y una prosa más directa y en tercera persona en las partes que avanzan la acción: estas dos caras del libros dividen en capítulos y sostienen la estructura. Creo que garpa. Buena novela. ¡Peñarol, qué no ni no!

domingo, 12 de marzo de 2017

Del caminar sobre hielo, de Werner Herzog

1.
Herzog es CLARAMENTE, de los contemporáneos, uno de los más capos. Podemos cerrar cualquier discusión que alguien (no se me ocurre quién) pudiera querer iniciar al respecto, aduciendo que Herzog aparece (él mismo, como actor, poniendo la voz a un personaje) en Rick and Morty.

2.
Zanjada esa cuestión: Del caminar sobre hielo es un diario, que Werner escribió entre el 23 de noviembre y el 14 de diciembre de 1974, mientras recorría a pie, en pleno invierno europeo, el trayecto entre Múnich y París, porque creía que cumplir con esa peregrinación salvaría la vida de Lotte Eisner. Mejor con sus palabras: 
A fines de noviembre de 1974 me llamó un amigo desde París y me dijo que Lotte Eisner estaba muy enferma y que probablemente moriría, a lo que yo dije que eso no podía ser, no en este momento, el cine alemán aún no podía prescindir de ella, no debíamos permitir que eso sucediera. Agarré una campera, una brújula y un bolso con lo estrictamente necesario. Mis botas eran tan sólidas y nuevas que confiaba en ellas. Tomé el camino más recto hacia París, con la firme creencia de que ella seguiría con vida si yo iba a pie.
3.
Igual que me pasó cuando leí Conquista de lo inútil,  no puedo creer que el mismo hombre que es un genio como cineasta sea tan genio como escritor, aún escribiendo para sí mismo (aunque es mi creencia que quien escribe un diario, igual imagina un lector al que le escribe, y al que por ende intenta impresionar con su escritura). Este libro está lleno de poesía, es casi pura poesía, descripción, no hay mucha acción concreta. Herzog camina, pernocta en casas vacías en las que irrumpe violentamente y después sigue caminando, a veces come, muy pocas veces habla por teléfono con su casa (me parece que medio que dejó a su jermu sola con una criatura para hacer esa caminata, mal ahí Werner), y menos veces habla con personas en su camino. El libro (o librito, súper de bolsillo) incluye, al término del diario, la transcripción del discurso que dio Herzog unos años después, en 1982, en un homenaje alemán a la mencionada Lotte Eisner. Es un complemento perfecto del diario, un comentario del mismo, y una cosa hermosa de por sí. El libro en alemán fue publicado originalmente en 1978. Y eso. Adorei.

martes, 28 de febrero de 2017

El hombre que fue jueves: pesadilla, de Gilbert Keith Chesterton

1.
Hete aquí ete libro de G. K. (shi kei) Chesterton, nuestro autor católico británico favorito (junto a Shei Ar Ar Tolkien y Zi Es Lewis). ¡Qué católico que es Chesterton! Parece que cuando escribió este best seller de comienzos de siglo (1908) no era católico aún, porque Chesterton (1874-1936) primero fue protestante y después, vaya uno a saber cómo, se convirtió, pero en la oscuridad todos los gatos son pardos y yo estoy en la oscuridad con respecto a la ideología cristinana en este grado de distinción. Resumamos en ¡qué cristiano que era este hombre! Todo el libro es una diatriba a favor del orden conservador, explícitamente, contra los ácratas, enemigos del Estado y de la Iglesia (o de las iglesias, no sé). Es también una novela de aventuras, y además, es cómica, pero en el fondo es principalmente una tesis conservadora, incluso conservadora de la monarquía. Lo loco es que tenga humor y un llamado al orden al mismo tiempo, pero así es.

2.
Sinopsis o algo así: Una tarde burguesa, Gabriel Syme discute con el poeta Gregory acerca de si es mejor el orden o el caos. Gregory se dice anarquista y defiende el caos. Syme se ríe de que un poeta burgués se diga anarquista. Entonces Gregory lleva a Syme a un secreto concilio anarquista, en el que espera ser elegido para el cargo de "Jueves", y por ende ser enviado a la cumbre mundial de delegados anarquistas (todos llamados según los días de la semana), en donde se encontrará con Domingo, el jefe supremo de los anarquistas (¿un jefe supremo de los anarquistas? sí, a Chesterton no le importa nada). Les cuento hasta ahí, la novela tiene bocha de spoiler alert. Los capítulos están construidos con bocha de cliff hangers (es decir ganchos, todo el tiempo el lector está siguiendo pistas junto con el protagonista Syme, siempre un paso atrás de los acontecimientos), chistes y cosas flasheras. En un punto todo deja de tener sentido, pero se va tan al carajo que pega la vuelta, y además al final el querido y rechoncho Chesterton lo soluciona todo con el viejo recurso que ya usara otrora el querido y quizás pedófilo Lewis Carrol, y que por las dudas está consignado en el subtítulo de El hombre que fue jueves.

3.
Buenísimo el libro, y súper fácil de conseguir. Yo lo compré en alguna feria, a muy pocos pesos, en una edición de Losada de 1938 a la que no se le salieron ni las tapas ni las hojas, y la pasé joya. Yo creo que este libro me lo recomendó Darío hace añares y por eso un día lo compré, pero él aduce que nunca leyó este libro. ¿Cuál será La Verdad?

martes, 14 de febrero de 2017

El mendigo chupapija, de Pablo Pérez

1.
Feliz día de los enamorados.

2.
Hace poco leí Un año sin amor: diario del sida de Pablo Pérez, que es un diario íntimo novelado de este escritor, y me gustó. Había visto hace años la versión cinematográfica de Anahí Berneri. El mendigo chupapija también tiene su versión cinematográfica, un cortometraje del propio Pérez, que estuvo en un papifi pero no pude ver ni encuentro en Internet. Y además El mendigo chupapija fue antes un folletín fotocopiado y difundido por partes entre 1998 y 1999. A pesar de lo que su título indica, El mendigo chupapija no se trata casi de un mendigo chupapija. Empieza por ahí, pero después es una novela porno leather (sin mendigos), después por momentos es un diario íntimo, de pronto agarra la tercera persona y Pablo empieza a hablar de Pablo... por momentos entra en un mundo de fantasías y por otros parece tan "basado en hechos reales" como la novela/diario Un año sin amor. Hay personajes y situaciones que están en los dos libros, curiosamente como Bukowski cuando de una novela a otra repite escenas pero cambiadas, y uno intuye que las más repetidas puede que sean las más reales por eso mismo. Igual que Un año sin amor, termina con el cambio de año, en un caso el '97, en el otro el 2000, y también, como dice Trerotola en esta nota y no había notado, termina con la feminización de Pablo. En Un año sin amor, en la última entrada del diario Pablo está disfrazado de mujer por el año nuevo. En El mendigo chupapija es la sumisión a un nuevo amo protector lo que feminiza al personaje.

3.
Editado por Mansalva en 2006, todavía hay unos ejemplares en la librería La Internacional Argentina de la calle Padilla que mencionaba en la reseña de Blatt de acá abajito.

jueves, 9 de febrero de 2017

Mi juventud unida, de Mariano Blatt

1.
por el influjo de este libro soñé, ahora hace un rato, antes de leer las dos últimas páginas del último poema, en un sueño más largo en el que también había una boa constrictor con patas tipo cocodrilo, soñé que estaba con un amigo (¿Tomer?) teniendo que llegar a un micro, nuestra última oportunidad para salir de ahí (¿estábamos en Brasil?) y llegar a Lobos, un lugar que no conozco pero que Mariano Blatt parece que sí. Yo le preguntaba a ¿Tomer? qué había en Lobos y él me contaba que a Lobos era a donde uno llevaba su avión en lugar de abandonarlo, para que no se le arruinara la chapa, pero que una vez que lo llevabas no lo podías sacar más. "Un hangar", decía yo. La sensación era la de que en Lobos, sólo en el hangar se estaba seguro: afuera era una lluvia de balas.

2.
Maia me dijo que este libro era re para mí. O sea, que la poesía de Mariano Blatt era re para mí. No me siento muy original por eso, pero sí, era re para mí. Me sentí muy indentificado.

3.
El libro es hermoso, y si bien me gustó más la poesía de los primeros años (leer cosas de 2005, 2006, 2007, etc. me hizo pensar constantemente en dónde estaba yo en esos años) y la de los últimos, y menos la de los años del medio (porque Mi juventud unida es la poesía reunida que Mariano Blatt escribió entre sus 22 y sus 31 años), es todo muy hermoso. Llamativo eso: no hay casi, en los nueve años de poeía reunida, poemas oscuros, nada bajón: Blatt escribe poemas brillantes, en el sentido literal de la palabra brillo (otra que está mucho en su puesía), o sea luminosos, o sea felices, incluso cuando se nota que recubren una tristeza los poemas del libro son luminosos. Hasta el desamor es luminoso.

4.
Está muy a buen precio, este libro, menos de 300 pe cuando tiene más de 250 pa, y en la librería La Internacional Argentina de Padilla entre Serrano y Gurruchaga hay descuento de entre el 10% y el 20 % (a más libros, mayor el descuento) en todos los de Mansalva.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Madre soltera, de Marina Yuszczuk

1.
Es un poema largo, o setenta y siete poemas cortos, por los que la autora ganó un premio en 2013 y que fueron editados por Mansalva, en 58 páginas. Es muy muy hermoso.

2.
Lloré dos veces. Una vez en el medio (dice Marina: "ahora presten atención, porque llegamos al centro del libro. O quizás no es el centro; más bien, algo como un lugar de paso:"), y otro al final (con el poema de 2011, "La ola de frío polar"). Las dos veces en colectivos. Cuando me río en voz alta en los colectivos por algo que estoy leyendo, miro discretamente alrededor a ver si la gente siente curiosidad o no de lo que estoy leyendo (y casi nunca nadie me devuelve la mirada). Pero cuando lloro leyendo en colectivos no miro. Prefiero que no me vean, aunque en el fondo me enorgullece, me parece igual de noble.

martes, 31 de enero de 2017

Porno, de Irvine Welsh

1.
Cuando me enteré que iba a salir T2, la secuela de Trainspotting, con el cast original y la dirección del mismo Dany Boyle, me pareció que antes de verla tenía que leer Porno de Irvine Welsh. Irvine es el autor de la novela Trainspotting, de 1993, en la que se basó la película homónima de 1996. Irvine escribió la secuela de su novela en 2002, casi diez años después, y sitúa la acción exactamente diez años después de los hechos de la primera. ¿Qué pasó con el traidor de Renton después de rajarse con la guita de sus amigos? ¿Qué pasó con Sickboy, y con Begbie, y con el nabo de Spud? Al final no vi la película, pero la novela está bárbara. En castellano son 595 páginas de lunfardo madrileño yonqui (no es tan grave pero hay que acostumbrarse), entretenimiento, drogas, golpizas, sexo y diversión. Tampoco es mucho más que eso pero está muy bien. Y ta. 

martes, 17 de enero de 2017

Papapop, de Ariel López V.

1.
El argentino premiado en Anguleme Ariel López V. sacó este libro de postales (con troquelado para usarlas como postales si uno quisera recurrir a tan pretérita costumbre) que es más lindo que la mierda. En esta nota de la Inrrockuptibles el autor cuenta de qué va la cosa. Y en este tumblr se pueden ver muchas de las postales que dieron origen al libro (y otras que no están en él). Da para colgarse mirando.
Mi favorita del libro es la del Sapo Pepe de pepa.



2.
El libro lo pueden comprar por acá.


sábado, 14 de enero de 2017

Adiós, mundo cruel, de Andrés Alberto

1.
Galería Editorial publicó el segundo libro del bahiense Andrés Alberto para beneplécito del mundo. Tiene chiste hasta en la tapa.

2.
Este no está en el libro pero es muy bueno.


3.
¡Cómprenlo!

domingo, 1 de enero de 2017

Obras completas (y otros cuentos), de Augusto Monterroso

1.
Monterroso es guatemalteco y es conocido por un microcuento que si mal no recuerdo me enseñaron en el secundario porque en una frase esconde comienzo, nudo y desenlace:
El dinosaurio
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
2.
Este librito de Anagrama tiene este y otros cuentos un poco más largos de Monterroso. Algunos me parecieron un poco viejos, como por ejemplo el primero, "Mr. Taylor", que es una parodia de las repúblicas bananeras, o "Primera dama", que un poco también. Me quedaron en los setenta estos cuentos. Me gustaron "No quiero engañarlos", en el que la esposa de un productor agarra el micrófono frente al público en un estreno cinematográfico y no puede dejar de hablar, porque "cuando olvidaba mi parte y por qué estaba allí, lo que se me ocurría era inventar algo y hablar y hablar cualquier cosa para no quedarme callada como una tonta", y también "Leopoldo (sus trabajos)", sobre un escritor que no escribió nada en treinta años, porque se está documentando para un posible cuento, o porque se distrae pensando en otros argumentos para posibles cuentos, o etc. Se ve el patrón de los que me gustaron, bueno, parece que ese es el modus de Monterroso. Simpático me resultó.

martes, 20 de diciembre de 2016

Las nubes, de Juan José Saer

1.
NO HABÍA LEÍDO A SAER OK? Bueno, es capo.

2.
Como es lo primero que leo de Saer, no tengo punto de comparación y no sé cuán Saer es esta novela. Es de 1997, es la anteúltima novela que sacó (la última es La grande, de 2005), y me faltará investigar si es una escritura muy distinta a la de sus comienzos en los '60s. Por ejemplo, desconozco si Saer solía escribir novelas de época. Esta sucede en 1804, por caso, aunque comienza en el presente, cuando alguien que vendría a ser el escritor, asumo que el propio Saer, recibe en París un disquette (sí, un disquette) con el manuscrito de lo que leemos a continuación, el relato en primera persona del doctor Real, un proto-psiquiatra que a fines de la época colonial funda junto al austriaco Dr. Weiss una casa de salud mental cerca de Buenos Aires. El joven Dr. Real debe trasladar a cinco pacientes desde Santa Fe hasta la clínica, y lo que debería haber sido un viaje de quince días se convierte en una espera de meses y un viaje de largas semanas.

3.
Ahora bien, lo que sí puedo decir es que Las nubes guarda un notable parentezco con Zama de Di Benedetto (1956), al punto de que diría que Las nubes es una versión de Zama, o un Zama reescrito por Saer. Similitudes: la época en que está situado; un personaje extranjero que espera en una ciudad de poca monta (o con ojos de extranjero, en este caso el Dr. Real es un argentino, incluso un entrerriano, pero que no siente ya ningún lazo de cercanía con su patria y que incluso escribe desde la España de 1830 lo que recuerda de su aventura); el caso de la monjita lasciva y el jardinero detenido en espera de su condena a muerte, que se parece al caso en Zama del hombre que mató a su mujer; el caso del Dr. Weiss perseguido por un marido despechado. Ahora procedo a googlear "las nubes saer zama". Dice Saer en 1973:

Si los críticos de habla española hablaran de los buenos libros y no de los libros más vendidos y más publicitados, de los libros que trabajan deliberadamente contra su tiempo y no de los que tratan de halagar a toda costa el gusto contemporáneo, Zama hubiese ocupado en las letras de habla española, desde su aparición, el lugar que merece y que ya empieza, de un modo silencioso, lento y férreo, a ocupar: uno de los primeros. Zama es superior a la mayor parte de las novelas que se han escrito en los últimos treinta años, pero ninguna buena novela latinoamericana es superior a Zama.
Zama no se rebaja a la demagogia de lo maravilloso ni a la ilustración de tesis sociológicas; no se obstina en repetirnos las viejas crónicas familiares que marchitan la novela burguesa desde el siglo XIX; no divide la realidad, que es problemática, en naciones; no da al lector lo que el lector espera de antemano, porque los prejuicios de la época hayan condicionado a su autor induciéndolo a escribir lo que su público le impone; no honra revoluciones ni héroes de extracción dudosa, y sin embargo, a pesar de su austeridad, de su laconismo, por ser la novela de la espera y de la soledad, no hace sino representar a su modo, oblicuamente, la condición profunda de América...

(Lo saco de acá).
Así que lo había leído por lo menos.

4.
Mi ejemplar está firmado por Saer. Aunque no para mí, sino para el anterior propietario del libro, el arquitecto Osvaldo Giesso, afectuosamente.


lunes, 12 de diciembre de 2016

El cine y lo que queda de mí, de Hernán Musaluppi y Pablo Chernov

1.
Llego un poco tarde a un libro que tiene algo de coyuntural, podría decirse. El cine y lo que queda de mí es un libro de 2012, escrito por el productor cinematográfico Hernán Musaluppi (Rizoma) en colaboración con Pablo Chernov (y la colaboración consiste en que Chernov, por momentos, asume el timón del libro y habla en primera persona y en primer plano). Es un libro raro, publicado por Capital Intelectual en una colección que se llama Confesiones, pero que se presenta en principio como un texto sobre la producción de películas. Dice Musaluppi: "En el comienzo, tuve la intención de generar un texto teórico a partir de la experiencia práctica (...) Con el correr del tiempo y de las sucesivas reescrituras, el cine fue perdiendo terreno ante la irrupción de textos híbridos, menos técnicos, pero más personales y reflexivos". Esos textos a veces no hablan de cine, ni lo rozan, salvo en la persona de Musaluppi. Así que el libro es como un ensayo sobre la producción de cine en Argentina, que incluye voces de otros productores, mezclado con anécdotas sobre cine argentino, chismes, y todo eso mezclado con relatos autobiográficos de Musaluppi, sus depresiones, su afición al rock and roll, entre otras cosas. El libro fue medio un boom dentro del ambiente audiovisual argentino en su momento, porque Musaluppi es uno de los productores importantes de nuestro país (fue el productor de Rejtman y de Trapero en los '90s, y después en los 2000 fundó Rizoma y produjo cosas como El custodio, Un novio para mi mujer, entre otras) y porque en el libro le pega fuerte a algunos nombres (en especial a Santiago Mitre, de El estudiante, y a Fadel, de Los salvajes, directores que por algún motivo o pertenencia de clase pueden sustraerse del apoyo del INCAA para producir y que hacen una especie de militancia de eso) y a algunos rubros. Ejemplo: "Los programadores y los críticos, al igual que los funcionarios y los representantes de actores (estos últimos estarían en el círculo más bajo del Infierno de Dante) trabajan con material que no les es propio: la obra de un tercero. Y, como consecuencia de ello, ejercen una profesión en la que no existe el riesgo. (...) Los programadores, salvo escasas excepciones, viven de seleccionar las películas de sus amigos, o las que 'hay que elegir' por moda o por compromiso, o aquellas que les garantizan la continuidad en sus viajes de curaduría barata alrededor del mundo y se convencen de que, de esa manera, lograrán construir un espacio duradero de poder". 

2.
Igual lo que más me gustó fue la aventura tucumana de la productora Sazy Salim, que con anécdotas como esta que relata Pablo Chernov, o la que me contó ella una vez sobre su breve experiencia de incógnito como Sazy Salimsky para producir El rey del Once de Daniel Burman, debería tener un libro propio.

3.
Acá hay un fragmento del libro: http://www.elamante.com/noticias/1679/

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El primer hombre malo, de Miranda July

1.
Este libro es excelente muy espectacular. Manso libro.

2.
No, en serio. Empieza medio raro, no se entiende si es un fiasco (pero es Miranda July, no puede ser un fiasco, a ella la queremos), algo en la traducción en neutro te la baja (cita rándom: "me apresuré por el estacionamiento con el móvil en las manos"). El comienzo es arduo y no sólo por la traducción: primero cuesta entrar en el código y resulta forzado, el humor parece chapucero, la protagonista parece una boluda. Hasta que -SUDDENLY- tiene lugar el primer giro de los acontecimientos. Todo, lo que ya venís leído, se enturbia. La historia se pone kinki. Y luego más tarde se pone de amor, y después se vuelve de amor y sordidez, y después de amor de nuevo pero en serio re sentido re enternecedor o tiernizador. Por lo menos a mí (que quizás soy un lector un poco ingenuo pero no por completo) me parecieron increíbles los giros.

3.
Notable lo buena que es Miranda haciendo cada cosa que hace en sí misma, sean películas, libros, perfos. Me refiero a que El primer hombre malo es muy genuinamente una novela, para nada es una película escrita o un guión en prosa (aunque sería una buena película, pero eso bien mirado pasa con todos los libros).

4.
Cheryl y Clee, qué personajes la puta madre. Y en particular, qué pormenorizado el personaje de Cheryl. Analogía interdisciplinaria: no sé si vieron Ponyo. En Ponyo (y en Totoro) me parece alucinante el detalle y la verosimilitud de los movimientos y las reacciones de los personajes-nene-chiquito. Están dibujados pero parecen reales, es lo que más me asombra de los superpoderes de Hayao Miyazaki y lo mejor logrado que le vi en ese sentido es este niño Sousuke de Gake no ue no Ponyo también conocida como Poño el niño pez (que es una niña, ¿por qué entonces el niño pez?).
Con Cheryl me pasa algo similar. Podría pensar que las reacciones de Cheryl a cada uno de los acontecimientos que se le imponen -o que se autoinflinge- en la novela son el motor de la quetejedi y la causa de mi asombro.

5.
Me gustó mucho. La re banco a la Miranda July. La trama no se las cuento porque es mejor entrar sin saber nada de nada.

lunes, 28 de noviembre de 2016

La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq

1.
Dicen que es malo, dicen que es largo y difícil de terminar, dicen que no se entiende nada. Releo ahora el comienzo del libro, antes de que empiece la Primera parte. Hay una frase, después de tres carillas de párrafos inentendibles: "No quiero manteneros fuera de este libro; sois, vivos o muertos, lectores". La cursiva es del original. La cuestión es que Michel es capo: lo que no se entiende al comienzo se vuelve pristino cuando se tienen las claves necesarias, bastante avanzada la lectura. Hay que ponerse las botas y entrarle a La posibilidad de una isla, con confianza en que Houellebecq no te va a dejar en la estacada, que todo o casi tiene un porqué. 

2.
La posibilidad de una isla no es ni malo ni difícil de entender, es por el contrario excelente (aunque no el mejor, sin duda tampoco es el peor, que sigue siendo Lanzarote), y es largo (el más largo de M.H., 439 p.) pero si te enganchás no querés que se termine. Obvio, no es para cualquiera. Muchos pueden perder el interés y dejarlo a las cien páginas. Pero hay que saber que Michel siempre paga.

3.
Esta es quizás la novela más de ciencia ficción de todas. Igual que en Las partículas elementales, El mapa y el territorio o incluso Sumisión, la historia comienza en la Francia contemporánea, y a medida que se interna en el futuro van apareciendo los elementos de ciencia ficción. En este caso, la narración sucede en dos tiempos: el presente, narrado en primera persona por Daniel 1, y el futuro muy remoto, narrado en primera persona por Daniel 24, clon en vigésimo cuarta generación de Daniel 1. No es spoiler contar este detalle, que hace la diferencia con los otros abordajes de la sci fi que hace Houellebecq.  Daniel 24 escribe porque tiene que leer y comentar (es costumbre, obligación religiosa y forma de terapia en el futuro de Daniel 24) la "historia de vida" de su antecesor originario, Daniel 1. Lo mismo hacen en el futuro todos los clones con las historias de vida de sus antecesores respectivos. Entonces, como nuestro punto de vista como lectores es el de estos dos narradores, tenemos que esperar las pistas que se nos van ofreciendo, o el desarrollo de los acontecimientos, para entender cómo llegamos del 1 al 24. Cómo llegó la humanidad a una forma de la vida eterna. Pero al mismo tiempo, como suele suceder en Houellebecq y por eso lo amo, lo épico sublime mindblowing coexiste en el mismo grado de importancia con lo patético cotidiano, lo obsceno y lo triste. En Daniel 1 hay capítulos que son casi que sólamente pornográficos, aunque eso también tenga una función en el relato (Houellebecq, manipulador del lector). Incluso, en el relato de Daniel 1, Houellebecq se toma su tiempo y un poco más quizás para llegar a donde quiere llegar, para llegar de la novela sobre un tipo deprimido que a veces coje y a veces no (otra vez esa novela) a la novela sobre la vida eterna, y por eso digo que no me sorprende que muchos la abandonen incluso habiendo leído arriba de las cien páginas. Pero eso es también parte del encanto. En esta novela, la longitud juega como un elemento más de afección al lector. No sé simesplico.

4.
Una cosa más. Creo que en ningún otro libro como en este Houellebecq fue más políticamente incorrecto, con respecto a las mujeres, con respecto a las religiones (en este libro sí es, inconfundiblemente, islamofóbico) y no me acuerdo con respecto a qué más. Llega a pasarse un poco de la raya, sin llegar a pegar la vuelta. En su defensa sólo puedo decir que este libro es del 2005, y que como ya comentamos en la reseña de Sumisión después como que pensó un poco más, leyó el Corán, y dejó de ser tan imbécil.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Orden y progresismo: los años kirchneristas, de Martín Rodríguez

1.
Mi columnista político favorito del momento, Martín Rodríguez, que también es poeta y del que ya hablamos en esta otra reseña. En este momento escribe en Panamá Revista, en La Política Online, en Le Monde diplomatique y en su cuenta de twitter.  

2.
Hace poco asistí a una clase de Nicolás Prividera (académico y director de cine, a quien admiro fuerte, como consta en esta reseña de su desconocido libro de poesía Restos de restos), y Prividera hablando de cine argentino, explicaba que hay películas que en el momento de su aparición parecen parteaguas en la filmografía nacional, todo el mundo las ve, o habla de ellas: años después en muchos casos esas películas no vuelven a ser vistas por nadie y se pierden en la memoria popular. No recuerdo qué ejemplo dio para el cine, pero estableció una comparación con el mundo literario que viene al caso, entre Operación Masacre, un libro que se sigue leyendo insistentemente, y Robo para la corona, un best seller absoluto de Horacio Verbitsky durante el menemato sobre la corrupción de ese entonces (y creo que sobre la Corte Suprema menemista, no voy a googlear para constatarlo pero adelante ustedes), recontra editado y que hoy no lee nadie. Puedo dar fe de que Robo para la corona es uno de los libros más fáciles de encontrar en puestos de plazas, en remesas de libros usados, y en bibliotecas de casas donde nadie lee, junto a ediciones de Wilbur Smith. Todo esto lo digo para comentar que Orden y progresismo es en un sentido un libro coyuntural, publicado en 2014 en épocas de Cristina, un libro de ensayos y de análisis político que para una de sus formas de lectura ya envejeció y va empeorando (por ejemplo, en unos años, ¿qué importancia podrá tener el 8N? Probablemente poca). Algo que Orden y progresismo no puede remediar por ejemplo es que no sabe (el libro) que un año después Macri ganaría la presidencia: pequeño detalle que resignifica muchas cosas. Pero en otro sentido, Orden y progresismo no es ni Operación Masacre ni Robo para la corona. Incluso ahora que lo pienso hay algo engañoso en el subtítulo (Los años kirchneristas), porque el libro tiene toda una dimensión ensayística que no tiene por qué envejecer, súper interesante y que abarca toda la vida argentina del autor (que nació en el '78), y que analiza tanto desde la experiencia subjetiva como desde lo macro los procesos histórico-políticos, sociales y económicos que fueron la dictadura, el alfonsinismo, el menemato, el delarruísmo, el duhaldismo, y por supuesto, el kirchnerismo que da título a la obra. Y además hay todo un capítulo dedicado al rock argentino, que nada que ver y a la vez todo que ver (porque, se pregunta Rodríguez: ¿el kirchnerismo mató al rock?).

3.
Hay algo en la escritura de Rodríguez en prosa, super parecido a la de Fabián Casas en prosa, sobre todo en los ensayos. Siendo que ambos fueron poetas en los noventas la cosa pareciera andar por ahí. Incluso seguro que formaron parte del mismo círculo. ¿Rodríguez escribió en la 18 Whiskies?: rápido googleo y descubro que no. Dice Rodríguez: “la banda de los 18 whiskies cocinaron la mitad de la década, y aparecieron los de la segunda mitad de la década con, entre muchas otras cosas, una relación diferente con la política. La primera mitad de los ’90 fue hija del desencanto alfonsinista y vivía refugiada de la aurora económica de aquellos primeros años ’90, con enormes poetas como Fabián Casas, Laura Wittner y Daniel Durand”. Supongo entonces que Rodríguez es de la segunda. Pero igual, hay algo ahí, en la extensión de los ensayos, en la estructura y en la forma de rematarlos, que se asemeja. De hecho Casas es la voz autorizada en la contratapa del libro para recomendar leer a Rodríguez. Yo soy la voz autorizada en mi blog para lo mismo (porque es mío).

4.
Bonus track que nada que ver, pero a cuento de lo de Prividera: Prividera postula que en unos años del cine de Lisandro Alonso no se va a acordar nadie. El tiempo dirá.

martes, 8 de noviembre de 2016

El 17 de octubre de 1945, de Norberto Galasso

1.
Me gusta Galasso cuando escribe porque, a diferencia de la mayoría de los historiadores, se ocupa de hacer hablar a los personajes de la historia por sí mismos, en primera persona. Este libro, así como la obra madre de la que fue extirpada, la biografía de Perón, en numerosos pasajes es un collage de fuentes primarias (entrevistas, cartas, manifiestos, cables diplomáticos, etc.) que sin demasiada explicación suplementaria forman la narración histórica de Galasso, obvio que (no puede ser de otra manera) ideológicamente orientada, pero en los hechos, irreprochablemente documentada. Eso, mal hecho, puede ser un moplo, pero Galasso es un maestro de la prosa populista y lo usa retebien. Es un golazo. Juan Perón habla mucho en primera persona y eso solo garpa porque Juan Perón es muy simpático y dice cosas como:
Sabemos que tenemos la razón y cuando un hombre avanza montado sobre la razón, no necesita espuelas.
También hablan Braden, y otros amigos como ese.

2.
Otro historiador que también arma la historia como un collage y me encanta es Frietzche (sólo leí el de los nazis que leímos casi todos los historiadores o wannabe historiadores, De alemanes a nazis) pero Frietzche hace historia social, y sus fuentes son "la gente común", no "los grandes hombres", o sea pirulo y no Hitler. Es también buenísimo, pero no tiene protagonista. En cambio Juan Perón es el protagonista indiscutible del 17 de octubre. Cualquiera podrá decirme que Frietzche es mejor historiador que Galasso y que la comparación es improcedente y soy un hijo de puta, pero (leer con voz del ratón disney) este es mi blog, y acá yo, porque yo, y este es mi cumpleaños.

3.
Como les decía antes, este librito que salió en kioscos de revistas publicado por Página/12 alrededor de la fecha del título con una tapa muy linda y muy pop de Alejandro Ros (véase foto), es en realidad un extracto de más de doscientas páginas del libro en dos tomos Perón, del mismo Norberto Galasso, editorial Colihue, que debe tener unas mil seiscientas páginas. Es re linda la tapa.




domingo, 30 de octubre de 2016

Cemento: el semillero del rock, de Nicolás Igarzábal

1.
Así como tengo un blog en el que reseño todo lo que leo, tengo un cuaderno Rivadavia, de tapas verdes y lomo tipo arcoiris, en el que guardo pegadas con Plasticola todas las entradas de recitales de toda mi vida, en orden cronológico. Hubo un momento en que empecé a ir a recitales que no daban entrada, o porque eran más under o porque eran gratis o porque yo entraba gratis, así que no es un documento completo de todas mis presencias debajo y frente a un escenario con una banda encima, pero pega en el palo. Una de las joyas del cuaderno es una entrada de Espacio Cultural Cemento, impresa en colores, que tiene con birome los siguientes datos: $6, 6/6/3, Miranda!. Yo tenía 16. Creo que fue la primera vez que fui a Cemento. También fue la primera vez que vi a Miranda!. El único disco era Es mentira! y Toto de Adicta subió a cantar "Tiempo" o "Casualidad" pero no se sabía la letra.  "Los sigo desde Cemento" es mi frase favorita para decir que conozco algo o a alguien desde antes de la fama. Se aplica a escritorxs, directorxs, lo que quieras.

También tengo una entrada de República Cromañón, que debajo del nombre del boliche reza "El nuevo espacio de Cemento". Es del recital ARDA, por la legalización del faaasooooo. Creo que tocaban Las Manos.

2. 
Cemento, de Nicolás Igarzábal, editado por Gourmet Musical (que también tiene la excelente Historia del baile de Sergio Pujol que algún día debería leer completa) es una reseña histórica, un libro de mini entrevistas, una chismografía (amo) y una investigación periodística exhaustiva sobre el boliche Cemento, los artistas que tocaron o actuaron ahí entre su creación en 1985 y su defunción por prisión de Chabán en 2004. Compuesto por capítulos de dos carillas, principalmente centrados en la experiencia de una banda o recital cada uno, y dividido en tres partes según una periodización en etapas del boliche ("1985-1989, libertinaje bizarro"; "1990-1999, trash & crash", "2000-2010, humo y escómbros"), el libro se lee a las chapas. Es notable la cantidad de entrevistados que consiguió el autor (creo que 125, contádolos a grosso modo), que se suman con los testimonios recogidos de la prensa, y es notable la disparidad de opiniones de los distintos músicos sobre el boliche y sobre Chabán. Para algunos el lugar era mágico, una casa, para otros era turbio, un asco, peligroso. Y lo mismo con Chabán, para unos era un héroe de la escena porteña, para otros era un chanta o un chorro. Y las opiniones no corresponden siempre con lo que uno esperaría en cada caso.

3.
Yo supe ser bersuitero en mis años mozos, pero no los seguí desde Cemento, no me da la edad: mi primer recital de la vida fue Bersuit en Obras el 16 de junio de 2001, la entrada salía $18 y me quise matar viendo desde la popular el pogo en el campo. Siempre tuve un morbo por el Cemento de los '90 que no conocí, los recitales de los Redondos, el estreno del disco Don Leopardo. Este libro alimentó ese morbo. Y también me gustó reconocer momentos de la última etapa del boliche, de los que en algún caso participé como extra. La edición es re linda, me salió 200 pesos, tiene fotos, y varios índices y listas al final como para satisfacer el TOC. Buen libro, recomendado.